martes, 20 de diciembre de 2011

BECAS ELIKYA EN CAMERÚN


“Elikya” es un vocablo en lingala, lengua africano, que significa "Esperanza"






GRACIAS, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS a todas las personas que comparten con
nosotras esta hermosa misión de SOLIDARIDAD con los más pobres de Camerún, si, y decimos POBRES en todo sentido de la palabra especialmente en la pobreza material que no impide la existencia humana pero les dificulta a tener unos derechos para vivir DIGNAMENTE con los medios de vida esenciales para desarrollarla dignamente, sobre todo dándoles una educación sistemática, una ayuda alimenticia bien sea desayunos o algún
plato de comida en el almuerzo y estar cerca en momentos de enfermedad que son muy frecuentes con la malaria, las infecciones en el hogar y su entorno, donde es muy habitual encontrar algún basural por donde pasan cada día en el ir y venir a sus quehaceres diarios.
Queremos darles las gracias por vuestro espíritu solidario con la BECAS ELIKYA, son ellas las que están haciendo los milagros evidentes en nuestros barrios; bien sea en Bafia como en Yaoundé, con los más pequeños como con los adolescentes y jóvenes en la universidad, si, son
VERDADEROS MILAGROS impensables para muchas familias cercanas a nuestra misión en Camerún y todo gracias a vuestro espíritu generoso y altruista de cara a los más necesitados, porque realmente lo son, de ello somos testigos y ustedes también.





Por ello es que les mandamos un pequeñísimo detalle con los fósforos que les enviamos, para que sigan siendo esa “chispa” que la luz y esperanza para quienes no la tienen.
Un gracias grande a las hermanas que animan esta pastoral misionera desde los distintos servicios que desempeñan, a todos los alumnos/as y jóvenes junto a sus familias que están interesados por contribuir con su “granito de arena” a ofrecer lo que por derecho les pertenece: una educación digna acompañada ésta de cuanto sea necesario.
Gracias a todas las personas anónimas que igualmente se hacen presente en esta hermosa tarea de la EDUCACION INTEGRAL, a cada una de ellas, GRACIAS.
Un fuerte y sincero abrazo de las HERMANAS DOMINICAS MISIONERAS DE LA
SAGRADA FAMILIA EN CAMERUN, MERCI BEAUCOUP!!!





INFORMACIÓN BECAS
COLEGIO M.M. DOMINICAS
Calle General Bravo, 8
35002 Las Palmas de Gran Canaria
Teléfono: 928 - 367 - 099
Fax: 928 - 364 - 452

martes, 13 de diciembre de 2011

CHOCOLATE CON LIBROS POR EL DÍA DE LA LECTURA



Nos vamos a tomar un chocolatito y lo que se tercie en amor y compañía. Traéros una foto leyendo o mandárnosla. Celebraremos nuestro particular DIA DE LA LECTURA EN ANDALUCIA.

Además con las fotos que nos enviéis o que traigáis decoraremos la plaza de la biblioteca.

NO OLVIDEIS ENVIAR UNA FOTO A:
nocierrebibliotecadelzaidin@gmail.com

Estos son algunos de los ejemplos que ya tenemos

domingo, 4 de diciembre de 2011

RELATO

El mandala de Malick

Por Teresa Iturriaga Osa


…Ahora se daba cuenta de que en los momentos más altos del deseo no había sabido meter la cabeza en la cresta de la ola y pasar a través del fragor fabuloso de la sangre.
(Cortázar, Rayuela, 92)





Fotografía de Tino Armas / Las Canteras




Retumbaba "Entre dos aguas" por el cielo de la Playa de las Canteras mientras Lara leía al sol, aislada del bullicio playero con sus auriculares, añorando la intensidad. Esa intensidad se llamaba Julio. Cada vez se distanciaban más. Se suponía que eran amantes, no de forma clandestina, porque no estaban casados, pero algo no acababa de encenderse… Quizá el problema estaba ahí, en que nada les estaba prohibido y esa certeza vital les restaba fuerzas para amarse. Él viajaba constantemente por el mundo disparando su cámara fotográfica como reportero de Le Monde Diplomatique y no tenía ni un minuto para respirar, su sosiego se cotizaba muy alto. Sin saldo, sin cobertura, sin domicilio fijo, sin noticias de su paradero (no habían mediado palabra en tres meses), la ausencia había construido entre ellos una extraña relación. No se veían desde octubre, cuando coincidieron en una exposición sobre África, organizada por el Museo Guggenheim Bilbao. Por eso, la voz de Julio en el móvil llenó en un instante el hueco de edredón que había dejado su silencio.
- ¡Lara, Lara! ¡Estoy en París! Acabo de llegar de Bamako, ¿te ha llegado mi carta? Te envié unas fotos de la gente en la calle, en el campo… No he parado… ¡Ha sido genial! ¿Y qué tal?, ¿qué tal tú por ahí?
- Bien, bien… acabo de cogerla del buzón y aún no la he abierto, estoy en la playa.
- ¡Niña, qué bien vives! ¡Qué envidia! Bueno, dime… ¿qué estás escribiendo?
- No he dejado de escribir como una posesa desde que llegué de Marruecos hace dos semanas. Me invitaron a un seminario sobre mujeres creativas en la Universidad de Kenitra. Ha sido un viaje muy interesante, un poco surrealista, pero único. Una tarde en Rabat, mi amiga Leila me llevó a una terraza increíble sobre el mar…
- Ya veo que aún no has aterrizado… cuéntame más…
- Se llama Le Café Maure, una pasada. Al atardecer, entramos por La Kasbah des Oudayas y bajamos por sus calles de color blanco y azul, llenas de geranios, fuentes, tinajas, mucha influencia andaluza. Descubrí una casa en frente del café, medio dormida entre las hiedras, fuera del tiempo… me entraron unas ganas locas de comprarla…
- Bueno, eso es muy fácil, vende tu casa de la playa y múdate allí… Querer es poder.
- No lo entiendes, no es un capricho. Te he dicho mil veces que hay sitios así por todo el planeta, me da igual el nombre del santo o de la santa, el cartel religioso, el idioma o el silencio que recen en él. Existen.
- Sigues como siempre… una mística incurable.
- Bueno, allá tú… si te resistes a la evidencia… pero yo percibo cada vez más esa fuerza telúrica. Y, desde luego, no a través de la razón. Con la cabeza nunca se llega hasta el final. Y te digo más: si yo tuviera mucho dinero, con manos de zahorí, péndulo en mano, iría comprando atalayas derruidas por aquí y por allá, una en el Adriático, otra en Sicilia, otra en Estambul, otra en Mallorca… y hasta en el mismísimo Tíbet tendría una estancia especial.
- Un poco complicado lo del Tíbet, ¿no crees?
- Sería la excusa perfecta para ir y venir, hay que abrir las ventanas para ahuyentar las humedades del invierno...
- Te lo estoy diciendo de coña… no te enfades conmigo… que te veo venir…
- Sé lo que piensas de mí… que estoy loca de remate… pero yo paso de todo lo que me digas. Una vibración me lleva y me trae. Olas, olas, olas… Por eso, no invento nada cuando escribo, es que lo vivo así, así y así.
- Eso es verdad, deberías llamarte Clara, como la musa del maestro.
- Sí, claro… pero la diferencia es que nadie ha plantado un hueso de durazno en mi nombre ni se ha quedado a fotografiar ningún árbol en mi jardín…
- No me jodas… ¿Por qué siempre tiras a matar? Sabes que lo que me pides es imposible. Imposible.
- Lo sé, por eso no me llamo Clara, sino Lara. Y tampoco tú te pareces a Rulfo, ya me gustaría… Pero lo nuestro… En fin, Julio, ya no me lo tomo a mal… es lo que hay.
- No, entiéndeme, ya te lo dije la última vez… no es eso… Soy un trotamundos a la fuerza, por mi trabajo… Dime… ¿Qué quieres que haga? No… no… Oye… me estoy quedando sin batería… te llamo esta noche… Oye… Lara… … … Lara… … …
Ella daba clase en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, su asignatura era la traducción especializada literaria. Le entusiasmaba la antropología, el estudio de las religiones, la simbología, la hermenéutica. Últimamente, se sentía atraída por el budismo, llevaba un tiempo imbuida en el ambiente esotérico de las doctrinas de los maestros orientales y todo aquello le parecía muy interesante para centrar su vida, darle un sentido o, al menos, una justificación. Semana tras semana, en la Librería Tao, muy cerca del Teatro Cuyás, Lara iba comprando sus libros como una coleccionista de extrañezas. Se estaba haciendo una budista radical, dejándose llevar por el sonido misterioso de aquellos títulos: El Camino Medio, Las Cuatro Nobles Verdades y El Noble Sendero Óctuple. El discurso iniciático le parecía (¿cómo decirlo?) alucinante, grandilocuente, acojonante. Tan altas eran las palabras que ella no comprendía nada, pero en medio de la certeza de su pérdida, vivía.
Esa mañana en la playa, tenía el corazón encogido por la charla con Julio y estaba muy inquieta. Desde muy temprano, había colocado su toalla cerca de la orilla y leía sin mucho interés el primer sermón de Buda: El primer giro de la rueda del Dharma. Imposible concentrarse. Observó a los trabajadores de la limpieza de la playa. Recogían algas con un rastrillo. Le llegaba un fuerte olor a seba, el aire sabía a marisco, casi podía masticarse. Lara aspiró profundamente. Al rato, se percató de la presencia de un joven subsahariano que ayudaba a un operario poco ágil en la faena de agacharse. El ángel negro iba reuniendo festones de algas con la soltura de un bailarín en plena coreografía. Pasaba la gente, pasaban las olas, pasaba la vida, mientras Lara escudriñaba al extraño. Su imponente figura de ébano, su presencia serena, la armonía y el ritmo de sus movimientos, contrastaban con el vocerío de una pandilla de adolescentes malcriados que saltaban sobre las toallas de la gente, tirándose bolas de arena y escupiendo su desorden sobre la orilla.
Lara recordó a tantos y tantos muchachos como él, los había visto en las estaciones, en los metros, en los bancos de los parques de todas las ciudades europeas, Las Palmas, Lisboa, Barcelona, Madrid, París… Los “sin papeles”, inmigrantes de las antiguas colonias hacinados en los barrios periféricos, excluidos de las elites occidentales, llorando su fantasía del paraíso blanco. Pobres y osados concursantes, los nuevos esclavos de este siglo, estafados por un sinfín de ilusionistas al bajarse del cayuco. Amores rotos a pedazos por la pobreza y la distancia en medio del carnaval de muecas de los traficantes de sueños.
Era difícil sobrevivir a ambos lados de la orilla, pero quedarse en el país era mucho peor. Por eso, Julio había ido a Bamako, le habían encargado un reportaje sobre los niños de la calle. Según los informes de las autoridades malienses, a principios de año, había más de 5.000 mendigos buscándose la vida a la intemperie. Algunos llegaban a robar las monedas que la gente dejaba en los cementerios. Toda esa gente había ido llegando del campo a Bamako en busca de un trabajo inexistente. Otros se convertían en talibés, dejándose enredar por las palabras de un marabout, un supuesto maestro de enseñanzas coránicas que les comía el coco hasta más no poder y, luego, salían a mendigar por voluntad divina, como mandaba la tradición.
Lara se giró hacia el mar, buscando la mirada del joven agachado en la orilla para regalarle una sonrisa, agradecida por su generosidad. Pero, entonces, sintió que él le devolvía el aprecio clavándole los ojos de una forma muy intensa y ella, automáticamente, cerró el libro. La verdad es que no esperaba una respuesta tan directa… No sabía cómo reaccionar. Buscó las fotos de Julio en el bolso, estaba tan nerviosa que rompió el sobre y se puso a removerlas como una baraja de cartas. Una de ellas se le cayó fuera de la toalla. Después de limpiar el pringue de la arena, la observó. En ella podía verse a un adolescente africano, casi un niño, trabajando en un taller mecánico al aire libre, rodeado de neumáticos y maquinaria de segunda mano. Su rostro era el rostro de África, pero se distinguía del resto porque Julio había escrito su nombre al dorso: Malick.

[De repente, una bandada de golondrinas sobrevoló el cielo a una velocidad de vértigo. La llamaron a gritos por su verdadero nombre: “¡Girondelle! ¡Girondelle!”… La invitaron a que se fuera con ellas a darse una panzada de mosquitos detrás de una nube que perseguían como locas y ella, sin dudarlo, se unió al grupo para calmar su tos. Allá, desde lo alto, Lara miró al joven mariscador de seba y descargó su soledad en las palmas abiertas de sus ojos, vertió en su bandeja el moho de sus siglos de andadura. Después, bajó de la nube y se lanzó en picado hacia el mar.]

Y allí seguía Malick, encuadrado en su gran rueda como en un marco circular. Él le servía de excusa para disimular su nerviosismo, mientras el desconocido seguía taladrándola con la mirada. Ella, por su parte, hacía que leía sin entender nada de las enseñanzas del Buda. Al primer giro de la rueda, ya se había perdido por los senderos del mandala. Lara continuó observando la foto y, como las cuentas de un rosario, empezó a descifrar el laberinto mientras imaginaba a Malick limpiando las ruedas gastadas con agua y jabón. Aquella imagen fotográfica venía a rescatar su mundo sumergido en el caos. Tuvo un flash, una revelación. Las cubiertas de segunda mano, lavadas con esfuerzo, se le mostraron como sus cuerpos sucesivos. El ahora sólo se baña en el poder migratorio del ahora. Puro Karma. Un segundo de observación, dos segundos de compasión, y después, el equilibrio circular, el presente reunido, todo estaba allí, mordiéndose su propia cola.

Como en la ceremonia del té, Lara empezó a escribir en su cuaderno. Estuvo más de diez minutos en trance. Después, marcó el número de Julio y leyó de un tirón todo lo que había escrito en el papel, lo dejó registrado en su buzón de voz (sabía perfectamente que su móvil se había quedado sin batería).

- Julio… es tiempo ya de que te diga algo: que he olvidado hasta el segundo en que te pronuncié en Breton. Escúchame, ahora, cuando las velas de este barco se disponen a surcar los mares del deseo. Ya no te llevaré en mi nostalgia, porque ya no me queda nada de ella. Ya eres presente en el carcaj del tiempo. Sólo veo horizontes de sal desde mi orilla navía. El tiempo se ha convertido en una flecha donde las preguntas me sostienen en el mástil.
Enigma, mira, puedo verte en cada gota de este mar que no sé dónde… termina…......... ........................ ........................ ..................
……………. …………… ……………
………. …………... …………..
………… …………… …………
[pero ahí ahí están mira cómo saltan delfines blancos alados me surcan la cara llena de espuma algas y flores de la tierra me llueven del pico de las gaviotas muchas muchas tótem sagrado de nuestro acantilado me chillan lo que estaba escrito antes del amor antes de la huida del refugio de los partos y de los sueños.]
..................... .................. .................. ............
………….. …………… ………………… …………
………… …………….. …………….. …………
………………. Escucha… Sólo camina la proa hacia delante. Alimentándome de mi deseo, vivo, aunque mis budas me castiguen sin la inmortalidad. No me importa. Me río del Dios Aburrimiento. Aire. Sobre las olas, yo me levantaré ante todos ellos y caminaré sinuosa sobre sus vacíos hasta las orillas de arena negra, algún día de la eternidad. Y cuando desaparezca el olor del continente, ya sólo me quedará horizonte, ninguna línea del tiempo que quiera vengarse de mí con una carta de amor. Anda, vuela, vuela de aquí, polizón del ayer, pasajero maldito de este barco del olvido que no te llevará a ninguna parte. Estoy a gusto con mis olas de impetuoso mar brillante. Soy una sirena en este velero sin patrón ni marineros, donde mi cuerpo frota el aire y se sube al lomo de un sol que me quema esta piel enrojecida, ya pronto será traje de corsario. Mutante como soy, tendrás que perdonarme también mis soledades. Quizá llegue a algún puerto o cuerpo de musgo verde y amable acogida, buscándote. Repondré allí mis fuerzas, entre los brazos de algún joven extraño que tenga tus mismos ojos de esperanza y, cuando cabalgue los días en su piel negra, volveré a recordarte lejos del barco, a través de sus palabras disfrazadas de ternura. El aroma de la seba me seduce... huyo… y me azota con su arrogante frescura… mira… mira cómo perfuma mi costra de sal.




***



Este relato se incluye en El ojo narrativo. Ecos [2], (pp.48-53), un libro colectivo que Rafael Hierro ha dirigido e ilustrado con sus fotografías. Anroart Ediciones, 2009.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LOW COST del ARTE





Tenemos el placer de invitarle:


Al LOW COST del ARTE.


INAUGURACIÓN 9 de DICIEMBRE A LAS 20:00 h
ESPACIO S/T. C/ ENMEDIO Nº 1 (Esquina Terrero)

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA


LOW COST del ARTE. Es un proyecto donde cada artista tiene la libertad más absoluta de mostrar lo que considere oportuno. La complejidad, el acabado, las horas de trabajo o las soluciones plásticas, adaptarlas a los precios y formatos establecidos. LOW COST no es una colectiva, donde cada artista ajusta el precio de venta, se trata de hacer una obra adaptada a esos formatos y a esos precios sin menoscabo de calidad artística.


La idea motriz del proyecto LOW COST del ARTE es la unificación de precios, la accesibilidad a la obra artística desde la participación, el acercamiento al público, la desmitificación de la obra única e irrepetible, la fragmentación de la obra, la búsqueda de un mercado razonado de precios, ajustado y distinto al habitual de cada artista y en definitiva: La promoción de los participantes al publico que consume arte.
En LOW COST del ARTE podrás encontrar obra pictórica, grabado, dibujo y fotografía originales a 30, 70 y 100 euros, de los siguientes artistas:


Ángel Luis Alday , Javier Betancor, Germán Páez, Ione Segui, Rafa Hierro, Santi Gónzalez, Magda Medina, Daniel Zirhan, Alfonso Elvira, Marta Vega, Juan Rivas, Luisa Urrejola, Marta Mariño, Sira Ascanio, Jero Maldonado, J. Luis Luzardo, Domingo Díaz, Víctor Sicilia, Pedro Lezcano, Octavio del Toro, Juan Cabrera, Augusto Vives, Antonio Guisado, Diego Higuera, Ángel Sánchez, Juan Guerra, Rosa Marrero, José H. Hernández, Tino Mederos, Conchy Rivero y Mirazo.


HORARIO DE LA SALA:



DE LUNES A VIERNES: Mañanas: de 10:00 h. a 13:00 h. - Tardes: de 17:00 h. a 21:00 h.

SÁBADOS: de 10:00 h. a 13:00 h.

VÍSPERA DE REYES: HASTA LAS 24 h.


ATENTAMENTE ESPACIO S/T

lunes, 21 de noviembre de 2011

JUEGATERAPIA.ORG

Hola a todos,

Me gustaría hablaros sobre un proyecto estupendo: La Fundación
"Juegaterapia.org". Se dedican a recoger todo tipo de consolas usadas,
mandos y juegos para NIÑOS enfermos de cáncer y distribuirlas en hospitales
con zona de oncología infantil.

La idea es hacer más llevaderas las sesiones de quimioterapia en los
hospitales y arrancar así alguna sonrisa.

Su lema es"la quimio jugando se pasa volando".

Las consolas se entregan con una pegatina con los datos del donante, para
que el niño al que les llega o un familiar suyo pueda agradecerlo con una
llamada, un mensaje... Las consolas se entregan a niños ingresados, aunque
se ceden al centro hospitalario, de forma que cuando el paciente es dado de
alta los dispositivos se quedan en las habitaciones para que sean
utilizados por otros niños.

Se hacen muy largas las horas en los hospitales y más a estos niños que
deben estar en sus habitaciones aislados. Pasar sus largas sesiones
distraídos y olvidándose a ratos del dolor es muy importante para ellos.

Su sede está en Madrid, C/Sagasta nº 8 donde podéis enviar todas vuestras
consolas y juegos. También cuentan con la colaboración de 20 Asociaciones
de la Federación Española de Padres de Niños con Cancer (FEPNC) con sedes
en muchas provincias españolas.

Sería muy útil que pasarais este mensaje a todos vuestros contactos.
Podéis saber más y seguirles día a día en facebook/ juegaterapia.org < http://juegaterapia.org/> donde ya cuentan con más de 10.000 seguidores y
ver las fotos con las entregas en los hospitales, el listado de
Asociaciones colaboradoras y los cientos de mensajes y felicitaciones que
reciben por la labor desarrollada.


quiero hacer un donativo
La Caixa: 2100 4647 60 2200131749
quiero hacer un donativo mensual
Oficina La Caixa: 4647
Avenida de los Andes, 24
Tlf: 91 440 3892

domingo, 30 de octubre de 2011

“La poesía es un remedio frente a la barbarie”




La escritora Teresa Iturriaga pide a las instituciones promover el hábito de la lectura. La autora presentó en Yaiza su poemario ‘Gata en tránsito’







La presentación del libro ‘Gata en tránsito’ estuvo marcada este viernes por una interesante charla de su autora, Teresa Iturriaga, que entrelazó la lectura de algunos de sus poemas con reflexiones personales sobre este género literario. Los asistentes a la Casa de la Cultura Benito Pérez Armas de Yaiza descubrieron emociones y experiencias vitales inspiradoras de la poetisa, pero también conocieron su lado más reivindicativo. Iturriaga hizo un llamamiento a todas las instituciones para redoblar esfuerzos encaminados a fomentar la poesía, introducir su modernidad y promover el hábito de la lectura. La Concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Yaiza organizó la presentación del último poemario de la escritora balear, residente en Gran Canaria, dentro del amplio programa de actividades culturales que desarrollará el municipio y que en breve se hará llegar a los ciudadanos en forma de agenda. El concejal Francisco Guzmán Rodríguez subrayó el interés de la Corporación en “hacer una apuesta fuerte por la cultura, cobijando las distintas manifestaciones creativas”, según ha informado este sábado el Consistorio sureño en nota de prensa.




Teresa Iturriaga destacó la importancia social de la poesía y su intento sensibilizador. “El dolor y la desesperación tienen en la literatura el medio de expresión más relevante”. La autora, descrita en el prólogo del libro ‘Gata en tránsito’, por el Premio Nacional de Poesía J. M. Caballero Bonald, como “la pasajera a bordo del sueño”, admitió lo difícil que le resulta definir la poesía “porque son infinitos momentos de emociones que no pueden tener una sola definición”, sin embargo, en Yaiza hizo alguna aproximación mencionándola como “esperanza u oportunidad de reencuentro” y aludiendo a sus distintos niveles de interpretación, “que dependen de la sensibilidad de cada persona”. La escritora además subrayó “que nuestra voz molesta al sistema” porque la palabra poética escudriña y desvela la realidad.




Teresa Iturriaga es doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y ha colaborado en seminarios y proyectos de investigación europeos de la ULPGC, el CSIC y el Instituto Cervantes de París. Ha publicado en prensa, revistas literarias y portales digitales, y es ganadora de reconocidos premios de poesía. Al final del acto de presentación, la autora escuchó inquietudes de vecinos de Yaiza y firmó libros.

martes, 11 de octubre de 2011




Es impresionante y admirable la obra de la escritora Teresa Iturriaga. En su amor por las palabras y quienes las provocan consigue sacar de nosotros el ser que a veces se nos escapa en nuestras vidas de prisas y labores cotidianas.
Gracias por recordarnos quienes somos y por luchar por un futuro más alentador.

Maria Del Rio

lunes, 10 de octubre de 2011

Presentación de GATA EN TRÁNSITO

Día 28 de octubre a las 19.30 h.

Casa de la Cultura Benito Pérez Armas

(Plaza Ntra. señora de los Remedios, Yaiza)

          
Concejalía de Educación, Cultura, Patrimonio y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Yaiza (Lanzarote).

Conferencia a cargo de la escritora y traductora Teresa Iturriaga Osa sobre la expresión poética desde la perspectiva de la comunicación emocional.

Dirigido a público general interesado en el tema
Entrada libre






Presentación del poemario GATA EN TRÁNSITO
de Teresa Iturriaga Osa



EDITORIAL ALHULIA, GRANADA, 2011. Colección Palabras Mayores





La existencia de la expresión poética se justifica desde la importancia que tiene la literatura para una educación en valores a través de la comunicación emocional. De ahí que cada 21 de marzo se celebre el Día Mundial de la Poesía, una conmemoración impulsada por la UNESCO desde el año 2000 con el objetivo de reconocer y promover la poesía como una forma de expresión sociocultural.

Es evidente que el mundo contemporáneo tiene necesidades que la poesía puede cubrir siempre y cuando se reconozca su papel social. Por ese motivo, las instituciones deberían emprender acciones para sostener dicho género literario, ampliando sus esfuerzos en difundirlo entre la opinión pública, en escuelas, universidades, bibliotecas, asociaciones vecinales, centros de asistencia y acogida, etc., fomentando su conocimiento en el mercado mediante actividades destinadas a introducir la imagen de modernidad de la poesía en los medios de comunicación. Se trata de elaborar materiales textuales que paulatinamente vayan introduciendo el hábito de lectura poética en el público general durante su vida cotidiana. Una parada de guagua, una larga espera en una cola, una consulta, un retraso del transporte público, dejarían de ser entonces una pérdida de tiempo para transformarse en tiempo de reflexión consciente.

El objetivo del poeta es desarrollar publicaciones de interés general como contenido de una propuesta de sensibilización. Dentro de ese marco se incluye el poemario “Gata en tránsito”.


Prólogo de J. M. Caballero Bonald

"Pasajera a bordo del sueño"

Tengo la impresión de que Teresa Iturriaga escribe poesía por lo mismo que necesita hablar con los demás. Quiero decir que su actividad como poeta está expresamente relacionada con sus cotidianos hábitos comunicativos. Basta con elegir un poco al azar alguno de los poemas que se reúnen en este libro para comprobarlo. Teresa Iturriaga ha ido elaborando Gata en tránsito como si realmente se tratara de un diario en el que fuera informando a sus lectores –o a sus oyentes- de las relaciones que mantiene con la vida que la rodea. Por ahí se filtra efectivamente una serie de confidencias y reflexiones que van poniendo de manifiesto la personalidad humana y literaria de la autora. Y por ahí se estabiliza un concepto general del acto de escribir que remite a la vez a una educación de delicados matices emotivos y a una sensibilidad de muy fervientes conexiones con lo que se entiende por vocación.

Hay en estos poemas un reiterado empeño de interpretación de la poesía misma. Elijo dos ejemplos entre otros posibles: “la poesía es una suerte de enfermedad”, o bien, “la poesía sobrevive frente a la barbarie”.  Afirmaciones como estas exteriorizan bien a las claras uno de los principales objetivos de Teresa Iturriaga: el del trasvase a un cauce poético de las enseñanzas propias de cada día vivido. En Gata en tránsito se buscan respuestas a todo ese almacén de preguntas interiores. “Pasajera a bordo del sueño”, la autora usa unas formas escuetas, explícitas para narrar un mundo personal que tiene mucho que ver con la experiencia del paisaje. Abundan ciertamente en el libro las referencias a una flora y una fauna que constituyen de hecho el escenario de una poesía a la vez susurrante y extrovertida, no exenta a veces de secretas ramificaciones. Cuando Teresa Iturriaga escribe “Tú, túnel del yo”, está sacando a flote esa parcela de la expresión poética que precisa de ciertas dosis enigmáticas para ser más sugestiva. Gata en tránsito cumple sobradamente con esos atributos.

J.M. Caballero Bonald


 
En La Carmencita, Chueca.
 
 
 
 
11/11/2016, Madrid. / En el Café Gijón, 90 cumpleaños de José Manuel Caballero Bonald entre amigos. Escritores Juan Jesús Armas Marcelo, Fernando Rodríguez Lafuente, Pepe Esteban,
Teresa Iturriaga Osa.

lunes, 3 de octubre de 2011

Tome nota toda aquella/aquel escritora/escritor , editora/editor

Web de máxima utilidad de la que nos informa Ana Vega


www.escritores.org

Desde modelos de contrato pasando por tarifas, herramientas, cursos, como publicar, concursos literarios, empleo, asesoría, bibliografía...


No se lo deben perder

viernes, 23 de septiembre de 2011

MOMENTOS POÉTICOS INOLVIDABLES EN GRANADA

Presentación del documental y lectura colectiva
de la II ESPIRAL POÉTICA POR EL MUNDO





Poetas participantes ESPIRAL II: Monserrat Fillol, Luis Cerón, Noel Olivares, Eva Santamaría, Juan Carlos de Sancho, Charo Blanco, Federico J. Silva, Carmen Rivero, Manolo Alonso, Palma Amorós, Paula Nogales, Ferrán Fernández, Teca Barreiro, Carmelo Sánchez Muros, Ángela Ramos, Beatriz Torres, Teresa Iturriaga Osa, Javier Cobos, Berbel, Marcos Jiménez León, Elsa López, Rosario de Gorostegui, Javier Cabrera, Carmen Herrera, Mariano Rupérez, Amalia Jiménez, Juan José Mendoza, Juan Carlos Friebe, Carmen Molo, José Luis Gärtner, Francisco J. Sánchez La O, Miguel Arnás, Tina Suárez Rojas, Bartolomé Troyano, Alicia Llarena, Javier Seco, Carmen García Tortosa.












Asociación Cultural LA ZAGÜÍA
www.lazaguia.org


LA CASA CON LIBROS
alojamiento rural
Calle del poeta Miguel Hernández, 19
(antigua calle Real, enfrentico la iglesia)
18140 La Zubia, GRANADA
www.lacasaconlibros.com

PARA MÁS INFORMACIÓN: http://espiralpoetica.blogspot.com/2011/06/ii-espiral-poetica.html

miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL MUNDO DE LOS CUENTOS




LA GALLINA DE GUINEA QUE SE CONVIRTIÓ EN HIJO

[Cuento africano traducido por Teresa Iturriaga Osa, del libro de cuentos africanos The Girl Who Married A Lion, de Alexander McCall Smith, Canongate Books, Ltd, Edinburgh, 2004, pp. 1-4.]


Lo que se esperaba de un hombre rico como Mzizi -dueño de mucho ganado- es que tuviera mucha descendencia. Pero, desgraciadamente, su mujer, Pitipiti, no podía tener hijos. Ella lo estuvo consultando con mucha gente, sin embargo, aunque se gastaba mucho dinero en cuidados y medicinas para quedarse embarazada, seguía siendo estéril.
Pitipiti amaba a su marido y le daba mucha tristeza ver que su cariño hacia ella se iba desvaneciendo mientras él esperaba el nacimiento de un hijo. Finalmente, cuando ya estaba claro que Pitipiti no podía concebir hijos, su marido tomó por esposa a otra mujer. Entonces, se fue a vivir al gran kraal[1]con su nueva y joven compañera, y Pitipiti oía las carcajadas que provenían de la choza de la nueva esposa. Pronto nació un niño y, después, otro.
Pitipiti fue a llevarles regalos a los niños, pero la nueva esposa la echó fuera.
"Mzizi perdió el tiempo contigo durante tantos años..." -así se burlaba de ella la nueva esposa- "y mira ahora... ya ves en qué poco tiempo le he dado hijos; no queremos tus regalos".
Ella buscaba en la mirada de su marido algún signo del amor que él solía mostrarle, pero todo lo que vio en él fue el orgullo que sentía de ser padre. Era como si ella ya no existiera para él. A Pitipiti se le heló el corazón, dio media vuelta y se dirigió a su solitaria choza, allí se echó a llorar. Ahora, eso era lo que le quedaba en la vida. Su marido no tendría a bien que ella se fuera lejos con sus hermanos, así que tendría que arreglárselas sin vivir a costa de nadie. Pitipiti se preguntaba si sería capaz de soportar tanta soledad.
Algunos meses más tarde, Pitipiti estaba arando sus campos cuando escuchó un ruido, era como un cacareo que provenía de unos matorrales cercanos. Detuvo a sus bueyes y se arrastró sigilosamente por la maleza, echando un vistazo por dentro. Allí, escondida en la oscuridad, había una gallina de Guinea. El ave la vio y se puso a cacarear otra vez.
"Estoy muy solo," -dijo la gallina de Guinea- "¿querrás que sea tu hijo?".
Pitipiti exclamó riendo: "¡Yo no puedo tener una gallina de Guinea como hijo! Todo el mundo se reiría de mí".
Por la respuesta, parecía que la gallina de Guinea ya había desistido, pero no se rindió.
"¿Me dejarás ser tu hijo sólo por las noches?", preguntó. "Por las mañanas, puedo salir de tu choza muy temprano y así nadie lo sabrá".
Pitipiti pensó en ello. En efecto, eso sí sería posible: si la gallina de Guinea estuviera fuera de la choza justo al amanecer, entonces, nadie tendría por qué saber que ella lo había adoptado. Y pensó que estaría bien eso de tener un hijo, aunque sólo fuera una gallina de Guinea.
"Muy bien", pensó, tras unos momentos de reflexión. "Puedes ser mi hijo".
La gallina de Guinea estaba encantada y, aquella noche, nada más ocultarse el sol, entró en la choza de Pitipiti. Ella le dio la bienvenida y le preparó la cena, al igual que lo haría cualquier madre con su hijo. Los dos eran muy felices.
Pero la nueva esposa de Mzizi aún seguía riéndose de Pitipiti. Algunas veces, pasaba por los campos de Pitipiti y se burlaba de ella, preguntándole por qué hacía crecer sus cosechas si, en realidad, no tenía ninguna boca que alimentar. Pitipiti no hacía caso de sus burlas, pero cada una de ellas era como una pequeña lanza afilada que le cortaba cada vez más por dentro.
Un día, desde el árbol donde estaba posada, la gallina de Guinea escuchó los insultos y cacareó furiosamente; aunque para la nueva esposa, aquellos sonidos sólo eran los sonidos de algún pájaro en un árbol.
"Madre," -le preguntó la gallina de Guinea aquella noche- "¿por qué aguantas los insultos de la otra mujer?
Pitipiti no pudo encontrarle una respuesta. A decir verdad, ella poco podía hacer ante ello, porque si se le ocurría ir tras la nueva mujer, entonces, su marido estaría muy enfadado con ella y a la vez podría echarla. No había nada que hacer.
No obstante, el ave pensaba de forma muy distinta. Él no estaba dispuesto a que insultara a su madre de esa forma, así que, al día siguiente, se levantó temprano y voló hasta el árbol más alto desde donde podían verse los campos de la nueva esposa. Allí, cuando despuntó el alba, cantó una melodía de las gallinas de Guinea:
¡Venid amigos, hay grano para comer!
¡Venid y comed todo el grano de esta mujer!
No tardó mucho tiempo la nueva esposa en darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Gritando enojada, entró corriendo en los campos y mató a la gallina de Guinea de Pitipiti y también a sus amigos. Luego, se los llevó a su choza, los desplumó y empezó a cocinarlos.
La nueva esposa llamó a Mzizi para el festín y, entre los dos, se comieron todas las gallinas de Guinea de una sentada. Fue una comida deliciosa y ambos se encontraban muy contentos consigo mismos por haber empezado el día con tan buen pie.
Tan pronto como hubieron terminado el último bocado, Mzizi y la nueva esposa escucharon un sonido: alguien cantaba dentro de sus estómagos. Eran las gallinas de Guinea cantando sus canciones de gallinas de Guinea. Aquello, por supuesto, aterrorizó a la pareja y, a todo correr, echaron mano de dos largos cuchillos que se clavaron en el vientre para detener el ruido. Al clavar los cuchillos en su piel, la sangre brillante empezó a salir a borbotones y se desplomaron. Una vez en el suelo, la gallina de Guinea y sus amigos salieron de sus heridas cacareando con júbilo al verse libres. Pronto estuvieron en el campo, comiéndose todo el grano que quedaba.
Pitipiti estaba encantada porque ya no volvería a escuchar los insultos de la nueva esposa. Ahora sería la dueña del ganado de su marido y ésa era la causa por la que muchos hombres esperaban casarse con ella. Por supuesto, todos ellos estaban encantados con la idea de poder casarse con una esposa cuyo hijo fuera tan listo y tan especial.







LA ALQUIMIA DE LO FEMENINO EN LA TRADICIÓN ORAL


Por Teresa Iturriaga Osa
Dra. en Traducción e Interpretación


El cuento, venga de donde venga, siempre se mueve entre diferentes niveles de interpretación. El neurolingüista ruso A. R. Luria, en su obra Conciencia y lenguaje[2], decía que el nivel de lectura en cada ser humano depende del grado de apertura de las puertas de su percepción. Por tanto, el cuento nos habla de un modo personal según la dimensión de la lectura del texto en la que nos situemos, independientemente de la formación académica o la inteligencia de cada individuo. La interpretación depende de la sensibilidad, de la frecuencia de onda que captan nuestros sentidos, es decir, de nuestra "agudeza emocional".
Por consiguiente, se trata de cultivar esos sentidos externos e internos de los que vienen hablándonos desde hace siglos tanto los maestros occidentales como los orientales; ésa debe ser la clave del éxito de cualquier acto de comunicación complejo y profundo. Parece que por ahí debe de encontrarse la salida del laberinto humano. De ahí que pretender entrar en una cultura -como la africana- a través de análisis teóricos y sesudos, además de ser agotador, tiene cada vez menos probabilidades de éxito. Por el contrario, dejar que los pueblos africanos nos tarareen sus cuentos al oído puede producir en nosotros el mismo efecto que un masaje relajante con esencias y aromas desconocidos que, automáticamente, harán caer las barreras defensivas que nos distancian. Escuchar sus historias alrededor del fuego es un buen camino de aproximación al "yo" de los "otros". Porque el significado "no lógico" del cuento nos va adentrando por territorios intuitivos donde habita la esencia del ser humano y nos permite acercarnos con sigilo al pensamiento y a los comportamientos de otras culturas que, en muchas ocasiones, desde un punto de vista racional, no llegamos a comprender.
El cuento es un instrumento muy útil para la antropología entendida en el sentido más amplio del término, es decir, como un conocimiento del hombre que intenta descubrir los resortes secretos que le mueven. Todos hemos experimentado el choque cultural que se produce entre diferentes culturas cuando iniciamos un diálogo basado en conceptos; a menudo, suele levantarse ante nosotros una malla de prejuicios que encasilla nuestras mentes dentro de un gran cuadrado de compartimentos estancos donde apenas divisamos lo que otro dibuja desde su celda correspondiente. Ahora bien, el cuento destruye esas barreras y nos deja en la arena de un patio de las culturas donde jugamos a hacer trazos que, entre todos, entendemos y adivinamos. El cuento es ese espacio lúdico donde cualquiera puede seguir las reglas de un juego universal donde no cuenta ni la edad, ni la piel, ni la religión, ni la ideología, ni la posición social, ni la riqueza, ni el género, pues es el territorio virgen de la espontaneidad y la imaginación. Allí todo el potencial del ser humano se despliega y lo más importante es dejarse llevar.
En ese sentido, el cuento africano de la gallina de Guinea puede comprenderse como fruto de una experiencia iniciática auténtica en la que se relacionan aspectos muy importantes del ser humano: lo antisocial y lo creativo. En el relato hay un simbolismo que está estrechamente ligado a la cosmogonía de lo femenino considerado como esa parte humana ingeniosa y artística que trasciende las convenciones sociales. La lectura de la exclusión de Pitipiti fuera del círculo -que representa el kraal- también puede interpretarse como el punto de partida donde el individuo comenzará a desarrollar otras fuerzas alternativas con las que hará frente al sistema pactado por la colectividad. Pero, paradójicamente, la expulsión de Pitipiti de la vida social y esa reducción de su espacio público a la choza van a producir en ella un efecto positivo porque su lejanía del discurso general, con el tiempo, le será de gran valor. En efecto, su exilio en la soledad, al igual que le sucedió a nuestro pensador Miguel de Unamuno, más que en desierto interior, se convierte en "su roca espiritual", ya que el excluido vuelve sobre su propio recuerdo de libertad. Porque nacemos libres, aunque a veces se nos olvide.
Mujeres como Pitipiti son todas aquellas que, por cualquier circunstancia de la vida, tienen que salirse del círculo social porque ya no están bien vistas. En este caso, es la hora de la marginación, de la exclusión de la tribu, ya que el mundo tradicional africano no valora a la mujer estéril que no da hijos a la colectividad. Pero este sencillo cuento, de apariencia alegórica y cuyo lenguaje se asemeja al de las fábulas, encierra una gran enseñanza: es un canto a la libertad de la mujer como ser pensante, a su gran capacidad creadora y a su fertilidad imaginativa. Ciertamente, el mensaje del cuento es revolucionario. Ante Pitipiti se abre un nuevo mundo de posibilidades que dará sentido a su existencia más allá de ser "madre" y "esposa". Y si estamos atentos al mensaje como ella, veremos que a través del cuento se están desmitificando esos valores absolutos de la cultura africana. En palabras de A. R. Luria: "Así pues, tanto en las frases con sentido figurado como en los proverbios y en las fábulas, está presente un conflicto entre el texto abierto (o sistema de significados) y el subtexto interno o sentido. Para la comprensión de todas estas construcciones es imprescindible abstraerse del sistema inmediato de significados y separar el sentido que, en forma alegórica, se expresa en el sistema de significados externos desplegados"[3].
En el cuento hay un impulso que da autoestima a la mujer inquieta y le invita a vivir por caminos no trillados que dan paso a una alquimia o transformación interna. Pitipiti debe detener los bueyes, olvidar el camino del surco y reptar por la maleza hacia lo desconocido. Ella busca y encuentra, aunque tenga el corazón roto de dolor. En muchos cuentos hay una transformación a partir de una herida que marca a la persona, y como dice A. M. Schlüter, maestra y estudiosa de la filosofía Zen: "Esto que parece en primera instancia algo negativo, luego resulta no serlo. Ninguna herida de la vida, aunque pueda parecer lo contrario, a la larga deja de tener la posibilidad de convertirse justamente en una gran oportunidad. Los orientales dicen: la arenilla que se cuela en la ostra -lo cual es un peligroso accidente- es la que da lugar a la perla; si no se colara una arenilla, una impureza, no habría perla"[4]. Aquí, en este cuento, la mujer se enfrenta con su propia sombra, con su soledad en medio del vacío, pero aún así, ella sigue trabajando, porque cualquier evolución siempre pasa por ese seguir andando a través de las tareas más simples de la vida cotidiana sin detenerse en ese abismo donde uno cree encontrarse. Es la solución que te llevará con todo tu miedo a la salida del túnel y, gracias a ese trabajo en soledad, verás la luz; es una esperanza, no es una utopía engañosa, es la verdad más grande que nos han dejado los sabios de todas las tradiciones.
Al final, lo negativo se transforma y se alumbra a una mujer nueva. Pitipiti está trabajando cuando oye una voz que no es más que su propia voz interior, escondida en la sombra y con ganas de ser escuchada. La gallina de Guinea es ella misma, es la rebeldía que vive en ella, la niña salvaje y libre que nunca deja salir a la luz, públicamente, porque no está bien visto que la mujer africana proteste en caso de repudio y abandono. Es la voz de su ser interior que le recuerda que ella también tiene derecho a vivir y a desplegar sus alas de mariposa aunque no pueda tener hijos biológicos. En este cuento, la mujer africana recobra su dignidad de reina por su gran potencial de creación en cualquier ámbito.
Este cuento establece sus vínculos con el lado femenino del quehacer humano y lo sitúa muy alto en la esfera de la cultura ancestral africana.








Las interpretaciones que hayan podido hacerse de la incapacidad de la mujer a la hora de considerar su inteligencia creativa, sólo pueden entenderse desde la manipulación de todas las sociedades patriarcales en beneficio de los intereses masculinos y a su miedo al desarrollo de esa vertiente creativa femenina que, en lugar de dictar leyes rígidas y regresivas, busca relaciones humanas en libertad. El sometimiento, la jerarquía per se, la violencia, la intolerancia, no son más que reflejo de las sociedades ancladas en el miedo al cambio y, en eso, la mujer que despierta no quiere participar más. Es evidente que la mujer ha tenido que claudicar en sus reivindicaciones de libertad en muchos momentos de la historia, y bajo diferentes collares ideológicos y morales, pero hay en ella un espíritu de combate interno que le va hablando en voz baja y le susurra al oído, desde la sombra de su corazón, mostrándole un mundo fuera del jardín doméstico donde aún puede ser feliz.
Es la gallina de Guinea la que cacarea en todo momento por nuestro interior. Es su canto de gallina de Guinea el que nos dice que si dejamos salir esa melodía de nuestra choza y dejamos que salga a la luz, trascenderemos las prisiones de los conceptos establecidos; ella nos invita a realizar nuestros sueños. Siempre ha habido "mujeres que corren con los lobos"[5] -como dice la doctora psicoanalista junguiana C. P. Estes- y también "mujeres que corren y ríen con gallinas de Guinea" en todas las culturas. Mujeres con dignidad. Al fondo de la espesura, siempre nos esperará una gallina de Guinea para pedirnos que nos arriesguemos a abrazarla con fuerza y que la adoptemos como hijo. Un hijo que será legítimo y, sin duda, el predilecto de su madre, porque en esa decisión valiente ella se juega su destino.


[1] Kraal: núcleo circular de cabañas agrupadas en forma de colmena donde tradicionalmente vivían los zulúes y, en cuyo centro, situaban al ganado.
[2] Luria, A. R. (1984): Conciencia y lenguaje, Visor Libros, Madrid. Traducción de Marta Shuare.
[2] Luria, A. R. (1984): Conciencia y lenguaje, Visor Libros, Madrid. Traducción de Marta Shuare.
[4] Schlüter, A. M. (1996): El camino del despertar en los cuentos, Editorial Zendo Betania, Guadalajara.
[5] Estes, C. P. (2002): Mujeres que corren con los lobos, Ediciones B, Barcelona. Traducción de M.ª Antonia Menini.

domingo, 18 de septiembre de 2011

(Num.190 BOUHIOUI) 17 septembre 2011

Du dégoût à l’admiration



Le jour où j’ai découvert Antoni Tàpies était aussi le jour où j’ai été, pour la première fois de ma vie, littéralement dégoûté par une œuvre d’art. Son œuvre intitulée « Grand drap noué aux détritus » et datée de 1971 aura été l’une des rares œuvres d’art à m’inspirer de la répugnance !


D’ailleurs, je me souviens que dans le livre que je lisais, on avait intitulé cette œuvre « Grand drap noué aux détruits, 1791 » au lieu de « Grand drap noué aux détritus, 1971. » La personne qui a inscrit ce titre devait être suffisamment dégoûtée pour écrire « détruits » au lieu de « détritus » et « 1791 » au lieu de « 1971. » Enfin, ces œuvres qui offusquent ont au moins le mérite de ne pas laisser indifférent.


À part cela, Tàpies, qui est né en 1923 et vit à Barcelone, centre espagnol de l’avant-garde artistique depuis le milieu du 19ième siècle, a eu une carrière prolifique qui dure depuis plus de soixante ans. Sa toute première exposition date de 1950. La même année, il obtenait une bourse pour aller à Paris. Une fois là-bas, il eut la fabuleuse chance d’être apprécié par l’influent critique d’art Michel Tapié (la ressemblance des noms est une simple coïncidence) qui aura défendu l’art de Tàpies avec beaucoup d’enthousiasme.


Si je vous parle de Tàpies c’est parce que, entre temps, je suis devenu très curieux de son art, et avide de ses écrits. Il a publié son premier ouvrage, La pràctica de l’Art, à l’âge de 47 ans. Quatre ans plus tard, en 1974, il a publié L’Art contra l’Estética, puis d’autres ouvrages tels que Memòria personal (1978), La realitat com a art (1982), Per un art modern i progressista (1985), Valor de l’art (1993) et L’art i els seus llocs (1999).


Au début de sa carrière, il était considéré comme le principal représentant de l’art informel. À partir des années 1970, il a commencé à incorporer dans ses œuvres toutes sortes d’objets. Il était donc relativement difficile de classifier son art vu qu’il révélait des parallèles avec l’arte povera, l’expressionnisme abstrait, le pop art et d’autres mouvements.


Peintre, sculpteur, graveur et écrivain, Tàpies est passionné par la philosophie, la littérature et la musique –surtout les romantiques tels que Brahms et Wagner. Mais je pense qu’il est surtout peintre, car il utilise essentiellement de la peinture, enrichie de diverses substances. En effet, sa caractéristique principale est l’usage de pigments appliqués en empâtement épais, auxquels il ajoute parfois du sable et divers matériaux.


Son message est axé sur la réévaluation de ce qui est considéré comme bas, répulsif, désagréable ou dégoûtant, comme ces nombreux détritus mués en art. En d’autres mots, rien de ce qui est habituellement méprisé ne devrait l’être. Pour lui, « le moindre geste de vie, un simple graffiti sur un mur, s’il est justifié par un fait humain, a infiniment plus de valeur que toute la peinture des musées, dépourvue de tout lien avec notre existence. »



Merci.

BOUHIOUI

--
www.bouhioui.canalblog.com
http://www.flickr.com/photos/bouhioui-2010 (Exposition: Mains d'artistes)
www.aujourdhui.ma
Dr Hamid Bouhioui, Artiste peintre
~~~

viernes, 16 de septiembre de 2011

Womenalia: The network for professional women

Creada una Red Profesional a nivel internacional exclusivamente para mujeres:

Womenalia.com (antes Dirigirenfemenino.com) nació a finales de octubre de 2009.
Este proyecto ideado por la Fundación Juan Morera Vilella recibió el apoyo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de la concesión de un Plan Avanza.
Hoy Womenalia Networks es una S.L. con vocación internacional que nace como respuesta a la necesidad de nuestra sociedad de:
- Incorporar a muchas más mujeres profesionales en puestos directivos de empresas.
- Muchas más empresas creadas por mujeres.
- Fomentar el autoempleo de la mujer para una mayor conciliación familiar y laboral.




http://www.womenalia.com/

miércoles, 7 de septiembre de 2011

GASTRONOMÍA

COCINA CREATIVA / RESEÑA DE LA BIOGRAFÍA DEL CHEF J. J. ITURRIAGA






Título: El chef J. J. Iturriaga en sazón







La portada de este libro es el reflejo de una vida dedicada al amor en todas sus facetas. La cocina y la vida hierven en esa mirada en perspectiva, es la realidad de un hombre lleno de ilusiones y, al mismo tiempo, en medio de la soledad.Es el estado del buscador creativo que observa el horizonte encerrado en el centro de una torre. Los hierros le rodean como fuerzas que sostienen una gran obra bien construida desde los cimientos, a la vez que preparan las estrategias de defensa y de ataque, entrenando las potencias y el miedo humano. Y esa estructura es la fortaleza inexpugnable donde convergen los ingredientes de los caldos creativos.





Prólogo

Por Teresa Iturriaga Osa



El título de este libro -centrado en la vida profesional de mi padre, J. J. Iturriaga- juega con términos de cocina relacionados con la intención comunicativa del texto. La expresión "en sazón", según el diccionario de la R. A. E., significa "oportunamente, a tiempo, a ocasión", a la vez que "sazonar" es "poner las cosas en la sazón, punto y madurez que deben tener". Por consiguiente -y a buen entendedor, pocas palabras bastan-, creo que aún estamos a tiempo de disfrutar de las enseñanzas del chef Iturriaga para que no se nos olvide el significado profundo de la alta cocina.

Dicen que la gastronomía es ciencia y es arte -más ciencia que arte para unos, más arte que ciencia para otros-, aunque yo no sabría trazar los límites entre una y otra pero, desde luego, lo que sí puedo afirmar es que, para mi padre, la alta cocina siempre fue enemiga de la rutina. Y a propósito de esta reflexión, recuerdo que los lingüistas M. Issacharoff y L. Madrid ya investigaron hace años las relaciones entre el pensamiento y el lenguaje, el cerebro y el tiempo, el ajedrez y la cocina. Ponían como ejemplo el juego del ajedrez para ilustrar la relación existente entre la memoria y el pensamiento, explicando cómo hay varias clases de jugadores, según su forma de ser y de actuar. Así, algunos campeones de ajedrez tienen la capacidad de memorizar un gran número de estrategias y posiciones, pero un fallo de su memoria podría dejarles en blanco. Hay otros, por el contrario, que prefieren el desafío de improvisar libremente ante cualquier situación. Los psicolingüistas comparan a estos últimos con los chefs creativos que nunca se ciñen a las reglas de un libro de recetas, que suelen utilizar como una referencia, pero no siguen al dictado. En conclusión, afirman que "la cocina, como el ajedrez, posee una sintaxis -clases, taxonomías y reglas de combinación y permutación-. Ambos requieren de la memoria en cierta medida, pero en su nivel más logrado implican un grado mayor de creatividad y de improvisación que la mera copia que se origina de la repetición".

Por eso, siempre le estaré agradecida a mi padre por haberme enseñado la relación entre el difícil arte de la cocina y el ajedrez. Desde el día en que entró por la puerta de casa con el tablero y la cajita que contenía las piezas blancas y negras del ajedrez, algo cambió en mí. De alguna manera, el juego como creación y estrategia de vida entraba a formar parte de mi mente infantil. Me pasé la niñez atacando con torres y alfiles las posiciones enemigas de mi hermano Juan. Yo no sabía entonces la importancia de reconocer en aquel sistema de probabilidades y combinaciones el hilo conductor que, unos años más tarde, sostendría mi vida, siempre en busca de la diversidad como criterio unificador.

Mi madre, por su parte, siempre ajena a la alabanza y a la frivolidad, me enseñó también la importancia de la elegancia para hacer invisibles los movimientos de su cetro en el tablero de la vida familiar. Porque su poder no se exhibía, pero se dejaba notar. Ciertamente, a la hora de valorar cuáles son las claves del éxito de las recetas del chef J. J. Iturriaga, podría asegurar -sin miedo a equivocarme- que uno de sus ingredientes fundamentales es la unidad creativa entre su vida profesional y afectiva. Dos primeros Premios Nacionales de Cocina así lo avalan, sin olvidar el Diploma de la Medalla de Oro de la Villa de París. En efecto, en la vida profesional de mi padre, mi madre siempre fue el núcleo y el corazón mágico de su juego creativo. Sin su amor, no había fuego, no había artista. Todos sabemos que, sin el descubrimiento del fuego, aún seguiríamos en la Edad de Piedra y sólo reinaría en nosotros la oscuridad.

Precisamente, este libro nos habla del mundo de la restauración que se mueve entre las estrellas. Eran los años sesenta en Mallorca y los Príncipes de Mónaco inauguraban el Castillo Hotel Son Vida, que rehabilitaron sobre una colina con hermosas vistas a la Bahía de Palma. Hasta allí llegaron los invitados más ilustres en el yate Cristina de Onassis, con María Callas a bordo. Sería el principio de la época dorada del turismo balear que acogía con agrado al mundo cinematográfico de Hollywood unido a la aristocracia europea. El hotel fue inaugurado oficialmente en julio de 1961 y el chef Iturriaga hizo una cena espectacular para los huéspedes del Príncipe Rainiero y la Princesa Grace de Mónaco: Onassis, María Callas, la maharaní de Baroda, Elsa Maxwell, jeques árabes, prestigiosos científicos, intelectuales, políticos, banqueros, etc.

En sus páginas se enfocan anécdotas de toda una década, bellos recuerdos e, incluso, sucesos provocados por peculiares clientes que abandonaban por unos días la vorágine de los altos círculos políticos y financieros acudiendo al hotel para sumergirse en una burbuja que les servía de paréntesis entre el mundo real y el de sus sueños. Y en no pocas ocasiones, el exquisito ambiente hotelero y la buena gastronomía del restaurante ayudaron al diálogo y a la distensión entre varias partes enfrentadas, alejando los negros nubarrones de un posible conflicto internacional, para culminar con la firma de un tratado y la celebración de una fiesta de gran gala.

Mientras tanto, la vida discurría en plena efervescencia en las cocinas, en medio de un gran torbellino mediático, del tráfago hotelero, de la prensa y de los curiosos que perseguían a los personajes de la jet-set. El chef, ensimismado, se dejaba absorber por el espíritu artístico, plasmando su personal coreografía a través de los platos que presentaría en el comedor. Y, en esa dimensión, el chef era el señor de los sueños. Vivía el privilegio de realizar lo que sólo sucedía en su fantasía. Pura alquimia. Por ello, este libro está dedicado a mi padre y a todos aquellos cocineros que han sido olvidados como maestros constructores de belleza. Ojalá que sus esfuerzos a pie de fogón y sus noches en vela inventando deleites para los sentidos sean consideradas de una vez por todas como partes del proceso de una verdadera obra de arte.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Lánzate desde 10 €


Colabora desde 10 € con el proyecto documental de Melania Fraga con Ana Vega.

El proyecto muestra a través de un documental la deriva de la escritora asturiana Ana Vega, por encontrar sus orígenes a través de la lengua y la historia de sus ancestros.

Ana Vega regresa al occidente asturiano para mostrarnos en un recorrido intimista el impulso que la lleva a escribir sobre su familiares, sobre el mundo rural, el acercamiento a la lengua asturiana... ella explica “Difícilmente puedo comprender quién fui, soy y seré más tarde, sin prestar cierta atención a la parte de mi ser o vida o tiempo que he vivido en otra especie de mundo, realidad o microcosmos. Mis raíces se encuentran, parten y se enredan en el occidente asturiano...”

Con la disculpa de descubrir la figura de su tatarabuelo “mediaoreya” un músico ambulante de principios de siglo XX, recorremos las calles casi solitarias de una tierra que parece detenerse en el tiempo pero que a la vez esconde un gran potencial de personas creativas.

El documental será grabado en asturiano occidental (fala) y subtitulado al castellano e inglés.

¿Qué apoyas si financias este proyecto?

Apoyas la producción de material cultural en una lengua minoritaria en Asturias "a fala".

Apoyas un proyecto en el que la mayoría de creadoras somos mujeres (producción, dirección, guión, música), esto es de gran importancia dado que en la industria del cine las mujeres tenemos grandes dificultades para obtener fondos para nuestros proyectos.

Apoyas el dar a conocer, a través de Ana Vega, la importancia de la reflexión y el acercamiento a los orígenes, lo rural, la tradición oral y musical, en la creación literaria.

Apoyas la dignificación en el sector audiovisual y de creación artística. Aunque cientos de proyectos se hacen “por amor al arte” en mis proyectos apuesto “por el amor a la profesión”, a su dignificación y a que las personas creadoras podamos vivir de nuestro trabajo, como los profesionales de cualquier otro sector, por ese motivo se pagarán a las personas qué trabajen en el proyecto.

¿En qué se gastará el dinero que aportes?


El dinero que se consiga mediante el micro mecenazgo o crowd funding se destinará a cubrir gastos de producción: gasolina, teléfono, gestiones burocráticas y legales y los honorarios de una persona como ayudante de producción durante las localizaciones y el rodaje.

El resto del proyecto se financiará con una ayuda económica de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias y con una aportación de material de la empresa Communis. 


¿Qué recompensas te damos?

Desde aparecer en los créditos hasta poemas dedicados de Ana Vega y por supuesto una copia del documental.

También puedes apoyarnos difundiendo e tu blog o FB esta noticia.

EXPO INDIVIDUAL DE SABELA BAÑA EN LA GALERIA QUORUM DE MADRID

INAUGURACION EL DIA 6 DE SEPTIEMBRE A LAS 20 HORAS . FECHA DE EXPOSICION DESDE EL 6 DE SEPTIEMBRE HASTA EL 30 DE SEPTIEMBRE .
GALERIA QUORUM SITUADA EN LA CALLE COSTANILLA DE LOS ANGELES 13(MADRID)
ME ENCANTARIA QUE PUDIERAIS ASISTIR

Proyecto ESPIRALES POÉTICAS POR EL MUNDO EN GRANADA

Querida gente amiga,

ya estamos de vuelta y retomamos actividades este próximo sábado 17 de septiembre a partir de las 21:00 horas, con la presentación del documental realizado durante la II ESPIRAL POÉTICA POR EL MUNDO y el posterior recital poético que reunirá por La Casa Con Libros a algunxs de lxs poetas que participaron en esta II Espiral Poética. Será una alegría veros por aquí.


SÁBADO 17 de SEPTIEMBRE
a partir de las 21:00 horas
POESÍA
Presentación del documental y lectura colectiva
de la II ESPIRAL POÉTICA POR EL MUNDO
Entrada libre. Aforo limitado.
+INFO del proyecto ESPIRALES POÉTICAS POR EL MUNDO aquí.



¿Y qué es eso de una espiral?
Una espiral es un movimiento sin principio ni fin. Una espiral es una mano que estrecha a otra mano para entregarle un pedacito de alma. Una espiral es también un remolino que te arrastra hasta el centro del corazón. Una espiral es un camino que conduce hacia el absoluto. Una espiral es una uva que estalla entre los dientes y salpica la garganta con un instante de éxtasis.

O sea:
El esquema que sigue la espiral es el siguiente: la palabra final de cada poema se utiliza para inicio del siguiente. Ninguno de los participantes conoce el poema que le precede, sólo la palabra final. Son inéditos. Cuando se da por concluida, se hace una edición y una lectura en el sitio señalado de antemano. La espiral tarda en desarrollarse unos dos años, dependiendo de la prisa que se de cada uno y del número de poetas partcipantes. La segunda espiral poética: Espiral II, se hizo en la playa del Confital en Las Palmas de Gran Canaria en Junio de este año. Participaron 37 poetas (18 insulares y 19 peninsulares).

Los poetas participantes fueron: Monserrat Fillol, Luis Cerón, Noel Olivares, Eva Santamaría, Juan Carlos de Sancho, Charo Blanco, Federico J. Silva, Carmen Rivero, Manolo Alonso, Palma Amorós, Paula Nogales, Ferrán Fernández, Teca Barreiro, Carmelo Sánchez Muros, Ángela Ramos, Beatriz Torres, Teresa Iturriaga Osa, Javier Cobos, Berbel, Marcos Jiménez León, Elsa López, Rosario de Gorostegui, Javier Cabrera, Carmen Herrera, Mariano Rupérez, Amalia Jiménez, Juan José Mendoza, Juan Carlos Friebe, Carmen Molo, José Luis Gärtner, Francisco J. Sánchez La O, Miguel Arnás, Tina Suárez Rojas, Bartolomé Troyano, Alicia Llarena, Javier Seco, Carmen García Tortosa.

Como muchos de ellos son de Granada y algunos no pudieron ir, proponemos esta lectura en La Casa con Libros. Aprovechamos para estrenar el Documental que grabamos el El Confital, con lo cual los poetas canarios y de otros lugares que no puedan venir en esta ocasión, nos acompañarán en la pantalla e incluso oiremos sus voces.

Tenemos espiral para rato. Tan solo es cuestión de desearlo.

OS ESPERAMOS

PARA MÁS INFORMACIÓN:http://espiralpoetica.blogspot.com/2011/06/ii-espiral-poetica.html



Asociación Cultural LA ZAGÜÍA
www.lazaguia.org

--
LA CASA CON LIBROS
alojamiento rural
Calle del poeta Miguel Hernández, 19
(antigua calle Real, enfrentico la iglesia)
18140 La Zubia, GRANADA
www.lacasaconlibros.com

martes, 30 de agosto de 2011

POEMA


Alondra desconocida

María Del Río





¡Qué tesoro en mi ala hueca eres,
sinfín de aventuras encontradas,
relámpago de mis noches de penumbra!
Calma de mis pasos apresurados,
savia de ramas agrietadas por los vientos,
dulce amargor de mi espera,
espera aliviada con tu llegar.
Alondra desconocida cada mañana, ¡ven!, no me asusta tu cantar,
cántame sin complejo alguno.
Poeta de poetas, deléitame con tu caminar,
enséñame a oír tu cantar de luna,
esa nota escondida entre tus manos de alfarero.
Manto de hojas rosadas,
piel de terciopelo,
¡tus ojos!, causantes de todas las bellezas del mundo.
El mar danza con su salado vaivén esperando que tus pies lo besen,
el aire se convierte en tu voz para que tú lo hagas viento
y así,
ese viento llegue hasta mí y me transforme.
Eslabón de mi camino,
brújula de mi resistencia,
día de mis días,
año de mis años,
cumbre de mis cumbres,
sombra de mi vida,
acompáñame siempre,
no te alejes,
yo, pobre luciérnaga, mi luz te doy,
mis alas descansan sobre tu lomo dorado,
el lago donde el paraíso perdido existe,
tú.
Te quiero.
Te quiero como quiere el cosmos a todo lo que en él habita,
como el marinero a la costa.
Silencio encontrado de mis ruidos,
ruido de mis silencios,
sílaba de mi palabra olvidada.
Por ti encontré el sitio para abandonar mis noches perdidas,
mi lastre,
mi pesada carga.
Mi yo.



Ilustraciones de Cheres Espinosa

viernes, 19 de agosto de 2011

Ruido de arena

POEMA



Fotografía de Tino Armas



Para que no se me cayeran los anillos
-tenía los dedos tan finos de esperar-
me fui a buscar
entre lo que la flor y nata llama
la basura
y encontré más de tres tesoros,
muchos más.
El primero me dio en la frente y borró
los archivos de las meninges
que estresaban el corazón de la bondad, luego,
un puñado de inquietudes siguió la estela
de los buenos augurios, dos esquinas al sur,
torciendo la espalda,
cuesta arriba,
alquilé una habitación con vistas
sobre el barranco del olvido
y lancé por mi ventana unos cristales feng shui,
quería alumbrar las chabolas,
la parálisis
cromática de mi universo natural.



Dos niños. Dos.
No sé cómo llegaron hasta mí
los rostros, pellizcaron el tedio,
activaron con su risa los registros akáshicos,
el bermellón
de mi aura vibró con
las notas musicales
del cante gitano,
ojos verdes montados
en una jaca andaluza, una guitarra
trajo vértigo a las tablas,
piedra y lumbre, viento y agua,
ruido de arena, puro cinabrio,
todo vivía allí
desde hacía siglos…
y yo sin enterarme
del renacer bajo las cuevas
fui alcanzando mi meta
sin venganza,
sin guarnición de hojas, a pelo.


TERESA ITURRIAGA OSA

viernes, 5 de agosto de 2011

VEGA O EL PULSO DE LA SERPIENTE

POR TERESA ITURRIAGA OSA

… La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que hiciera Yaveh Dios. Y dijo a la mujer: << ¿Es cierto que os ha dicho Dios: No comáis de todos los árboles del jardín? >>.
(Génesis, 3)



Si se me pregunta por la presencia de la mujer en la obra pictórica de José Luis Vega (Las Palmas de Gran Canaria, 1937), diré que es innegable. Podría decirse que en él, todo lo importante tiene nombre de mujer. Con ojo cómplice escudriño sus cuadros y reconozco al artista en su estudio como un arqueólogo voraz y apasionado. Moldea el paisaje –sin dañarlo- para encontrar los tesoros del mundo secreto femenino. En efecto, nadie podrá pasar por alto su pertinaz búsqueda de la línea curva que, a modo de metáfora, realza la representación de la mujer como el más bello paisaje transitado. Ese modo de avanzar suavemente por el lienzo contribuye a elevar la sexualidad y la fertilidad, que se hacen símbolo de libertad en su latido artístico. La interpretación que hace José Luis Vega de un mundo femenino sin fracturas pone en cuestión los códigos a los que, con frecuencia, ha querido acostumbrarnos la mirada masculina.

Bajo ese prisma, la pintura de Vega se nutre de la fluidez del mar, de la fuerza de un remolino de aguas que convergen en ombligo hacia el centro del mundo. Parece que una serpiente de sangre y fuego guía su pulso cuando intenta descifrar el enigma del origen. Dentro del hechizo de sus líneas, construye las paredes de una voz que nos llega desde el cuadro y nos hace preguntarnos qué sentido tiene todo esto, por qué estamos aquí. No podemos escapar del juego de preguntas que retumban en nosotros como un eco. Y no hay respuestas en esta dimensión. Pero la obsesión que a muchos les lleva a la locura, al comprobar que no existe en su destino ningún plan determinado, a otros, como a Vega, les conduce a la genialidad, a la carcajada como certeza, una ironía vital ante la desesperación de saber que la razón nunca llega hasta el final. El artista sabe muy bien que, a través del intelecto, no podremos ver lo que ocurre al otro lado del espejo.

A menudo, sus obras son polémicas, eróticas, sexuales, Vega no evita las pulsiones directas. Rompe los tabúes y las convenciones sobre el cuerpo. Sin embargo, una de las características más destacadas de su obra es que la mirada sobre sus desnudos jamás contiene una carga de violencia de género. Un erotismo más allá de lo previsto nos invade. Quizá esa invitación al juego de la sensualidad podría ser fruto de su búsqueda de la curva, simbólicamente amable con la vida. El artista no utiliza el cuerpo de la mujer como consuelo o reclamo, sino como camino hacia las puertas del misterio. Su trazo, al ritmo de las mareas, es como un rito de aproximación a lo sagrado, nos recuerda que la mujer no es un objeto de usar y tirar. Sus líneas reptan como serpientes, como denuncia a la interpretación de la caída, a la leyenda negra que recae sobre la mujer, responsable de la pérdida del ser, de la divinidad esencial del primer hombre. Así, rebelde hasta el extremo con la manipulación de los sistemas filosóficos, religiosos y políticos, Vega denuncia la gran mentira que encierra el mito edénico de la manzana mordida, exigencia, grito y lamento de su ser natural por recuperar el paraíso antes de ser prohibido por los sacerdotes del lugar, jerarquía de editores de los libros del engaño. En ese sentido, podría afirmar que Vega desarrolla un ejercicio que va más allá de lo convencional, guiado por el elevado impulso de rescatar la naturaleza propia del ser humano. Palpita en él una mística de los sentidos, entendidos como puertas de entrada al jardín del “árbol de vida, que está plantado en las mesmas aguas vivas de la vida”, como diría Santa Teresa. Por consiguiente, en la pintura de Vega, no encontraremos un elogio al gobierno de la recta conducta, al dedo inquisidor que marca el pecado, al canon de las sagradas advertencias, a la moral del orden que, como manda la tradición, está dictada por Dios. La obra de Vega es un viaje cromático a través del agua, la tierra, el fuego, el aire, el éter.

Del mismo modo que la materia va diseñándose en espiral, el microcosmos y el macrocosmos coinciden en la pintura de Vega. Su mano nos lleva al no-lugar, a una utopía que parte del paisaje de su infancia, la geología volcánica que, como él dice, “forma parte de la identidad de todos los artistas canarios”. Lugares que están grabados en la memoria, en el corazón. En su pintura, la presencia constante de estratos superpuestos en formas concéntricas nos permite adivinar el movimiento de la energía telúrica que no se somete a control. Sus líneas sinuosas nos llevan a la libertad, contrariamente a lo que nos sugiere el trazo recto y uniforme, una educada domesticación de la mente. Curvas, ondas, olas, nos hablan en un lenguaje críptico sobre la fuerza de los agentes meteorológicos y su erosión. De manera que si seguimos con atención las rayas de un cuadro de Vega, buscando con paciencia quiromántica las huellas de su sentido, inscritas en las manos y en el rostro de la obra, descubriremos los indicios de la voluntad natural. Vega es un observador de la madre naturaleza –y, por ende, del cuerpo-, un filósofo que añora la unidad perdida entre el cielo y la tierra. Esa reflexión se revela en las formaciones y deformaciones geológicas que tanto aparecen en su pintura. De ahí surge la cueva -siempre presente en su obra y personalidad-, que podría relacionarse con un vientre donde se gestan las grandezas y, a la vez, las enfermedades congénitas de la raza humana. Esa predilección de Vega por las hendiduras de la tierra, las cavernas, los acantilados, los barrancos, las rocas, los hervideros, el volcán fuera de control… es algo que le obsesiona como características inherentes al comportamiento de nuestra especie. De ahí, por ejemplo, “Deformaciones geopolíticas”, “¿Neo-fascismo?” o “¿Hasta cuándo?”.

Hay también en ese pulso de la mano de Vega hacia las formas circulares como una presencia femenina que sostiene su lucha por la justicia social. Justicia: nombre propio de mujer. Cierto, en toda su trayectoria vital, su producción artística no se evade en ningún momento del contexto social e histórico que le ha tocado vivir. Vega pinta desde ese compromiso, dejando su impronta en los materiales como un hijo de la tierra, obrero y artesano de lo sencillo. Pretende exponer una crítica que inicie ciertas transformaciones en la sociedad. Toda su obra persigue ese punto de despertar. Recordemos, por ejemplo, “Muerte en el océano”, referencia al drama que vive la inmigración para alcanzar nuestras costas en pateras. Y es, precisamente, su mirada compasiva con los elementos de desecho del sistema, la que en él se disfraza de mordaz ironía. Mirada, compasión e ironía, tres sustantivos de género femenino que estarán siempre presentes en su lienzo y en su agenda. Porque su pintura no persigue un ornato feliz, la estética per se no le interesa. Él busca respuestas al caos general que nos domina y las ondas del espejo -en el lago sobre el que dibuja- nos remiten al misterio. Hay en Vega una aceptación de la evidencia: una gran fuerza creadora condensa y expande el universo. El cíclico movimiento de lo intangible escondido en lo tangible. En definitiva, hay una conciencia del paisaje natural y del ser humano como parte de cambio, inmerso en el continuo devenir.

viernes, 15 de julio de 2011

RELATO

AREPAS EN EL HOTEL CUNE



Teresa Iturriaga Osa







                                                              Ilustración: Sira Ascanio





Las dos amigas habían quedado en el bar del club náutico después de las vacaciones para hablar de sus amores del verano. Nadie sabe lo que realmente sucedió aquel día… pero algo cósmico se salió de lo normal… probablemente, fue la luna llena, que mantenía despierta la ciudad desde hacía una semana.



Soraya era una mujer muy hermosa, de esas mujeres que en plena madurez despliegan la elegancia a su paso, como si un derroche de buen vino se rebosara de su interior añejo, curado, posado. Sin embargo, no siempre fue así. En su juventud, había cometido las tonterías que todo mortal conoce cuando las burbujas de la pasión asoman por el aire. Había perdido la cuenta de todos sus admiradores y amantes. Ahora bien, aquella tarde, la confesión de sus anhelos ante los ojos asombrados de Susana, sobrepasaría los límites de lo anecdótico para convertirse en pura leyenda, una historia de ficción.



- ¿Qué vino pedimos? -preguntó Soraya.



- Como siempre, un rioja suave –murmuró Susana.



- Sólo tienen Coto y Cune en botella pequeña.



- Yo prefiero Cune, es el vino que le gusta a mi madre.



- Vale, entonces, una tapa de croquetas y una de pulpo a la gallega.



Brindaron por la vida y el primer sorbo de vino invadió de aromas la terraza. Soraya empezó a hablar precipitadamente, como si le fuera la vida en ello, como si tuviera que contar en tres minutos un secreto que la tenía hablando sola desde hacía muchos años.



Susana permanecía atónita, escuchaba la historia de su amiga con preocupación porque no la veía muy sana de la cabeza, todo lo que salía de su boca le parecía un dislate. Era septiembre, concretamente, el día 24 de septiembre de 2009, pero Soraya había trascendido las coordenadas del espacio-tiempo y divagaba sobre los rumbos de un amor que se le quedó clavado en la memoria. Jorge, se llamaba Jorge Massana. Un empresario de la construcción oriundo de Andorra que recaló en Gran Canaria en los años del boom turístico, hacia los años setenta. Durante veinte años, hizo una gran fortuna en el Sur vendiendo apartamentos como rosquillas y, después, sin dar explicaciones, desapareció.



Nadie podría creerse que a una mujer con tanto mundo en el alma le sucediera algo así, pero el caso es que, desde entonces, Soraya tenía la sensación de que el tiempo se había detenido en aquel escenario en el que un día de septiembre se conocieron y que, año tras año, pisaba para no envejecer. Le confesó a Susana que había ido al café que fue testigo de sus bodas invisibles porque allí celebraba un aniversario solitario que todo el mundo desconocía, pero a ella la mantenía viva.



- Porque desde el día en que le conocí, el mundo ha girado solamente para traerlo hasta aquí.



- No acabo de entenderte…



- Sí. Mira… Me siento en nuestra mesa. La terraza rezuma gotas de una brutal primavera. Se agitan insectos, larvas, mariposas, polen de flores. Los rayos del sol me traspasan los brazos y se ensañan con el brazalete de ónix que me arde como un volcán.



- ¿Me quieres decir que ahora viajas en la máquina del tiempo?



- En efecto, tal como suena, así es.



- Soraya, no sigas… Hace rato que te he perdido, baja de la nube y cuéntame más cosas de este verano… ¿Al final te fuiste a Roma?



- Eso luego te lo cuento. Tú escúchame. ¿Lo ves? Está ahí. Jorge ha vuelto. Somos dos extraños, uno frente al otro, a la espera de encontrarnos: él no se atreve a pedirme que le quiera, yo no me atrevo a pedirle que me ame, ¿cómo olvidarlo?



- Y dale… pero mira que eres pesada… venga, déjalo ya, tu juego me está poniendo muy nerviosa.



- Ahora vuelvo a tener la apariencia de entonces, vestida de color verde y negro, me observo en el escote un lazo de raso, lencería que le sirve a mi pecho de alféizar, zapatos negros de tango, pantalón negro ajustado, amatistas. Su camisa vaquera compite con el color del cielo para que yo deje de mirarlo, está nervioso, no deja de mover las manos, habla... me pide sus gafas de sol, el mechero, fuma, ¿cómo olvidarlo?



- Te lo advierto: no pienso seguirte en tu paranoia. Si sigues por ese camino, me largo ahora mismo. Tú verás lo que haces.



Susana giró la mirada y se puso a escuchar las conversaciones de los hombres sentados a su espalda. Era más divertido que atender los desvaríos de su amiga Soraya. Uno de ellos explicaba cómo se hacían las arepas que él cocinaba mejor que nadie. Luego, discutían sobre la harina y sobre cómo había que dejar la mezcla ralita para que quedaran finitas, que así era como le cogía uno adicción a las arepas, afirmaba el gran chef. Una verdadera oda a la cocina isleña se levantaba entre murmullos de hombres enardecidos por su buen paladar. Nadie estaba de acuerdo con él, pero cualquiera le bajaba del burro...



- Así me decía mi madre que se comían las arepas... cómetelas mi niño... cómetelas todas...



- Ay, las mujeres... a mí me gustan así...



- Me hablaron el otro día de una arepa reina... bajé por un barranco, chico... ay... pues de ahí para abajo la encuentras...



- Pero hay que comérsela fría... te lo digo yo.



Dejando atrás ese diálogo de ansiedades masculinas, Susana intentó volver a la conversación que tenía pendiente con su amiga Soraya. Entonces, le llegó un lamento. Un vendedor de bonoloto se iba acercando con una canción que le sacudió el corazón con su triste cadencia. Los demás ya estaban acostumbrados y no le hicieron caso. Quién sabe si él la disfrutaría más que nadie. La vida. Su rostro envejecido se convirtió en el único paisaje del presente.



- Un euro soolameeente, señorita... ayuúdeme... por favor... un euro soolameeente... ayuúdeme... por favor.



Le quedaban dos boletos. Soraya no pudo resistirse a su súplica y se los compró. Por fin se hizo el silencio. Era la hora de cenar y, en la terraza, sólo quedaban cinco personas, cada una con su película.



- Por favor, Susana, ayúdame a mí también como a ese pobre hombre… escúchame en mi desgracia, sólo una vez, te lo prometo.



Quizá fuera el vino, quizá la luna, quizá la compasión que se desata como un viento cálido cuando menos se espera… el caso es que Susana empezó a escuchar la voz del pasado de aquella mujer perdida de amor por un hombre que nunca la entendió.



-Tienes razón, Soraya, pero… ¡qué bruta soy! Sí, dime, anda, cuéntame… Nunca me habías mencionado a Jorge ni nada de esto que te ocurre…



Poco a poco, Soraya fue relatando su locura a su amiga en voz baja. Todo había comenzado en el club de natación, cuando Jorge la invitaba a diario a tomar un café mientras sus hijos entrenaban en la piscina. Lo que parecía un simple flirteo a primera vista, fue convirtiéndose en una amistad profunda, una laguna de aguas mansas donde pusieron a descansar sus corazones inquietos. Nada de apasionamientos se dijeron los dos, ¿pero quién es capaz de dirigir con sensatez los pasos del amor? Jorge estaba decidido a casarse con ella si fuera necesario, sin embargo, Soraya no acababa de ver clara la relación y, aunque no dudaba de la química, temía comprometerse con un hombre y perder su libertad para siempre. Por eso, decidieron vivir cada cual en su casa, Dios en la de todos y verse muy de vez en cuando para no necesitarse demasiado y, de paso, avivar la llama del deseo con la distancia.



La relación se mantuvo así durante dos años hasta que a Jorge se le metió en la cabeza que no le gustaba vivir solo y que los momentos sin Soraya se le hacían cada vez más insoportables. Pensó que la mejor estrategia para ir acostumbrándola a su vida doméstica sería invitarla a cenar a casa todos los viernes. Se sacó el pretexto de la crisis para no gastar en restaurantes caros y se apuntó a un curso de cocina tailandesa para sorprenderla con sus creaciones.



Cada vez que Soraya acudía a su apartamento de la calle Galicia, él le pedía de rodillas que se quedara a dormir con él, pero ella no cedía ni loca por miedo a convertirse en una colgada como ya le había ocurrido en otras ocasiones. No obstante, una noche de invierno, el ruego de Jorge consiguió conmover los pilares de su tierra femenina y, sin saber muy bien por qué, finalmente, accedió. Habían dado las dos y media de la mañana. Era tarde. Él se acostó más contento que unas castañuelas mientras Soraya se preparaba en el cuarto de baño. Tardó unos diez minutos. Después del ritual, ella entró en la habitación deseosa de encontrar a un Jorge impaciente en el tálamo, pero para su sorpresa, oyó sus ronquidos profundos y, automáticamente, su libido cayó en picado.



- Oye, ¿me estás escuchando? –Soraya no podía aceptar el silencio por respuesta.



Un remolino de furia y decepción se le metió en el cuerpo como un mal viento. Ni el diablo de Tasmania se habría vestido tan rápido como ella en dos minutos. Salió a tientas de la habitación para no sobresaltar el plácido descanso del dueño que dormía a pierna suelta con la certeza de su concubina en palacio. Al llegar a la entrada, no quiso encender la luz del hall, pero entonces se dio cuenta de que el señor de la casa había quitado las llaves de la puerta. Normalmente, las dejaba encima del aparador del salón, así que Soraya tuvo que retroceder por el pasillo a oscuras adivinando el trazado del mobiliario hasta que las consiguió. Abrió la puerta blindada, cerrada con tres vueltas de llave, y respiró aliviada cuando se vio fuera del redil. No había reparado en que el bolso, con sus llaves de casa, dinero, tarjetas, carné de identidad, etc., se le había quedado dentro. No podía llamar a nadie para que fuera a recogerla a esa hora tan intempestiva y no estaba dispuesta tampoco a claudicar en su libertad de marcharse despertando otra vez al carcelero.



De manera que empezó a caminar sin pensar en los peligros de la noche hasta que encontró un hotel a escasos metros del Mercado Central. Allí pidió una habitación y vivió el sueño más feliz de su vida como una presa que acababa de escaparse de Guantánamo. Y, para celebrar su gran evasión, abrió una botellita de champán del mini-bar, se metió en la cama y terminó de ver una película de Jacqueline Bisset que emitían por canal satélite de madrugada. El resto del desaguisado lo arregló su hijo al día siguiente cuando pagó la factura del hotel y la subió hasta su casa.



Aquello fue el final de su idilio con Jorge, porque los dos entendieron que no estaban hechos el uno para el otro de la forma en que él quería. Veían el mundo muy diferente. Al tiempo, Soraya se enteró de que su ex se había vuelto a casar con una señora catalana y de que vivían en Tarragona en un gran chalé con sus respectivos hijos. Él buscaba una madre, una esposa a la manera tradicional, y ella no era apta para el puesto. Aún así, nunca le olvidó, a ella le habría gustado seguir siendo su amante, libre, sin ataduras oficiales, algo casi imposible. De hecho, en varias ocasiones, ella insistió en invitarle a su casa para hablar y aclararle que no se trataba de un rechazo físico, que no dudara de su atracción sexual, pero que intentara también comprender su miedo a la dependencia emocional. No tuvo éxito.



Tras escuchar las confidencias de su amiga, Susana se quedó muy pensativa. Fue entrando por el umbral de la vida interior y allí se quedó. Flotó como una cometa y fue ascendiendo a otro nivel en un ascensor de emociones e imágenes con las risas de los niños que jugaban entre las barcas.



- Dime, Susana, ¿acaso a mí me ha servido todo esto? Lo que llevo aquí dentro. Esta esquina preñada de mi alma – Soraya explotó.



- No sé, Soraya, yo no sé… -Susana intentaba calmarla.



- Calcula tú el tiempo. Le grité que me estaba muriendo, pero no le llegó mi mensaje. Desde entonces, vivo aún bajo el aliento del agua.



- ¿Y por qué nunca se lo dijiste?



- Sospecho que él no sospecha, como dice la canción de Marta Valdés, nunca pudo imaginarse que lo mío fuera tan fuerte… pero yo le respiro ahora, aquí sentada, reausente del sueño, en esta terraza donde nada y todo ha pasado entre ternura y crueldad.



- Has sufrido mucho, y eso no es bueno, lo sabes. ¿Por qué no vas a un especialista y empiezas una terapia?



- Escucha... escucha… de aquel viento ya sólo nos quedan los mástiles, cortados, amputados de un cielo de miradas. Mira… escucha cómo ruge la maquinaria del puerto, gente, mercancías, grúas, tristes veleros a la espera de un sorbo de locura.



- Sí, claro, claro que lo estoy escuchando… Venga, querida, pide otra botella de vino… será mejor que bebamos para curarnos las penas, a ver si las ahogamos para siempre y cambiamos de chip.

- ¡Ja! ¿Te lo puedes creer?



- ¿Qué? ¿Qué pasa?



- Que… a cambio de un beso, se ha puesto a soñar con Jorge mi copa de Cune abandonada…




                                                                              ***


Relato del libro Revuelto de isleñas, Fundación Canaria Mapfre Guanarteme, 2010.