jueves, 1 de octubre de 2020

 

 AZUL ULTRAMAR

de Carmen del Puerto Varela / Ediciones El Drago

CAMPAÑA DE CROWDFUNDING

 

Reseña

Por Teresa Iturriaga Osa  


<<Cuando brilla el lapislázuli>>

 

AZUL ULTRAMAR, de Carmen Del Puerto, es un libro que sorprende por su talante multidisciplinar. Un invento didáctico y lúdico de gran profundidad, acompañado de un exquisito cuidado estético y, sobre todo, de una personalidad que retumba con toda su fuerza como una voz lírica inconfundible. A eso le llamamos los traductores “idiolecto del autor”, una marca única que define al sujeto creador como su huella dactilar y nos acerca a su programa emotivo-conceptual para descubrir el sentido del texto. No es necesario decir que, en muchas ocasiones, en la tarea traductológica, a duras penas se puede encontrar ese trazo común en su mayor nitidez. Quizá la densidad del mundo material de los tiempos que vivimos y la fea costumbre de adherirse a sus modas culturales, sea la causa de una falta de ingenio en la obra creativa.

En el caso de AZUL ULTRAMAR, hay que confesar que fondo y forma constituyen un potente amplificador de la intención de la autora, que no es otra que despertar el espíritu investigador a través de su obra. Carmen, siempre entre libros y estrellas, ha aprendido a mirar la vida por telescopio y perderse en el asombro de un universo infinito de constelaciones donde todo se expande. De ahí que su mente abierta le haya ido mostrando con muy buen criterio la puerta de entrada al juego de la complejidad, al cromatismo que se aleja del pobre discurso del saber cuadriculado. Como una mariposa del caos, en AZUL ULTRAMAR, ella emprende su vuelo entre capas atmosféricas en sintonía. Del cuadro al poema, del poema al cuadro, pasando por el mundo interior de quien observa, el proceso nos enseña que en el aprendizaje nada se detiene, porque la energía se transforma constantemente. Desde el primer verso, la poeta avanza como una onda cuántica por territorios que los guardianes de la cultura aún se empeñan en mantener alejados, pero ella insiste y sus electrones se despliegan más allá del azul. De un polo a otro buscan su equilibrio hasta que por fin se encuentran en la dimensión ultramar, espacio donde se abrazan las artes. Carmen nos invita a seguir la espiral y danzar con los trazos y los versos en su transparencia. Es su modo de decirnos que en ese viaje sensible cada cual es libre de interpretar.

Y no es la primera vez que el azul inspira a un artista y envuelve su obra con la intensidad de sus tonos. Ese color ultramar, piedra lapislázuli cuyo simbolismo impregna todo el libro con su lenguaje jeroglífico, nos transporta a la magia de Egipto, pero también al alma de los pueblos pescadores del Mediterráneo. Cómo no recordar las paredes de la villa y el jardín que Jacques Majorelle convirtió en un cuadro vivo al pintar de azul su residencia de Marrakech.

La pintura, como la poesía, posee una sintaxis y un ritmo musical rebosante de creatividad. De ese modo, Carmen Del Puerto ha conseguido adaptar, versionar, traducir la obra artística en palabra, y lo ha hecho con un estilo que no se detiene en la mera copia que se desprende del original. Es una bella manera de explorar el arte guiado por la escritura poética. Nada mejor que unos versos del libro para confirmarlo:

 

No te sientas derrotada,

pues tu arte es genuino.

Duplicaste tu mirada,

desafiaste al destino.

 

Enhorabuena. 

*****

Campaña de Crowdfunding:

https://edicioneseldrago.com/producto/azul-ultramar-de-carmen-del-puerto-varela/ 


jueves, 24 de septiembre de 2020


ALAR DE ROSAS

 


*

Debido a las medidas del Covid-19 que reducen el aforo de los espacios cerrados, este otoño no podrá presentarse el proyecto “Alar de rosas” en Madrid, Tenerife y Bilbao como estaba previsto con el fin de recaudar fondos para el orfanato de niñas OUR LITTLE ROSES en San Pedro Sula. Por tanto, desde la sede de la organización en Miami (Development & Communications Coordinator Our Little Roses Foreign Mission Society, Inc.) solicitan 40 ejemplares para que las niñas del centro educativo hondureño puedan utilizarlo como material didáctico en sus clases de Lengua y Traducción.

Emocionante. 

Gracias a todas las personas que luchan por la utopía necesaria.

*


 

El libro de relatos “Alar de rosas” (VV.AA.) puede adquirirse en la Librería Tao (Doctor Juan de Padilla,19-35002 Las Palmas) y en la Librería Desperate Literature (Campomanes, 13 -28013 Madrid).

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Antología VV. AA.

Un cuento de duendes para adultos, de Sergio Arrieta.

Aún recuerdo tu letra, de Carmen del Puerto Varela.

Un día especial, de Fátima Díez.

El Scat, de Eduardo González Ascanio.

Marengo, de Emilio González Déniz.

Amigos de papel, de Anita Haas.

Por el camino verde, de Teresa Iturriaga Osa.

La mansión embrujada, de Antonio López Ortega.

La piedra de abril, de Miren Agur Meabe Plaza.

La sonata de Rachmaninov, de José M. Rodríguez Herrera.

De manzanas y otros cuentos, de Elisa Rueda.

El tataranieto de la calle Barquilleros, de Pablo Sabalza Ortiz-Roldán.

Querido diario lindo, de Tina Suárez Rojas.

La memoria del mundo, de Pedro Ugarte.


Diseño de la cubierta: Jack Lanagan Dunbar

Imagen de la cubierta: Alfonso Crujera. 

Título: Charca Residual. 
Técnica: Galvanografía de cobre.

Coordinación y edición: Teresa Iturriaga Osa

***

ORFANATO EN HONDURAS

Our Little Roses / Nuestras Pequeñas Rosas

Proyecto de educación bilingüe que impulsa 
el poeta y pastor norteamericano Spencer Reece:

 




domingo, 20 de septiembre de 2020

  EFFETÁ

poema de Teresa Iturriaga Osa



Publicado en el Blog EMMA GUNST 18/9/2020

Con más de 10 mil poemas publicados (y 62 mil visitas mensuales) el blog Emma Gunst, de la argentina Miriam Tessore, nuclea -a través de un apasionado trabajo de lectura, curaduría, edición y divulgación- las producciones poéticas de mujeres de todo el mundo.

https://libroemmagunst.blogspot.com/2020/09/teresa-iturriaga-osa.html



viernes, 18 de septiembre de 2020

 

Ola en jarras (poema)


        Sin duda, eres mujer.

Con ese aire de galerna enfadada, levantas tus brazos hacia el cielo, 

gritas como una madre que educa a sus hijos.

Los rizos de tu melena salpican verdades en clamor de algas.

Amas y danzas la vida en piruetas, de frente hacia la costa.

        La espuma, tu beso.

El bucle, tu abrazo.

El azul, tu mirada. 

        Espejo siempre leal. Muéstrame el rostro que gobierna el silencio.


Teresa Iturriaga Osa

*

Fotografía de Tato Gonçalves 
Exposición "Del Mar cercano"
Sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés 
Las Palmas de Gran Canaria Septiembre 2020



jueves, 10 de septiembre de 2020

RELATO

SUEÑO EN GUERRA Y PAZ

Si el sueño fuera (como dicen) una tregua, un puro reposo de la mente, ¿por qué, si te despiertan bruscamente, sientes que te han robado una fortuna?

(El sueño, J. L. Borges)


Estábamos en guerra y éramos soldados.

Desperté en la cama de un pabellón, mis ojos achinados y mi acento asiático flotaban en el vapor de una sala de enfermos.

Frente a mí, un quejido, el lamento persistente de los moribundos, la crónica del dislate escapando en sonidos como un ciego que no ve y adivina la vida, sus colores de tacto misterioso. Un gris de dolor extraño se alojaba en la sala de un hospital de campaña y acogía en su regazo la desolación... A unos metros de mi cama, un zapato de mujer me miraba tirado en el suelo, relataba una historia de amor destrozada por la separación, un chasquido de aire vencido, fragmentos de un tejado desplomado sobre nosotros, polvo, metralla a discreción y luces en lo oscuro. La noche era un sumidero de aviones surcando el cielo. Silbaban colores y ruidos que cortaban el aire a machetazos. Las bombas caían a lo lejos.

Entre las sábanas, dos líneas de cables luchaban con la camisola febril de mi destino, se oían voces huecas, enfermeras que corrían desesperadas sin tregua para la dulzura. El techo y las paredes, la casa desprovista de firmeza y refugio gritaba su caída. Como la sangre de un río precipitándose por los rápidos, miles de vidas se estrujaban en las orillas del frente. Los camiones llegaban sin cesar y aparcaban descargando heridos o lo que quedaba de ellos. Solo un velo de distancia me impedía ver con claridad la inmensa pena de los bosques que les ardían en el corazón al decir adiós. Tantas veces he vivido esa sensación de urgencia que el paisaje impregna mi retina como un sello estampándose sobre un telegrama de aviso. Mientras tanto, el olor penetrante del alcohol, la única desinfección de la locura bélica, una botella de aguardiente en la mesilla para mantener el dolor en tensión. Bebí un sorbo más para no sufrir, era el remedio contra el suicidio, de nuevo barajaba su juego la impotencia.

Allí estuvimos meses, años, días. Eras tú. Era yo. Y éramos soldados.

***

Teresa Iturriaga Osa, DeLirium, Ed. La vocal de Lis, Barcelona, 2017.

https://lavocaldelis.com/libros/delirium/

domingo, 6 de septiembre de 2020


<<NO VIENE POR TI>>


 


Mi madre me parió poeta.

Casi me desangro en la cuna por hurgarme el ombligo.

Desde entonces, un rojo magenta arropa mi vida.

 

Por eso, me enloquece la letra menuda del atardecer

y la barba negra y alta de los acantilados

a punto de perderse en un sueño.

 

Y también por eso, cada vez soy más clara, lo siento.

Una mirada sin traza de gula aleja de mí

la masa circundante de barro espeso.

 

No creo en Blancanieves ni en sus siete promesas

porque no me encaja el collar de felino

que engalana su cuello.

 

Yo persigo la voz, la voz, voz… ¿dónde susurras?

Sé fiel a la verdad y tómate un café conmigo.

Sal y atrévete antes de partir.

 

Teresa Iturriaga Osa




martes, 25 de agosto de 2020

 

RELATO

COMPENDIO PISANO

Teresa Iturriaga Osa


Cuatro de la mañana. Suena el despertador en mi habitación cercana al aeropuerto de Pisa. Ducha, cierre de maleta, bolso, mascarilla. Francesco siempre dispone de un lugar para mí con vistas a la autopista y a la terminal. No es un hermoso paisaje, pero es muy práctico cuando tienes que volar a las seis de la mañana, te ahorra los nervios de tener que esperar un taxi –una vez llegó a demorarse casi una hora, doy fe de ello- en la ciudad de la Torre inclinada.
Tengo que cruzar un pasadizo y una carretera desierta hasta llegar al edificio de salidas internacionales. No se ven muchas almas a las cinco menos cuarto de la madrugada. Las sombras desaparecen a medida que me acerco al parking. Siempre he dicho que la valentía se entrena, con ganas o sin ellas. El miedo hay que saltarlo. No vale dudar. Llego. El aeropuerto Galileo Galilei está cerrado para el público general por las medidas Covid-19, sólo los pasajeros con tarjeta de embarque accedemos por un lateral que posee un arco de paso con cámara termográfica donde unos hombres vestidos de blanco, totalmente equipados, nos toman la temperatura. El túnel me recuerda la película de E.T.
Una vez dentro, la cola para el control de equipajes es interminable. En el suelo, unas pegatinas distanciadas un metro y medio indican donde hay que situarse mientras llega el turno. Necesito un café en vena, pero no puedo perder mi posición, ya lo tomaré más tarde. Me toca. Después de quitarme los pendientes, cinturón, turbante y demás accesorios, coloco en las bandejas las bolsitas transparentes con los líquidos y cremas, cables, Ipad, móvil, etc. Todo parece normal hasta que un caballero con traje azul marino se acerca a mí, se identifica como agente de seguridad y me pregunta si llevo algo peligroso en mi bolso, ya que la pantalla ha detectado un objeto metálico difícil de analizar. Me pide permiso para registrar con guantes cada uno de los bolsillos interiores. Sin problema. Tras vaciar mi monedero, comienza a escudriñar mi neceser de maquillaje y encuentra un estuche hermético con un pintalabios ovalado y un espejo… una sorpresa de mi hija María. Pasa nuevamente el bulto por la cinta y… Eccolo! Se acabó el misterio. Me devuelve mi joya y me pide disculpas. Mientras tanto, yo me vuelvo loca ordenando el caos y le regalo una sonrisa. La amabilidad siempre desarma. Hora de embarcar.



Teresa Iturriaga/Pisa, Italia.