miércoles, 13 de octubre de 2021

 

EL VIOLÍN Y EL OBOE

Teresa Iturriaga Osa

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Es octubre, un mes muy especial. Espero que este año los pájaros vengan a anidar a la sombra del almendrero cubano. No pierdo la esperanza. Para mí, una Libra con ascendente Libra, la vida es una danza en búsqueda del equilibrio. Así lo expreso simbólicamente en este cuento musical.

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"El violín no es el oboe; uno es pasión y el otro es sabiduría."

(Yves Bonnefoy)

 

Había una vez un oboe que descansaba en solitario bajo la sombra de un gran árbol cuando, de pronto, oyó los gritos de un loco violinista que bailaba sobre un tejado. Sin duda, aquel hombre tocaba con tanta alegría que el sonido de su violín llenaba el valle de transparencias mágicas. Pobre y feliz, saltaba por encima de los agujeros del techo de su casa y su música sobrevolaba los montes hacia otros mundos invisibles desde aquella cúpula del viento.

El oboe se quedó tan fascinado que, desde entonces, no podía olvidar al violín que tenía la suerte de vivir con un soñador lleno de energía. Él, por su parte, vivía cómodamente en un lujoso apartamento de Viena. Todos los días, su dueño lo trataba con mucho mimo y respeto, y en verdad que no tenía ningún motivo para quejarse de él, todo lo contrario. Por las noches, al regresar del trabajo a su hogar y antes de cenar, el hombre se aislaba del ruido de la calle en el gran salón de su casa y tocaba el oboe con una fuerte personalidad, intimidad y afecto, arropándolo en silencio. Pero su ritmo era muy diferente al de aquel poema cifrado que el oboe había escuchado salir del violín, un enigma hundido en su centro inconsciente, sumergido en un mar de cadencias que escapaba a toda lógica.

El oboe estuvo muchos días y muchas noches entretenido en estos y otros pensamientos difusos y, finalmente, pensó que todo estaba bien, que los dos eran notas de la vida, que eran signos de dos presencias en el mundo, violín y oboe, oboe y violín... y se tranquilizó. Aunque él seguía soñando al anochecer con aquella cima de su horizonte... ¿Dónde?... ¿Pero dónde estaría el violín?

Hasta que un día se conocieron. Era una plácida mañana dominical de primavera, ambos músicos tocaban al aire libre, cada uno por su lado, cuando se levantó un viento cálido que desplazó el sonido y las notas chocaron. Entonces, el oboe escuchó atento. El violín, al igual que él, sólo iba en busca de sí. ¿Podrían seguirse en ese vuelo? Era difícil. Aún así, él quería iniciar un diálogo de palabras intraducibles, pero no sabía cómo. Comprendió que el habla espontánea, incontrolada e irreflexiva de las cuerdas de aquel violín no siempre se adaptaría al espíritu de otro instrumento. Eso le inquietó y se lo dejó notar al violín en la distancia. La respuesta no tardó mucho en llegar: "No hay nada de razonable en mi melodía de loco colibrí, lo sé, pero no puedo evitarlo".

También le dijo que, como violín, no podía privarle a un oboe de respirar el aire que necesitaba, porque era él, con su voz grave, quien establecería un poso de sosiego en el ensemble musical. El violín también se sentía un poco solo en tan altas llanuras y quería intentarlo, así que le prometió que haría todo lo posible por respetarle su espacio. El agitar de sus alas entre las flores dejaría también escuchar el discurrir de sus gargantas entre reflejos y sombras. El oboe reflexionó durante unos días y pensó que no debía contradecir las asonancias o las rimas de aquel colibrí si realmente deseaba disfrutar de una sinfonía à deux. Tenía que decidirse y asumió sin remedio que él sería su propio consejero. Y sí, quiso intentarlo. Porque el sonido del oboe, tan viejo como el mundo, le recordó cómo se construye la verdadera belleza y la armonía. 

Y, desde ese momento, el violín y el oboe hicieron sonar una música en todas las direcciones que se extendió hasta el infinito y que no se detendrá mientras que haya dos seres a la espera de encontrarse.

Todo es extraordinariamente diferente en el juego del universo y ésa es la riqueza de cualquier Babel que queramos conquistar. Tal es la moraleja de este cuento.


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sábado, 9 de octubre de 2021

 

DICEN QUE NO HABLAN LAS PLANTAS

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FERIA DEL LIBRO DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA



Hoy con Fernando Marías ha sido un placer recordar viejos tiempos de nuestro querido Bilbao y compartir impresiones sobre la poesía y la belleza del mundo natural. 

Museo Elder, Sala Pioneros, Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. 

"Dicen que no hablan las plantas", obra escrita por Raquel Lanseros y Fernando Marías; ilustrada por Raquel Lagartos. 

Pura creatividad. Gracias.


Los escritores Fernando Marías y Teresa Iturriaga Osa



 

EN LA FERIA DEL LIBRO 2021 LPGC

Gracias a Felicitas Revilla por ofrecerme su espacio de luz para exponer mis libros en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. Les esperamos en el stand de Librería Tao en el Parque Santa Catalina.

Teresa Iturriaga Osa





jueves, 7 de octubre de 2021

 

<<Sirena de Barlovento>>

 


Una tarde de octubre empezamos a hablar en un banco, allí me contó su lucha para dar de comer a sus hijos. Toda ella era como una nave con las velas tendidas al viento, un libro de verdades, un puño contra la pereza. Y escucharla fue calmando mis quejas hasta hacerlas insignificantes. Una a una, sus palabras me advertían del peligro de lo efímero; la riqueza y la pobreza estallaban a su lado como pompas de jabón. Cierto, un círculo académico hablaba en las manos de una anciana. Parecía un personaje de un cuento de hadas porque irradiaba un porte de sirena. Ni una arruga delataba su edad, ella se contaba los años por escamas. Desde entonces, la veo pasar cada mañana por delante de mi casa, vestida con su melena lisa y dorada, subida a unas aletas azules de medio tacón que sonríen al que madruga con las luces del alba.

 

Teresa Iturriaga Osa

 

martes, 28 de septiembre de 2021

 

Miles de plegarias ascienden por las personas que sufren en La Palma. 

Queda atrás la noche con un volcán rugiendo dentro. 

Se oye un golpear de abrazos en cada cristal de ceniza. 

Amanece...



<<Fe>>


Lo que hoy necesito y pido

son mil luciérnagas, juntas

podrían iluminar toda la oscuridad

con un quásar de juventud.

Manos, puentes y ramas...

una tienda entera de trenzas...

velas, ofrendas de incienso...

dibujos desplegados al viento...

Cualquier eco

plantado en tierra de bondad,

todo me vale en esta hora

en que se inicia la luz.

Cerezas de sol o estrella,

llamas de buena suerte,

estamos aquí y ahora,

como hemos estado siempre.

 

Teresa Iturriaga Osa

 

 

lunes, 13 de septiembre de 2021

 


Prueba de nube

 



Ella podría, sí, podría

pulsar el timbre de algodón

y abrir en canal su panza

llena de audios de verdad.

Podría airear

la voz del dinosaurio: rapiega,

constructora de infamias

en solares que una vez fueron

de su alma clara 

más que un hogar.

 

Podría, sí, ella podría

atraer beduinos hasta la zarza

ardiente donde vive,

menorá de rostro azul.

Así grabarían a fuego

sus siete brazos,

figura nítida y danzante,

veinte codos de largo aplastando humo

sobre el limo tardo

de sus conciencias dormidas.


Teresa Iturriaga Osa



lunes, 30 de agosto de 2021

 

Palabra de Gourmet

 

      Escribir y cocinar son tareas que tienen muchas cosas en común… Ambas nos ofrecen soluciones abiertas y creativas. El cuidado del detalle, la improvisación, el conocimiento del fondo y del punto, la paciencia del tiempo de cocción, el enigma del sabor que se recreará en paladares conocidos y desconocidos… Una combinación de la imaginación con los sentidos, elevados a la máxima experiencia artística a partir de elementos opuestos y, a la vez, complementarios. Desde luego, si hay algo que cuido en mi vida cotidiana es que no se me queme la comida mientras escribo. Son tareas simultáneas que llenan de inspiración mis platos aderezados de historias. Porque en ese ir y venir del despacho a la cocina —mis lugares favoritos de refugio y creación—, la imaginación va dando forma a las letras alrededor del fuego. Recetas con aromas de lugares y culturas diversas. Y esa danza de sorpresas, colores, sabores y memorias personales es la esencia que se desprende del libro “Palabra de Gourmet”. Alquimia de ocho relatos en sazón. Luz, color, tacto, aroma, música, caricia, ironía y desafío a la carta. Buen apetito.

Teresa Iturriaga Osa

  www.lavocaldelis.com

  • Autor: Teresa Iturriaga Osa
  • Editorial: La vocal de Lis, Barcelona.
  • Género: Narrativa / relatos
  • ISBN: 978-84-123675-3-9
  • Nº Páginas: 58
  • Encuadernación: Bolsillo
  • Año: 2021



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https://lavocaldelis.com/autor/teresa-iturriaga-osa/


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