lunes, 5 de enero de 2015



POESÍA (Noche de Reyes)
 

"Sigue la línea"

Teresa Iturriaga Osa

 
 
 
 

Ojo, si en este momento se escapan del cielo
unos puntos rojos suspensivos,
es para abrir un dique entre tu mente y la mía.

Al paso de la cabalgata, fluye la Maga...
Cuando eso sucede,
no están permitidas las aceras ,
las armas se encarecen ,
caducan las licencias,
baten palmas sin permiso los calderos,
quedan pendientes los pagos,
y un trazado no rectilíneo, nada uniforme, gratuito,
abre la veda para cazar más allá de tus cortijos.

Mientras la Maga pasa entre colmenas,
por real decreto,
enmudecen las tertulias, partidas
donde se juegan a cartas tu destino.
De puntillas y descalza,
la Maga atraviesa ocho puentes colgantes
para llegar hasta ti,
salta de uno en uno los caparazones de tortuga,
los pisa y los hunde en las tierras de tu ser.

Pero te aviso:
entre punto y punto,
con tus neuronas más olvidadas,
ella va a ir tejiéndose una falda
y, como Clara por su casa, entrará su vendaval
por la ranura de tus ojos,
más aún, no parará
hasta que en tu almohada explote
el cielo estrellado de un cuadro indio.

(Déjala, déjala,
ella es así de loca.)

¿Un consejo?:
Maga no hay más que una.
Si te roza una tela roja… síguela.

 

 
 
 
 
 

lunes, 8 de diciembre de 2014


POESÍA

Teresa Iturriaga Osa




Mi cielo
 
 
(A mi madre)
   
                        
Nunca te he escrito un poema
porque en todo poema estás tú.
Bella presencia silenciosa, desgarras
la emoción de mis vocales, perfilas
mis consonantes más prohibidas
con tu fuerza y elegancia, consigues
mantenerme en un cálido equilibrio
gracias a tu impulso de puerta entreabierta
a la risa de mi infancia.
Eres, ¿cómo decírtelo?
Eres la mismísima aurora
que esquivas la debilidad de las nubes
en mi tormenta.
Eres el momento del misterio,
la suave luz que escribe sin manos
en mis espacios de flaqueza.
Respondo a tus preguntas con la duda
mientras tu corazón sigue escuchando el lamento,
el pan de los demás,
la música fértil de la ayuda.
Nunca desfallece tu mariposa.
Me construyes el alma,
expandes su vuelo amable, sensible
cuando me interpelas:
¿que si existe un cielo?,
¿que si existe un infierno?
Eso, ama, todo eso está ahí
al girar la puerta un poco más,
al salirse del camino,
al abandonar la densidad de este último cuerpo
la palidez que soporta el hombre
en los días de su torpe viaje.
Pero yo pienso en ti y pienso en el cielo.
Porque eres azul, amplia y generosa
como una pestaña que se abre y se cierra
en el ojo de Dios.


(8 de diciembre de 2014)



Fotografía: María Del Río


 

sábado, 29 de noviembre de 2014


 
Elen&Co

 

 


Por debajo de las nubes, por encima del zarzal... 

 

¿Cuánto y cómo l@ quieres?

 

Díselo con los objetos que hago.

 

Un taller nacido de mí misma, en mi casa, en mi sitio, para ti. Aquí lo hago todo con cariño, todo diferente entre sí, como somos las personas.

 


"Laino guztien azpitik, sasi guztien gainetik"... zenbat eta nola maite duzu? Esan iezaiozu egiten ditudan gauza bitxiekin.

Elen&Co, nire izatetik sortutako taillerra, nire etxean, nire lekuan, zuretzat.

Maitasunez egiten ditut bertan gauza guztiak, bata bestearengandik desberdinak, pertsonak izan oi garan bezala.

 
 

 

 
 

Estas son algunas muestras del catálogo de Elen&Co.

 

 



 









Todos los objetos los hago en mi taller, en casa, y surgen de la idea de "hacer regalos" u objetos personalizados. Todos están hechos con madera reciclada (pales), con cariño y con ilusión, porque la persona que los reciba se llevará una sorpresa al sentirse querido por quien se lo entrega.

Cada objeto es una manifestación de amor.

No son perfectos, porque la verdadera belleza está en dar todo lo que somos y, en ese abrazo, se desnuda y se muestra la transparencia de la imperfección.

 

 

Elene Lizarralde
 
Multifacética creadora, ha recibido numerosos premios como reconocimiento a su extensa labor en el ámbito periodístico y cinematográfico. Ha sido directora, redactora, guionista y presentadora de programas de televisión en los grandes canales de difusión nacional ("Megatrix", "La merienda", "Tras, tres, tris" en A3 TV; "Terminus", "Denbora pasa", "Hitz eta pitz", "Gaur egun", "Plaza berri" en ETB, etc.)

 

 


Autora del blog: www.hablemosdoctor.com/
Para encargos contactar con Elene en:

 elenelizarralde@gmail.com
 

 

miércoles, 29 de octubre de 2014

 

RESEÑA DEL LIBRO DE POEMAS

Mariposas imposibles
 
de Emilio González Déniz

(GAS EDITIONS, 2014)
 
<<El orden posible de las mariposas>>
 
Por Teresa Iturriaga Osa

 

 
        Entro en el reino de las "Mariposas imposibles" de Emilio González Déniz, un libro de poemas que acaba de nacer, ilustrado por el artista Fernando Álamo. Sigilosamente, me aproximo a su lectura descalza y de puntillas por los espacios poéticos donde las manos de la oruga madre tejieron sus sueños, y allí me dejo llevar por sus alas. 
 
      El espacio verbal en cada verso va modelando la imagen de tantas mujeres olvidadas, habitantes de una intrahistoria que no ha sabido contar las proezas de la transformación femenina, a veces opaca y silenciada por los escasos metros de vuelo de una mariposa.
 
        Un abanico multicolor de mujeres se da cita en su "Libro primero-mariposas" en el que cada una de ellas recibe el homenaje del poeta, iluminando su sombra. Mariposas contagiadas del mal del caos como Diana Spencer, Rita Hayworth, María Magdalena, la Malinche, María Callas, Flora Tristán, entre otras. Así las describe el poeta: "MARIPOSA es mujer que quiere ser otra:/ella misma./Dos mujeres,/una sola, con las manos abiertas,/buscándose en las mariposas,/falenas de imposibles,/mariposas de la pasión no correspondida,/reflejos de mujer que huye de la realidad./ Todas las mariposas buscan imposibles". Esa "Mujer cromática" (Libro segundo), desconcertada por el mundo exterior, fue alejándose de su centro paciente y se aferró al mástil de lo efímero: "Subes al negro sin arco del olvido". Demasiados cuentos de príncipes azules desteñidos, culpables de un falso imaginario femenino que se ahoga dentro del castillo, al levantarse un muro de lamentaciones entre la emoción de la cotidianidad y la fantasía.

 
 
 
 
 
        Un túnel luminoso se abre al contemplar los trazos del gusano ancestral dibujado por F. Álamo. Su metáfora visual bebe en las mismas fuentes de la Vida. Cada ilustración es el cuerpo celeste de una mariposa que desarrolla sus alas desde una vulva madre, tierra, carne donde emerge la sexualidad espontánea, propulsora del vuelo libre y sin motor. Guiño y clave del poeta en su poema "El Obelisco": "El aroma del sexo apolillado/encrespa/la seductora vista de la espuma./La máquina de hacer se arranca deshaciendo". La fusión de la parte densa con la etérea. La sincronía entre las formas es el medio donde se desarrolla el mundo simbólico capaz de auto-organizarse. Precisamente, este libro es fiel reflejo de la imposibilidad de ser ellas mismas, de la frustación que han sufrido y sufren muchas mujeres, como expresa G. Déniz: "Ojos de frecuencia larga,/espiral estrecha, verde./Nace en mí la esperanza al evocarlos/en miradas vivas,/vegetales". Sin embargo, lejos de convertirse en un libro de poemas melancólico, "Mariposas imposibles" nos hace recorrer el camino de un aparente fracaso solo para mirarnos al espejo y corregirnos las líneas del maquillaje. La cosmopoética de G. Déniz ayuda a identificar falsos modelos y deshacer sus lazos de resonancia. Es necesario crear coherencia y unidad en las que serán mariposas con "ojos de nueva frecuencia" para el futuro humano. Como afirma el físico Strogatz: “El orden no es sólo posible, es inevitable”. Porque el poeta sabe inclinarse ante la majestad de la mujer madura, aquella que orugándose de noche, sobrevuela los mundos desde la aurora hasta el atardecer.
 
 Las Palmas de Gran Canaria, 29 de octubre de 2014.
 
 Ilustraciones del libro: Fernando Álamo.
 

 
Los escritores Emilio González Déniz y Teresa Iturriaga Osa
en la Playa de Las Canteras
 
 
 
 

viernes, 3 de octubre de 2014


CAMPOS ELÍSEOS

 Colección poética de Teresa Iturriaga Osa
 
 




Aurora Boreal® en eBook www.auroraboreal.net info@auroraboreal.dk

 
Libro de poemas titulado Campos Elíseos,
de Teresa Iturriaga Osa, en edición electrónica de la Editorial Aurora Boreal (Copenhague).
 
PRÓLOGO A CAMPOS ELÍSEOS
 
Por Vicente García Hernández
1
 
Campos Elíseos lleva por título este nuevo poemario de Teresa Iturriaga, haciendo alusión, quizá, a ese lugar sagrado y misterioso, en el Hades, donde las sombras de las almas virtuosas han de pasar la eternidad en tertulia feliz y luminosa: tertulia de amigos, desde luego, que sin duda hablan, y siguen así, en el ámbito de la palabra, comunicándose, diciendo y nombrando las cosas, para que, en sus vidas de sombras, eternas, siga siendo y estando en ellos y con ellos todo aquello con lo que vivieron y soñaron, y estimaron hasta la emoción.
 
Es decir, en estos campos particulares de Teresa Iturriaga, además de sombras, habrá por lo que se ve palabras, como signo de que lo visible sigue viviendo incluso en el más allá de lo invisible, el otro mundo, donde la muerte ya no es muerte, y no lo es porque en ese más allá hay lugar para la conversación y el diálogo, para la plática y las miradas, para la vida expresada y dicha, apalabrada, y, como tal, gozada por lo que antes que sombras fueron polvo, pero polvo enamorado.
Descubro en este libro que la poesía de Teresa Iturriaga es, como diría Paul Valéry, el resultado de «una vida interior que podría calificarse de mística». Ella misma lo tiene escrito: «la verdadera batalla es la que se libra en el interior de uno mismo». El interior del poeta, o donde habitan las dudas y las certezas, la verdad y la mentira, el sí y el no de las máscaras de cada uno. Y donde todo se transforma en vida propia, incluso las desesperanzas y los deseos no cumplidos, que luego se hacen poema, o palabras que nada explican quizá (en poesía no es necesario explicar nada), pero que, con el fin de conmover, sí dicen emocionadamente las cosas y las trascienden. Una cosa dicha, cualquier cosa (Rilke), es algo trascendido, sublimado; es algo que, por haber sido significado en la palabra, pasa de un alma, la del poeta, a otra alma, la del lector, recreándose, inventándose en ambos.
 
Pero, antes, está el exterior, o la contemplación minuciosa de lo que ocurre en el entorno del poeta, ese mundo de sorpresas, de detalles mínimos, de «crepúsculos de sal», dice Teresa, de brumas y gaviotas, de «agua que habla» en el fondo del vaso, de ese «bello animal en confidencia», la concha, o todo aquello que da luz a la vida y la conmueve y la excita, y, sacándola de la monotonía de su vulgaridad, la hace convertirse (por culpa del poeta) en poema o en objeto del poema, embelleciéndola en todo caso.
 
2
Teresa Iturriaga lo significa: «Ese brillo de las achicorias salvajes / se desliza por entre mis ojos niños». Teresa, pues, niña; niña que todo lo mira con asombro; asombro que no sólo es el principio de toda filosofía, como diría Aristóteles, sino de cualquier poesía. Como la tierra que se apropia de la gota de lluvia que la visita y, ya en sus raíces, crea la hoja y el pájaro, y su nido, y sus músicas de allá arriba (confundidas éstas con las de allí abajo), así el poeta, la poeta, es a un tiempo niño en contemplación y místico que absorbe el espíritu de lo que mira y lo recrea luego haciéndolo letra para otras músicas; músicas estas, que, sin dejar de ser de este mundo (los miedos, las cansancios, las carencias todas son de este mundo), se tornan luego, sin embargo, músicas celestiales, interpretadas por la orquesta casi divina (o sin casi) de la palabra: es la palabra transfigurada en poema en la alfarería del poeta.
Según viene a decir Teresa Iturriaga, la poesía se logra con la interiorización de las cosas que contempla el poeta; contemplar e interiorizar: de este modo las cosas se gozan dos veces, una en la contemplación y otra en la interiorización de lo contemplado; hay, pues, dos estremecimientos que hacen que las cosas se hagan parte del poeta, o un todo con el poeta, y también con el lector que las percibe y las goza más tarde con la misma embriaguez del poeta, o aún mayor, en su lectura. Contemplación: sentidos; interiorización, misticismo; o el camino de perfección, apasionado, del poeta hasta la obra de arte, el poema, que nace en su alma y se proyecta en la palabra, su hermoso barro de alfarero.
 
3
 
(Asombrarse es dejar que algo te penetre, y tome posesión de tu alma).
En el hermoso poema Piazza dei Duomo, Teresa Iturriaga lo expresa de un modo magistral: «Perdida», dice, «sin más brújula que el alma, caminé la ciudad abrasada»; es decir, la brújula del alma como guía de sus ojos y sus pasos, y, como consecuencia, el intercambio de los latidos de las cosas en ella y los de ella en las cosas, o, como se ve, un acontecimiento de permutas, de reciprocidades: «Te doy; me das», viene a decir la poeta. O, entre el ser del poeta y el ser de la cosa, el perfecto amor, comulgándose ambos, prestándose vida ambos, hasta crear una nueva vida, en este caso, la del poema, que da con los nudillos en la belleza y la despierta, haciéndola así luego, para poder ser comulgada, belleza dicha, hablada.
Por algo -y según una cita de Víctor García de la Concha-, Jacques Rivière llamaba a la obra poética aún inédita de Paul Valéry textos «en el estado del alma». Un libro sin publicar es, pues, un libro «en el estado del alma», como yo he podido leer y saborear (¡qué manzana más gustosa!) este Campos Elíseos, texto en el estado del alma, o en estado de perla (perla preciosa) todavía en su ostra, que se abrirá en libro, desde luego, para lucir, como luce en este caso (y en otros) la sensibilidad de Teresa.
E indicar que es este un libro breve en páginas y palabras, pero no por eso menos extenso en belleza y procacidad formal, en atrevimiento lírico; quiero decir: libro distinto, y, como tal, original, y con la atracción primaveral de lo nuevo y estallante. Hojearlo me ha supuesto sentirme lector asombrado; y ser cómplice, por mi asombro ante el mundo y sus espasmos o vibraciones, con la autora.

 
Descarga gratuita en:

http://www.auroraboreal.net/images/stories/editorial/narrativa/Campos%20Elíseos%20ebook.pdf

 
 
 
 Teresa Iturriaga con el poeta Vicente García Hernández,
autor del prólogo.
 
 
 
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CAMPOS ELÍSEOS

 Colección poética de Teresa Iturriaga Osa
 
 





Aurora Boreal® en eBook www.auroraboreal.net info@auroraboreal.dk

 
 
Nuevo libro de poemas titulado Campos Elíseos, de Teresa Iturriaga Osa, en edición electrónica de la Editorial Aurora Boreal (Copenhague).
 
Desde esta plataforma de mujeres creadoras quiero agradecer su colaboración a Vicente García Hernández -por su magnífico prólogo, con ese aroma que define la poesía de los grandes místicos-, a J. F. Sáenz-Marrero -sus trazos nos presentan la colección con un dibujo de portada que traspasa las dimensiones de la luz; plenitud de arte cromático por el paisaje de la Toscana celestial-, así como a Guillermo Camacho -que apostó por este proyecto con exquisita sensibilidad profesional- y a todo el equipo de redacción de Leo Larsen por su labor de difusión de la literatura española en la Revista Aurora Boreal desde Dinamarca.
 
Les invito a compartir CAMPOS ELÍSEOS. Gracias a tod@s.
 
 
 
                     Teresa Iturriaga con Vicente García Hernández, autor del prólogo.
 
 
 
 
                     Con José Félix Sáenz-Marrero, autor de la ilustración de portada.
 
 
 
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viernes, 12 de septiembre de 2014

 
 
POEMAS AL CONTRALUZ
 
Teresa Iturriaga Osa
 
 
 
 
 
          <<A gatas>>


        De la profunda oscuridad,
gravedad donde escuecen
las lágrimas,
se aprende la medida del silencio,
                 imagen tan extensa

como una llanura sin hierba,
derrubio de la muerte blanca,
                                basal presencia
que llega a gatas al corazón
y allí se sienta.


        Una duna de castillos cae a mares
con la espuma fina del tiempo.
Se conoce de memoria el nombre
de cada duende submarino.
         La tarde no para quieta,
cambia de posición la arena seca,
aplasta la mojada, llama al pescador
                    y oye ruidos de remos.
Una barca silba el agua...
avanza sin arrugas de rodillas.

        Afuera, una atmósfera al contraluz
roza la córnea, viene
y bombea ese extraño color azul.
Uno tras otro, el asombro va enlazando
                    el talle de las buenas gentes
que se bajaron los escarpes hasta el pozo,
perforando fisuras con sus voces,
                           linternas, farolillos,
una verbena entera con su música...
la vista llena de ilusión.


 

 
 






















(fotos: T. Iturriaga /sept. 2014)