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viernes, 20 de mayo de 2011

Los nuevos libros de Origami, "La edad de los lagartos" ( Prólogo de Néstor Villazón y la colaboración de Julio Ruiz a modo de introducción y Xabel Vegas en el epílogo) y "Nocturnos", ya a la venta‏

Los nuevos libros de la Editorial Origami, ya a la venta


“La edad de los lagartos”, de Ana Vega

Corazones solitarios

El calor

puede

provocar

temperaturas

extremas

en corazones

solitarios…

"Benditos sean aquellos que han logrado sobrevivir al desierto". Quizás, porque ella es una superviviente y se ha rebelado contra la adversidad. Es el estrambote a esa colección de poemas, más cortos, más largos, en un suspiro, en un borbotón o más desarrollado que han salido de lo más profundo, del interior de Ana.

(Prólogo de Néstor Villazón)

“Nocturnos, antología de los poetas y sus noches”, varios autores

En el miedo al que se nos refiere en Nocturnos, uno acaba reconociendo que es el nuestro de cada día y dánosle hoy, esta noche. Abracadáver: el lugar común es el continuo que tú y yo habitamos y conocemos bien, nos guste o no, y resulta que la dorada mediocridad somos todos, todos somos uno, de noche todos los gatos son pardos, esa luna a la que miramos es la misma para todos y, si una mentira se vuelve cierta a fuerza de que todos la repitamos, ¿por qué no lo más manido, considerando que ya parte de alguna certeza, comunión mediante, no puede acabar siendo Verdad, así, con V mayúscula? (prólogo de Fco. Javier Pérez)

Incluye poemas de: Adriana Bañares, Jorge Barco, José Ángel Barrueco, Siracusa Bravo, Eva Cabo, Ben Clark, Camilo de Ory, Nacho Escuín, Lucía Fraga, José Daniel García, Octavio Gómez Milián, David González, Antonio Huerta, Luna Miguel, Nacho Montoto, Ana Patricia Moya, Andrés Ramón Pérez Blanco, Ana Pérez Cañamares, Antonio Pérez Morte, Ángel Petisme, Antonio Portela, Carlos Salem Sola, Gabriel Sopeña, Ana Vega y Manuel Vilas.

Diez euros (gastos de envío incluidos)

Más información para solicitarlos en:

www.editorialorigami.com











jueves, 7 de abril de 2011

Medio pan y un libro

A PUNTO DE CUMPLIRSE 80 AÑOS DE AQUEL DISCURSO, CUALQUIER SEMEJANZA CON LA ACTUALIDAD, NO ES PURA COINCIDENCIA

Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo

Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

"Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

"¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

"Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".