martes, 18 de enero de 2022

 

LIBRO EN BENEFICIO DEL ORFANATO EN HONDURAS

OUR LITTLE ROSES

 

Our Little Roses / Nuestras Pequeñas Rosas

Proyecto de educación bilingüe que impulsa

el poeta y pastor norteamericano Spencer Reece

 


ALAR DE ROSAS, un proyecto solidario de apoyo 

al centro educativo hondureño 

OUR LITTLE ROSES. A la venta en Librería Tao

Calle Doctor Juan de Padilla Nº 19 código postal: 35002

Las Palmas de Gran Canaria / Gran Canaria / España.

Teléfono: 928 36 24 64

Sitio web: http://www.libreriatao.es/

Librería Especializada en psicología, salud y desarrollo personal.

El título del libro Alar de rosas hace alusión a la palabra alero/a que, en Honduras, se emplea para referirse al mejor amigo o amiga. Esta colección pone en valor la amistad en la infancia. Los beneficios económicos que se obtengan de su difusión y venta serán exclusivamente destinados al orfanato Our Little Roses / Nuestras Pequeñas Rosas de San Pedro Sula, en Honduras.

 





Antología VV. AA.


Un cuento de duendes para adultos, de Sergio Arrieta.

Aún recuerdo tu letra, de Carmen Del Puerto Varela.

Un día especial, de Fatima Díez.

El Scat, de Eduardo González Ascanio.

Marengo, de Emilio González Déniz.

Amigos de papel, de Anita Haas.

Por el camino verde, de Teresa Iturriaga Osa.

La mansión embrujada, de Antonio López Ortega.

La piedra de abril, de Miren Agur Meabe Plaza.

La sonata de Rachmaninov, de José Manuel Rodríguez Herrera.

De manzanas y otros cuentos, de Elisa Rueda.

El tataranieto de la calle Barquilleros, de Pablo Sabalza Ortiz-Roldán.

Querido diario lindo, de Tina Suárez Rojas.

La memoria del mundo, de Pedro Ugarte.

 

Diseño de la cubierta: Jack Lanagan Dunbar

Imagen de la cubierta: Alfonso Crujera. Título: Charca Residual.

Técnica: Galvanografía de cobre.

Coordinación y edición: Teresa Iturriaga Osa

  

https://www.youtube.com/watch?v=_l6uRvFv-ME

https://www.ourlittleroses.org/sponsor-a-girl/



Alar de rosas en el aula / Our Little Roses, Honduras.



martes, 11 de enero de 2022

 

                              PALABRA DE GOURMET

                                INSTAGRAM / Sábado 15/1/2022 20.00 h.


Sonia Rico Trujillo / Escritora Coach literaria Biblioterapeuta

¿Qué relación hay entre escribir y cocinar?

Para mí que ambas labores se hacen a fuego muy lento.

Este sábado hablaré de ello con Teresa Iturriaga Osa a raíz de publicación de su libro Palabra de gourmet de la editorial @editorial_lavocaldelis #literaturagastronomica #soniarico #ellasescribenyyolasleo #ellasescriben





miércoles, 5 de enero de 2022

 

CUEVA Y ALTAR


He plantado mi piedra bajo la sombra del drago, altar de asclepias recién nacidas, entre tallos pelados de hojas. Tiemblan pensando que no sobrevivirán a la risa de su esqueleto. 

Vierto gotas de ceniza del volcán, abono los restos devorados con oro, incienso y mirra. Mezclo pasiflora y me ovillo en una manta de detritus, almohada de nudo umbilical, germen disperso, falso azahar sobre orugas.

Duermo el vacío en forma de riñón abrazada al desamparo, alubia blanca cercana a la raíz de la amapola, murmura días, sésiles ciclos.

Y aunque naces en la oscuridad, nada me detendrá para desfogar tu luz. Al salir de la cueva, mil olas de adnada paciencia. Aceite esencial para estirarle la corola al ocaso. A su debido tiempo.

Teresa Iturriaga Osa




domingo, 5 de diciembre de 2021

 

Mujer sin nombre


Perdona si antes de ti no me había fijado en tus ojos ni en la altura de tus hombros. No me creas insensible, nada más lejos de mí. 

Yo andaba entre basuras, al acecho de un color, con la mirada recostada, una loca suicida como otras. Jugaba con el viento, montaba a caballo sobre el tráfico, indestructible, veloz. Me gustaba sortear la tómbola de los impactos. Casi muero en el intento. 

Pero ahora estoy aquí, a tus pies. Y es muy simple lo que me ocurre. El radar ha dejado de pitar en zona descontrolada. 

Escúchame, mujer sin nombre, no te esfumes sin darme tu bendición. 


Teresa Iturriaga Osa

 

 

jueves, 2 de diciembre de 2021

 

VENENO DE TÓRTOLA

Siguiendo los pasos de Tórtola Valencia, me invade una gran emoción al entrar en el portal de su casa en Sarriá, un templo de misterio...

(...) Entraron los meses del frío. Con los años, Ángeles se había recuperado de su grave enfermedad desde que la bailarina hiciera la promesa de retirarse de los escenarios si la joven sanaba. Paradojas del destino: la más débil se adaptó al clima húmedo de Barcelona, pero ese invierno Tórtola enfermó de pulmonía. Día y noche, Ángeles la cuidó con fervor hasta el día en que murió en sus brazos a causa de una insuficiencia cardíaca, un fatídico 13 de febrero de 1955.

         Aquella mañana, la tristeza cubrió el cielo y un coro de gaviotas cantó su retirada. La tormenta, finalmente, rompió aguas sobre la Ciudad Condal. Esta vez no pasaría de largo buscando otros nidos. Llovía el silencio más herido. Un golpe brutal. En el 232 de la calle Major de Sarriá, las contraventanas se cerraron a cal y canto con el murmullo de las tórtolas. Se apagaron las risas de los niños en la plaza. Al cementerio de Poble Nou solo acudieron sus familiares y amigos más cercanos. Poco más se supo de Ángeles. Algunas gentes del lugar vieron salir de la casa a una mujer cubierta con un manto púrpura y la mirada perdida. Olvidar, caminar y no mirar atrás fue para su heredera la única forma de seguir arrastrando los pies... Pasar página y desaparecer. ¿Pero cómo respirar sin ella y arreglarse para el festín del día a día? ¿Cómo recobrar la ilusión de la tarde, cuando leían Las mil y una noches entre sábanas, enroscadas hasta el amanecer? ¿Cómo hacer que el duende llegara otra vez al tálamo de orgasmos de su vida? Nada más difícil.

<<Veneno de Tórtola>> de Teresa Iturriaga Osa (fragmento del relato).

<<Arden las zarzas>>. Relatos. Ed. La Vocal de Lis, Barcelona, 2021.

Fotos/ Maite Del Río

viernes, 19 de noviembre de 2021

 

Era otoño a mis quince años

 

Me pides que te hable de un tiempo que se acostó bajo las ramas del tilo,

eso me pides, un beso sobre el agua fría y lejana

del estanque a mis quince años, princesa

aún deslumbrante azul estrella, enamorada de los abismos

aquella niña que se pinchaba los dedos

bordando su velo negro a dos leguas de un castillo

misterio enredado entre las hiedras.

¿Sabes que casi no la recuerdo?

 

Me dijeron que rompía mis charoles al pisar los adoquines

de las playas clandestinas

con la insolente soltura de una belleza que yo nunca conocí,

empeñada siempre en fijarme -pero qué tonta enamorada de una sombra-,

en equivocarme de esquina y de abrazo

lentamente, como oruga que lleva el humus,

escurriendo tormentas y lechos de camelias de un bosque triste

en aquel otoño huraño que tampoco me acogía... porque yo aún era primavera.

 

¿Vives?

A veces te oigo el eco, jovenzuela descarada y llena de infinito, caprichosa

solo vienes a mí cuando me besan, cuando me erizan con la franqueza

y el aire estremece mi piel de esposa.

Oh, sultana, oh diosa sin ruido y sin séquito, mueves tus caderas

cabalgas dibujando sobre el mármol un ocho de fuego, silban los cascabeles de tus pies,

emerges de las piscinas del Olimpo -cuando menos me lo espero-,

y me resoplas a la cara el tedio de los años y los días. 


Teresa Iturriaga Osa



miércoles, 10 de noviembre de 2021

 

Aniversario del nacimiento del poeta J.M. Caballero Bonald


 Querido amigo:

 

Llega un 11 de noviembre extraño… Hace unos meses te fuiste volando con las mariposas y ya no podré llamarte como todos los años para felicitarte. 

Soltaste amarras. Te recuerdo siempre transparente en tu barco de especias. Largas las velas, tapiz de llanto y paciencia. Sincero. Sensible a la injusticia. 

Eras un hombre excepcional. 

Me enseñaste a no cejar en el empeño de encontrar la esencia: 

“tu voz más tuya”.

Gracias por la luz, maestro.

 

Teresa Iturriaga Osa



ACASO LA POESÍA


La palabra poesía contiene una premonitoria dosis de perplejidad, develación, incertidumbre. Algo iluminativo va a traspasar la declinante piel del tiempo cuando ya el tiempo no sea más que un amasijo de páginas sobrantes. Se abrirá la azarosa espesura del abecedario y otras nuevas palabras se irán desposeyendo de sus signos. Nada de lo visible podrá prevalecer en esa vacilante pulsión indagatoria que subyace debajo de los verbos. La palabra poesía es ya en sí misma una proximidad ineficiente, un atisbo de luz en el confín del páramo, una simulación ambigua de la vida: lo que queda después de haber malbaratado todas las acepciones del decir.

J.M. Caballero Bonald

(últimos poemas inéditos)