viernes, 28 de marzo de 2014


 

<<Tronco de fe>>





       Un tronco de fe me nació de las manos,

cuatro palomas se posaron en mis pies.

La primera llegó envuelta en cenizas,

la segunda arrullándome el pelo,

la tercera,

               ay, la tercera,

la tercera picoteaba mi piel...





       Migajas de pasado iban saliendo de la ropa,

corrían los verdes cauces de mi vida

entraron allí donde solo yo conozco cerradura

                                                             era mi alma

gritaba entre aullidos de silencio

esa noria de emociones que me invade

los muros las palomas

la tapia del ayer se cayó encima

y por los guijarros salió la más pequeña...




       Sí, era la cuarta paloma,

                                                      ella

la más insignificante de todas,

la más escuálida y fría,

y llevaba en su pico una rama de olivo,

y me la entregó entre sollozos del mañana.

                                                         Miré en el estanque y era yo.


Teresa Iturriaga Osa
(Tx. / Foto)

jueves, 20 de febrero de 2014




DE FILOSOFÍA, AMOR Y VIDA

 
Reflexiones sobre el libro "Pensadoras del Siglo XX", de Iván López Casanova

"Una filosofía de esperanza para el siglo XXI "

 
Por José Félix Sáenz-Marrero Fernández
 




Me hubiese gustado hacer toda una reseña. Pero fue tanto lo que disfruté que mis notas las tomé con el móvil y con el dedo índice echando humo. Magistral descripción por parte del médico cirujano -y ahora escritor, es su primera publicación- de Iván López Casanova sobre su libro "Pensadoras del Siglo XX", subtitulado "Una filosofía de esperanza para el siglo XXI ". Filosofía para no iniciados, mensaje y descripción de cómo adentrarse en una materia tan útil como alentadora en una época de crisis que él mismo asumió parafraseando a Zubiri: "Es tiempo de desfundamentación".

Fueron frases sueltas... retazos del autor, recuerdos del presentador y citas de sus biografiadas. Datos a vuela pluma de su libro y el origen y motivación del mismo.
Me impactaron sus palabras: "Un libro es bueno cuando te sirve para vivir..." Y nos lo demostró, a través de cinco mujeres fundamentales para entender que por medio del sufrimiento es posible... es vital resurgir e hipersensibilizar el alma.
 
El sufrimiento y el dolor te hace apreciar la belleza, la alegría, la esperanza...la vida. "La filosofía es la penumbra de la alegría", dijo María Zambrano, a quien exaltó y de quien tomó esta frase para describir una visión que trasciende y define un manera de entender la esencia misma de la filosofía.
 
"He escrito este libro porque no está escrito". Qué cierto y qué difícil. Expresar algo original, algo propio, un pensamiento madurado. Y con un lenguaje fácil, exacto, lleno de sangre y de solidaridad con los demás seres humanos con los que nos ha tocado convivir... con toda la humanidad. Un compromiso. Una apreciación personal... una aportación... un movimiento cargado empuje.
Libertad y donación, de eso sé mucho últimamente... y las palabras juntas me sorprendieron. Me hizo estremecer la ética que encierran. Los hechos que plasman.

Del premio Príncipe de Asturias Claudio Rodríguez cito este poema. Porque el libro de Iván López acaba como no podía ser menos, en poesía, y empezó en la plástica desgarradora de la descomposición del arte por el ombligo de Europa.

De "Salvación del peligro"
 

"Esta iluminación de la materia,
con su costumbre y con su armonía,
con sol madurador,
con el toque sin calma de mi pulso,
cuando el aire entra a fondo
en la ansiedad del tacto de mis manos
que tocan sin recelo,
con la alegría del conocimiento,
esta pared sin grietas,
y la puerta maligna, rezumando,
nunca cerrada,
cuando se va la juventud, y con ella la luz,
salvan mi deuda. "

Sí, es una deuda contraída y asumida. Como la asumieron con su pensamiento y su vida estas cinco mujeres.

López citó a Carlos Javier Morales tan cercano...

De su "Este amor y este fuego" rescato sus versos con todo mi entendimiento:
 
"Le daba miedo el mar: como los niños,
quería tocarlo todo y se inquietaba
al ver el horizonte siempre lejos.
Le faltaba la luz y el aire y el sonido.
Buscaba a Dios por todas las esquinas."

A mí me daba miedo...

"El hombre no es lo que piensa...es lo que ama". Y con el corazón en la mano... como lo supieron hacer ellas  y otras muchas pensadoras olvidadas en el pasado siglo... el espíritu de comunicación se vuelve intenso y salvador. Se revuelve con fuerza en medio de un espíritu optimista y es una contribución a salir de esta vorágine de pobreza espiritual... la peor pobreza del hombre. La que nos ata a lo banal, lo intranscendente .

Gracias Iván López por esa cirugía de mi conciencia. Gracias Jorge Calamita por esa presentación acogedora.

Gracias TUSANTACRUZ.
 
 

sábado, 11 de enero de 2014

 
M.A.R. EDITOR
Antología de relatos sobre grandes mujeres

Rosas rojas para María Walewska

Teresa Iturriaga Osa
 


 
I


Cerca del mar, una sombra de navío, las olas rugen en su lecho desposado. Ya se acerca el día. Afuera del corazón, resuena el murmullo de la lluvia, los charcos le sirven de espejo. A veces, el viento espolea sus recuerdos sobre el horizonte de Elba, donde su voz se vuelve ahogo como el eco de un fantasma. El Augusto Emperador también sufre y grita: ¡Ven!

Napoleón cabalgaba y cabalgaba sobre el suelo de la isla, dejando a su paso una estela de pasiones sin tregua, allá entre los bosques, soñaba con su perdida grandeza... Bebía el agua de las fuentes con su caballo, descendía hasta los viñedos a probar el sabor de las uvas maduras bajo un sol toscano que le servía de corona. Hombre de impulsos, no pensaba demasiado las cosas que le robaban el corazón de improviso, así se encaprichó de María Walewska desde el primer instante en que la vio, y con otra flecha de cupido, se enamoró de la Villa San Martino aquella tarde de mayo que se encontró por azar con su nido de amor.

Guardaba celosamente sus notas ardorosas en el secreter dorado de estilo francés de su despacho. ¿Cuántas carpetas de distintos colores tenía el emperador? Un color para cada amante, un color para cada ambición... Napoleón era uno en su afán de poder absoluto y múltiple en sus deseos, desde los más tiernos a los más oscuros... Cada carpeta escondía una flor, un aroma distinto y fugaz según la especie, sin embargo, la de la Condesa Walewska era la más discreta, apenas dejaba sentir su olor. Era una rosa de color desvaído que disimulaba la intensidad del incendio que le consumía. En el exterior podía leerse un título: “La rosa roja de la carroza”. Era la carpeta más ardiente, la que removía sus cimientos y descomponía en silencio sus estrategias de conquista.

 
Y sí, la esperaba con angustia. Llevaba meses anhelando su visita al exilio. Inquieto, preparaba su llegada como un adolescente que se viste para su primera cita. La llevaría a Marciana, a la Madonna del Monte. Mandaría cambiar todos los ramos de flores del altar mayor, haría traer desde Livorno una flota de rosas rojas que marcarían el camino de ascenso a la ermita desde el pueblo, entrando por el Arco de Lorena, en cada peldaño una flor. María traería en brazos a su hijo Alejandro, subiría hasta la cima como una reina, acompañada de los dos amores de su vida.

 

II

 

El emperador guardaba una carta que María le había escrito desde su casa de Polonia, donde vivía encerrada con su hijo. La releía a todas horas recostado en su cama, sentado en la sombra del jardín, en su despacho, en la bañera... La llevaba dentro del bolsillo interior de su casaca, muy cerca, incrustada en su corazón.


 
Amor mío:

 
Hace días que sueño que me esperas en Villa San Martino con los portones abiertos. Desde que partiste, en mi casa creció una presa de silencio, un gran hueco, un vacío bajo un ala de paloma, una brisa loca de tormento y de delicia, un lienzo blanco donde pintarme los labios de deseos y celos a bocajarro, un lugar donde esculpir mis palabras hechas papilla, meterlas en un frasco de hielo azul, y después bañarme con esa desproporción numérica en tu boca todas las tardes, cuando en tu horizonte apenas se divise un señuelo de navío. Un inmenso abandono me penetra, pero no pierdo la esperanza, huelo tu nombre, lo acerco en arrebato hasta mi garganta, lo anudo a mi pelo con tu esencia de madera, el color magenta y resistente de tus pensamientos sin intermitencias... y así, amado mío, hay aroma en esta espera. En esas horas tristes del día y la noche, cuando los muertos abandonan a los vivos, solo me queda tu luz en el regazo.


Tengo el bolso de mi piel abierto... en un impacto, como un huracán enloquecido y, sin remedio, te lo llevaste todo de un tirón. Con dos luces desbocaste el río del deseo, mis ardillas brincaron de árbol en árbol, y las hormigas... las hormigas me asaltaron con tus arengas los reductos más prohibidos... Y esos barcos con sus velas desplegadas fueron convirtiéndome en princesa.

 
Desvistiéndome despacio, muy despacio... las trufas de mi encaje asomaron al paso de tu celo. Tomaste con tus manos las medidas de mi talle, armador valiente de mi mundo femenino, rebuscaste entre tus viejos aparejos nuevos broches para mi lencería. Un beso tras otro, rubricaste mis espacios mientras sostienes hilvanado mi vestido con el aliento preparado, a un gesto, a un leve llamado de mis dedos. Ellos te avisarán del oleaje húmedo y mojado de mi sed de ti. Yo te cubriré con un velo de abrazos, miles de gaviotas, tus hermanas las abejas, esponjas cantarinas, delfines, estrellas de mar y demás parientes del coral. Y cuando me reúna contigo en la isla, te coronaré como a Poseidón en su carroza con la espuma de mis versos, que son la verdad más pura de mi piel y de mi alma.

 
Napoleón... no estás solo, espérame... Hay manos acariciándote en el tiempo del no saber.


Un beso de tu hijo y de tu siempre fiel

 
María


 
III



Aquel junio de 1814, Napoleón dirigió una actividad frenética en la rehabilitación de la Villa San Martino, que sería su casa de campo. Ya empezaba a hacer calor y estaba cansado de la vida en la Palazzina dei Mulini, donde tenía una magnífica vista sobre el mar, pero no podía disfrutar de sus paseos a caballo por la campiña elbana. Además, todo tenía que estar preparado para la hipotética visita de su esposa María Luisa o de su joven amada. Ya tenía experiencia en agilizar las obras de recreación del ambiente de la corte, pues unos meses antes había transformado su residencia de Portoferraio en un palacio al más puro estilo francés para su madre y su hermana Paulina, acostumbradas a la vida de una ilustre familia. Buscaba esa misma atmósfera refinada para la residencia estival durante su breve reinado. Dirigía personalmente las reformas de la casona rústica que, tras varias negociaciones con su propietario, el señor Mangamaro, había adquirido por la valiosa suma de 41.539 francos.

En la gran terraza había un gran estanque con nenúfares, juncos, piedras donde tomaban el sol las tortugas, carpas de colores, entretenimientos para que sus mujeres disfrutaran del jardín al pie de su ventana. Además, tenía que supervisar la ampliación de las cocinas, la colocación de sus libros en las estanterías y armarios de la biblioteca, la galería con su colección de cuadros, el baño principal -con una gran bañera central y sus accesorios para la toilette-, la sala egipcia con los recuerdos de sus campañas, paredes recubiertas de papiros, inscripciones jeroglíficas y esotéricas, pinturas de constelaciones, signos zodiacales, y una curiosa lámpara de forma pentagonal. En el dormitorio que había preparado para su aristocrática esposa María Luisa de Habsburgo-Lorena, un reloj de arena marcaba las horas, pero él sabía que desgranaba los minutos que faltaban para la llegada de su verdadero amor, María Walewska.

Desde los campos iban llegando árboles y plantas ornamentales que los jardineros iban depositando en un gran invernadero cerca de las caballerizas, en un pabellón anexo al edificio principal, donde había ordenado pintar unos frescos y bustos de caballos en la fachada.

 

IV

 

Los lugareños habían dejado correr un rumor... Se decía que en un caserío cercano, Napoleón conoció a Sbarra, la hija de un terrateniente. Sus orígenes criollos le daban un aire distinto, exótico y deseable... Era preciosa. No se parecía a las mujeres de los campos de Elba, brillante y muy sensible, destacaba por su ingenio. Lo cierto es que iba muchos días a su hacienda. Su belleza morena le recordaba a su primer amor, una chica de Colombier. Sin embargo, él tenía mucha experiencia a sus espaldas y no quería enamorarse... Sabía que, tarde o temprano, aquel amor enfrentaría sus intereses, así que decidió casarla. Le regaló una buena dote para que se uniera en matrimonio a un hombre a quien ayudó a obtener una buena posición.

 
Aquella mañana, después de dos días de encierro pasional en los aposentos de la Villa San Martino, el gran general y su joven amante María Walewska salieron a pasear a caballo por el bosque. Y después de cabalgar durante un rato, llegaron a la playa de Lacona, allí desmontaron para estirar las piernas con la vista puesta en la isla de Montecristo.

 
  • Una de mis doncellas ha escuchado un rumor sobre tu amante criolla, ¿qué hay de cierto, amor? Dime la verdad, sabes que prefiero saberlo.
  • No, María, no es verdad, son cosas de la gente aldeana, siempre inventando leyendas...
  • Conociendo tu debilidad por las mujeres, no me extrañaría nada.
  • Te he dicho que no. No hay nada entre esa joven y yo, además, va a desposarse.
  • A ti nunca te importaron los maridos... acuérdate del Conde Walewski, no paraste hasta que me arrancaste de sus brazos... y me metiste en tu cama.
  • Cierto, tu rapto me excitó más que ganar una batalla, mi mejor águila imperial.
  • Qué frívolo eres...
  • Aún conservo en mi carpeta una de las rosas que te regalé cuando te vi por primera vez en Varsovia. ¿Recuerdas? Detuve la comitiva para ofrecerte el ramo entero de rosas rojas de la carroza ante la cara de estupor de tu anciano marido, mientras me jaleaba la multitud. Fue maravilloso. Nunca lo olvidaré. María, créeme... te amo. Y aprecio a esa joven con la ternura de un padre que se pasa las tardes con su hija comiendo cerezas en el jardín, nada más.
  • No te creo. Siempre, y te repito, siempre, he estado a la sombra de tus esposas. Y para tu grandeza, yo me sacrifico, pero no soportaría que me mintieras con tus deslices... No sería la primera vez.
  • María...
  • Para ti todo es muy fácil porque tú no has perdido nada por estar conmigo, pero yo sí.
  • Eso no es cierto. En Polonia te trataron como a una reina.
  • Todo mentira... falsa apariencia... miedo al Augusto Emperador.
  • Mi corazón es tuyo, ven, bésame, María...
  • No, ¡no soporto tanta oscuridad! ¡Escúchame de una vez! ¡Ya no puedo más!
  • Habla.
  • He sido la más fiel de tus amantes, te lo he dado todo, y ahora camino por las calles y me gritan: “¡Ahí va la putita del Emperador! La Condesa Walewska es la comidilla de media Europa, soy “la puta polaca”, y así pasaré a la Historia. Una ramera y un bastardo. Ésa es la herencia que nos dejas a mí y a tu hijo.
  • María, por favor, ¿pero cómo puedes dudar de mi gran amor? El día que supe que estabas embarazada fui el hombre más dichoso. No dudé ni un instante que ese hijo era mío, mi primogénito. Hasta entonces, me creía estéril porque nunca pude tenerlos con Josefina. Sois lo más maravilloso y verdadero de mi vida, lo único que no he querido comprar a cambio de poder.
  • Eres tan egoísta... No te das cuenta de que por ti vivo escondida, y de vez en cuando soy tu descanso de guerrero... pero, vencedor o derrotado, yo siempre estoy a tu lado... y estoy enferma, ¿no lo ves? Ya no tengo dignidad, todo esto me supera...

 

Esas últimas palabras resonaron en el pecho de Napoleón cuando la vio marchar, tenía que abandonar la isla en cuarenta y ocho horas, un tiempo prudencial para que nadie se enterara de su visita y llegara a oídos de su esposa María Luisa en la corte austríaca. Aquella tarde triste y trágica, en medio de un mar embravecido, Napoleón vio desaparecer el navío de la Condesa Walewska desde la colina del Forte Stella mientras gritaba desesperadamente su nombre al viento y pensaba: “Ahí va la mujer que más me ha querido.”


 

***

 

martes, 7 de enero de 2014


Recelo


Gata,
gata que subes los peldaños de una larga escalinata,
gata que observas con recelo el incendio apagado de tu corazón
quemado por las mentiras de un pirata.

Gata que vives y te sumerges
por la puerta de una casa de hombres solitarios
te metes en las cocinas, acaricias sus muslos,
rebuscas entretelas anaranjadas, la fosforescencia que advierte,
lames el intento de una lágrima curtida
en el burdel del amor.

Gata,
gata que duermes, gata que saltas, gata que arañas,
gata que bailas descalza con la rudeza
y escondes tu llanto ahogado.

Gata, bájate a la playa, olfatea tu instinto,
esparce las cenizas,
roza tu lomo de muro en muro,
clava las uñas en la espalda con tus versos,
por si acaso alguien se atreve a herirte
otra vez en tu inocencia.


Teresa Iturriaga Osa (Via Nerici, 2013)






(Foto de la autora)


lunes, 2 de diciembre de 2013

Bautizo de "Sandalias de Plata" en Arrecife - Pepa González

Camino de las letras con Syra


http://camino-syra.blogspot.com.es/2013/11/bautizo-de-sandalias-de-plata-en.html


Syra Jiménez y su regalo a mis Sandalias de Plata


sábado, noviembre 30, 2013




El jueves 28 de noviembre el Hotel Miramar en Arrecife acogió la esperada presentación de “Sandalias de Plata”. Un libro de relatos cuya autora es Pepa González.
A las 19,30 h, la sala, ubicada en la 6ª planta, con una bella panorámica del Castillo de San Gabriel y alrededores, era testigo del cariño que la sociedad de Lanzarote y de otros lares, incluso toledanos, profesa por esta alma isleña. Besos, saludos, abrazos y reencuentros que dieron paso al momento mágico del bautizo de una creación narrativa. El aforo estaba más que lleno, rebosante de amistad y de corazones cómplices que esperaban con emoción el inicio del acto.

Con un fondo artístico, un mural, obra de Fátima Lemes y Chaxiraxi Morales Garcia, Syra Jiménez-P. Arias (una humilde servidora) comenzó a introducir la trayectoria multifacética de Pepa González, nacida en Arrecife y que combina tanto su pasión por la escritura como por la fotografía. Señaló su participación en el III, IV y V Encuentro Poético de “La Arcadia” en Yaiza (2011-13), en el Encuentro “Enamorados de Lanzarote” de Arrecife en 2011, en el Recital poético de Yaiza en el marco de las Ferias del Libro 2012/2013 y en el sexto Festival Internacional de Poesía “La palabra en el mundo” de Castrillejo (Asturias-2012).
Destacó asimismo sus publicaciones y participaciones literarias en periódicos como Canarias7, La Provincia, El Día, Crónicas de Lanzarote, La Voz de Lanzarote, Lancelot revista, Crónicas de Fuerteventura, Revista digital El Notario y Revista Cultural NU2. Es coautora del libro: “Arrecife, ciudad de relatos”.
Syra Jiménez-P. Arias resaltó suscolaboraciones radiofónicas en Cadena Ser Lanzarote –Programa Ser 3.0 y Radio Municipal de Tías, siendo copresentadora y codirectora del programa de difusión cultural “La Vitrina” en Radio Tías en 2011/2012, y su pertenencia al grupo “Fotografía en Canarias”, a la plataforma on line de “Mujeres Creadoras” y a la “World Women Artists”. Nombró a la Asociación Perpetuarte (de la que Pepa González es integrante) y la reciente invitación a formar parte de la Asociación de Escritores y Poetas de Canarias “La Arcadia”.

Por último citó un breve compendio poético de Pepa González “Me sentaré a esperarte” (que vio la luz en diciembre de 2012) y su actual colaboración como columnista en el Diario “Crónicas de Fuerteventura”.
Tras la presentación formal, Syra Jiménez-P. Arias expresó su deseo de leer en voz alta un relato, dedicado a Pepa González, basado en su forma de ser. Y así, a modo de “story telling”, descubrió cómo había conocido a la autora de “Sandalias de Plata”.





A Pepa


Era primavera y, como si llevara un ramo de gerberas, la portada de una revista, con un paisaje espectacular del norte de la isla, asomaba por mi antebrazo izquierdo. La panorámica invitaba a soñar ese horizonte que se intuía feliz y del que yo no sabía… ni su nombre. Me acerqué con sigilo a la antesala buscada de aquel establecimiento hotelero en el que algunos sí ven cumplidos sus anhelos.


Una mirada transparente y ágil se detuvo en el verde que te quiero verde y en el cromático marco de aquella enigmática ventana. Y mientras yo hacía cábalas con la posible perspectiva escuché su voz dulce y rotunda.
-Es Tabayesco-. Y nos presentamos. No podía ser de otra manera. Un instante de una bella imagen nos unió. ¡Y cómo! Después vino la palabra envuelta en rimas, en párrafos, en relatos, en crónicas y esencias de inolvidables libros que a modo de “retazos del alma” -como diría ella- se tornaban simétricas.
La necesidad de respirar el oxígeno que nos da la vida, de alimentarnos de esos sentimientos a veces eufóricos e ilusionantes como la visión de “Contemplatio” en la sala de Arte “Charco de San Ginés”. Una exposición de Pepa en la que los límpidos cielos, las aguas cristalinas, las cenizas volcánicas, el sacrificado jable y el alegre verol nos llenaba de paz, energía y sosiego a través de una sensible mirada capaz de retratar la fuerza del paisaje y la luz que de él se desprende en el singular entorno. Otras veces hemos compartido dolientes suspiros como la ausencia de un ser querido al que habremos dedicado un emotivo poema “aguardando” en eterno reencuentro y del que mientras tanto con orgullo llevaremos sus genes. Juntas desde 2008. Un año en el que la magia de las letras se hizo evidente transformándose en “medicina curativa” y en inmejorable complemento vitamínico con la creación de las páginas infinitas en la red. Sí, los blogs.
- Ese espacio que va iluminando el camino al autor: Es ésa su virtud - decía José Saramago en “El cuaderno”.
Y es que en “Rincones de Pepa González” se encuentra esta metamorfosis que combina multitud de facetas y todas ellas en una trayectoria recta sólo pausada para tender una mano solidaria o estrecharla en señal de amistad. En este camino paralelo hemos aunado las plumas como vehículo de compromiso social siendo la voz y la ventana del que debe ser visible. No olvidemos nunca que la educación y la cultura son pilares esenciales en la sociedad.
Y por fin, entre aportaciones benéficas, encuentros literarios y ensoñadoras muestras fotográficas en la Bodega Stratvs y la Sala de Exposiciones T2 aparece su primer poemario “Me sentaré a esperarte” en el que la autora nos acerca a su corazón en 24 intensas composiciones líricas.
Le sigue un libro de relatos “Sandalias de Plata” en el que se leen los pliegues del alma dentro y que hoy, 28 de noviembre, nos reúne felizmente aquí. Un título con aromas de su infancia, una etapa en la que Pepa aprendió a dejar volar su imaginación, siempre motivada por unos padres librepensadores. En aquella década, los años 70, las sandalias color plata eran exclusivas de princesas que miraban las estrellas poseedoras de valiosos sueños.
Para la portada ha elegido con especial cariño una obra de su hermano Manuel Nicolás. El diseño corresponde a Tomás Sestayo, de quien alaba su paciencia y buen gusto. Nos reciben las palabras de Yolanda Gil de la Puente y el prólogo de la escritora Pepa González Ramírez quien afirma que la autora nos deja vislumbrar sólo pequeños atisbos en los misterios que entrañan las vidas de sus personajes.
Y, sí, coincido con ambas. “Sandalias de Plata” comprende 22 relatos cuyos protagonistas nos acercan a situaciones cotidianas, algunas naturales como:
- el paso del tiempo y su aceptación en el relato "Ajada"
- la inmensa capacidad y empatía de la mujer en "Rellenando espacios" y"Hablamos"
- las evocaciones de situaciones pretéritas en "Recuerdos con cuerpo"
- la búsqueda de la libertad en "Sobre los atuendos de mi tía Aurora"
- el reencuentro con uno mismo en "Cambio de rumbo"
- el consuelo de revivir experiencias en "Viaje a Otones"
- el desgaste en la relación de pareja en "Andando juntos"
- los pasos en la vida en "Decisiones"


Otras son situaciones ilusionantes y con un toque de humor en:


- el sueño de un "modificador temporal" que permita enderezar situaciones en el relato "El reloj mágico"
- la imaginación desbordante de la narradora en "Imaginando vidas ajenas"


Otros relatos ahondan en:
- el travestismo en "Retales de una vida"
- Maltrato físico y psíquico en "Monna Lisa"
- la cárcel de unas telas impuestas "Niqab"
- la prostitución en "Dobles vidas"
- la homosexualidad en “Jamás”
- la demencia senil en "El enlace"
- la violencia de género en "Porque así debe ser" y "La cocina de seño Maruja y la reputada vida".


Finalizo con la protagonista de este último relato, Estela, con la que concluí la lectura de "Sandalias de Plata" precisamente el día 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género. Una mujer ejemplo de fortaleza y de esperanza. En los relatos encontrarán siempre certeras reflexiones de la mano de Pepa González que, sin duda, les invito a leer y releer porque de todos ellos se obtienen lecciones de vida.


Syra Jiménez-P. Arias cedió la palabra a Mar Arias, periodista y gestora del blog“Retazos de Mar Arias”, quien puso voz al relato “Ajada”. Tras su lectura,Pepa González agradeció al público su asistencia y a cada una de las personas que habían contribuido con su buen hacer al nacimiento de “Sandalias de Plata” invitando a todos a saborear los caldos de Bodega Stratvs y las delicias del restaurante Kokoxili.


Nota: La revista a la que hace referencia el relato “A Pepa” es Mass Cultura (nº 18). La portada es de Guillermo Rodríguez y Juanje Luzardo.

PepaGlez

http://sandaliasdeplata.blogspot.com.es/


http://mpepaphoto.blogspot.com.es/


sábado, 5 de octubre de 2013

El Día de Dahira



 
 
 
 
Arde la mañana como una hoguera en mi cocina y a lo lejos veo sombras de caminantes, sus cabellos ruedan por la arena. Mecen el paso sobre barcas que descargan anhelos, arco iris de pensamientos por la orilla de Las Canteras. En la calle se abre el portal de mi amiga Fatou y la saludo con la mano desde la ventana. Ella me sonríe mientras arrastra su cara de pantera silenciosa por los cristales de la panadería... Ahora teje sus tules en penumbra, sueña con su tierra natal y los dientes se le afilan al paso de una guagua que rasga descaradamente su túnica de colores preferida. Es el Día de Dahira y le quiebra un aroma de nostalgia. La observo a través del humo cuando se acerca a la playa. La espuma no distingue entre siluetas, no hace retratos de huellas, allí se desvanecen toubabs y modous. Se arregla el collar y el tocado, se sube su propia cabeza del regazo hasta las nubes. Convoca al corro de mujeres, juntas entonan canciones fértiles, unen sus manos y se escapan, despegando hacia Djolof.



 
 
Teresa Iturriaga Osa / Texto-Fotog.