lunes, 19 de octubre de 2020

 

Rara avis



 

Las bajas canciones destiñen las líneas,

rompen sus cáscaras de huevo los reproches,

se levantan los retratos de sus marcos

para gritar con voz ardiente esta injusticia.

 

Hoy anudo cada uno de tus giros de tuerca,

ese llamarme sin respeto a altas horas del azar,

mis olvidos a tu señal, un caso imposible de verdad.

 

A tientas, siempre a tientas,

los estertores me anuncian

una rara avis sin lealtad que ya se muere.

 

De princesa de tules

                 a letra de pañuelo...

Todo un túnel de miseria.

El recorrido de la quemazón.

*

Teresa Iturriaga Osa


miércoles, 14 de octubre de 2020

 

AEROTXOKO




Cuando bajo de casa al txoko nunca me pongo delantal, a mí no me importa nada mancharme la ropa para saborear la vida. Y un poco de estilo en la cocina tampoco está reñido con la gracia en el guisar... Aquí las salsas bailan con un ritmo ceremonial, y yo aprovecho el vals de los pucheros para subir de un salto al columpio de aeroyoga y estirarme sin miedo a ras de suelo, elástica como una gata. Coloco los estribos y me cuelgo boca abajo, cerrando los ojos en el sonido de una campana. Es la llamada. L'appel.

Quédate donde estás.

En mi interior hoy se presiente la llegada de los días de sonrisas. Medito sobre los campos de batalla, apago el fuego y el ruido. Calma. A partir de ahora la vida se toma su rato, porque todo lo bueno, lo singular, lo genuino, eso que de verdad vale la pena, siempre se hace esperar. Un aroma intenso de cordero al chilindrón, chipirones en su tinta, carrilleras y estofado de jabalí me rapta los sentidos en la bodega silenciosa donde me explico el mundo al revés. Sospecho que el vino y la buena letra necesitan tiempo. Trasiego. Necesitan fermentar.

Ya se acercan los momentos de felicidad…

 

Teresa Iturriaga Osa


domingo, 11 de octubre de 2020


 CORTOMETRAJE DEL AMOR AL ARTE

Desde las Terapias Artísticas se interviene en colectivos de ámbito clínico, social y de educación desde un trabajo introspectivo, desde el apego, el vínculo, desde la emoción, la creatividad y la motivación, haciendo un recorrido simbólico entre la creación artística y la propia vida, abriendo nuevos canales de comunicación más allá de los verbales, facilitando de este modo la vinculación y la expresión, tanto a nivel cognitivo como emocional.


Escenas / actriz Paula Fernandes y bailarina Maite Del Río

viernes, 9 de octubre de 2020

  

<<HEREDERAS>>

El cortometraje titulado "Herederas" forma parte de un proyecto de arteterapia que invita al espectador a adentrarse en lo más profundo del ser humano.

Ver "Corto de VideoArte "Herederas"" en YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=L9wCj6pgE1g






Maite Del Río / psicóloga y bailarina

miércoles, 7 de octubre de 2020

 

RECUERDOS DE LA PLAYA CHICA EN LA NUEVA NOVELA DE 

EMILIO GONZÁLEZ DÉNIZ “EL RELOJ DE CLÍO”

Por Teresa Iturriaga Osa


     

       Mientras disfrutamos de la amistad y la literatura en la terraza de la Casa Roja del Paseo de las Canteras, el escritor Emilio González Déniz me habla de su nueva novela, un recorrido introspectivo coral de la mano de los personajes que le habitan. Y por los lugares de su geografía sentimental, destaca la presencia de los mercados, calles y parques de la ciudad antigua, el puerto, la playa… pero, sobre todo, el pulso de su escritura narrativa hoy se detiene en el fondo de una discoteca que hace muchos años solía frecuentar en la Playa Chica. Era la época en que la juventud se reunía en torno al baile y la música para disfrutar de una libertad incipiente hasta entonces prohibida en España. Fueron años de vino y rosas que no conviene olvidar. González Déniz registra esa vida explosiva en un ayer novelado con criterio, perspectiva, tiempo y distancia necesaria; todo ello unido a la técnica y a la prosa a las que nos tiene acostumbrados. Un estilo magistral que hipnotiza y ustedes se preguntarán entonces: ¿estoy soñando? No. Yo tampoco quiero despertar. Lean “El reloj de Clío” (Ed. La Palma) y lo comprobarán.

Los escritores Emilio González Déniz y Teresa Iturriaga Osa 5/10/20

Fragmento de la novela “El reloj de Clío” de Emilio González Déniz: 

“El estruendo de una batería inoportuna cortó el baile, la conversación y, ¡oh, todos los demonios! el abrazo. La música los obligó a separarse, primero las mejillas, luego los cuerpos, después las manos. Cada cual saltaba entonces a su modo (ella siempre ridiculizaría la estúpida manera de bailar del muchacho).

-Sentémonos, Nureyev -rió Nanda cuando se hubo cansado de moverse al ritmo del sonido Filadelfia, entonces en boga.

Y se sentó. Teseo no pudo acomodarse a su lado, tal era el agobio de la rinconera ocupada por el grupo de amigas. De pie, frente a ella, se esmeraba en mantener el hilo de la comunicación, aunque solo fuera con gestos, sonrisas y miradas. En cuanto observaba que alguno de los muchachuelos dados a la caza amagaba con acercarse para sacarla a bailar, Teseo se agachaba para decirle alguna estupidez al oído, que seguramente ella no entendía por el ruido ya que respondía todas las veces con la misma expresión de <<ya lo sabía>>. De esta manera tan poco original, Teseo logró que los navegantes avistados en son de piratería se dieran cuenta de que Nanda estaba con él y eso entonces era motivo suficiente para que los corsarios salieran espantados de las costas del rincón de la discoteca.

A las nueve en punto cesó la penumbra. El pinchadiscos accionó la palanca que daba luz total a la sala. Los tonos oscuros del rojo de la decoración se suavizaron, la camisa malva de Nanda se aclaró hasta ser casi rosa. No obstante la luz, Nanda seguía siendo la misma; siempre Nanda ha sido Nanda: la república. La sesión de tarde de la discoteca de la Playa Chica terminaba con un vals, que ya nadie bailaba. La noche, para los adultos, ellos todavía eran demasiado jóvenes para llegar a casa después de las diez, aunque esa norma solo se aplicaba a las chicas.”

Isabel y Emilio



martes, 6 de octubre de 2020

 

POESÍA

 

Era otoño a mis quince años


 


Me pides que te hable de un tiempo que se acostó bajo las ramas del tilo,

eso me pides, un beso sobre el agua fría y lejana

del estanque a mis quince años, princesa

aún deslumbrante azul estrella, enamorada de los abismos

aquella niña que se pinchaba los dedos

bordando su velo negro a dos leguas de un castillo,

misterio enredado entre las hiedras.

¿Sabes que casi no la recuerdo?

 

Me dijeron que rompía mis charoles al pisar los adoquines

de las playas clandestinas

con la insolente soltura de una belleza que yo nunca conocí,

empeñada siempre en fijarme -pero qué tonta enamorada de una sombra-,

en equivocarme de esquina y de abrazo

lentamente, como oruga que lleva el humus,

escurriendo tormentas y lechos de camelias de un bosque triste

en aquel otoño huraño que tampoco me acogía... porque yo aún era primavera.

  

¿Vives?

A veces te oigo el eco, jovenzuela descarada y llena de infinito, caprichosa

solo vienes a mí cuando me besan, cuando me erizan con la franqueza

y el aire estremece mi piel de esposa.

Oh, sultana, oh diosa sin ruido y sin séquito, mueves tus caderas

cabalgas dibujando sobre el mármol un ocho de fuego, silban los cascabeles de tus pies,

emerges de las piscinas del Olimpo -cuando menos me lo espero-,

y me resoplas a la cara el tedio de los años y los días.


 ***

Teresa Iturriaga Osa 

Doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Reside en Canarias desde 1985. Dedicada a la gestión cultural, periodismo, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Directora de los proyectos interculturales Que suenen las olas (Mujeres de Canarias-Marruecos) y Alar de rosas (España-orfanato de Honduras Our Little Roses). Sus libros: Mi Playa de las Canteras, Juego astral, Revuelto de isleñas, Desvelos, Sobre el andén, Gata en tránsito, Campos Elíseos, En la ciudad sin puertas, DeLirium y El oro de Serendip (L’Or de Serendip L’Harmattan ed. francesa). Se incluye en varias antologías: Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Ecos II, Doble o nada, París, Mujeres en la Historia I-II-III-IV, Casa de fieras, Pilpil y mojo, Sexo robótico y 2120. En edición: Arden las zarzas. 


jueves, 1 de octubre de 2020

 

 AZUL ULTRAMAR

de Carmen del Puerto Varela / Ediciones El Drago

CAMPAÑA DE CROWDFUNDING

 

Reseña

Por Teresa Iturriaga Osa  


<<Cuando brilla el lapislázuli>>

 

AZUL ULTRAMAR, de Carmen Del Puerto, es un libro que sorprende por su talante multidisciplinar. Un invento didáctico y lúdico de gran profundidad, acompañado de un exquisito cuidado estético y, sobre todo, de una personalidad que retumba con toda su fuerza como una voz lírica inconfundible. A eso le llamamos los traductores “idiolecto del autor”, una marca única que define al sujeto creador como su huella dactilar y nos acerca a su programa emotivo-conceptual para descubrir el sentido del texto. No es necesario decir que, en muchas ocasiones, en la tarea traductológica, a duras penas se puede encontrar ese trazo común en su mayor nitidez. Quizá la densidad del mundo material de los tiempos que vivimos y la fea costumbre de adherirse a sus modas culturales, sea la causa de una falta de ingenio en la obra creativa.

En el caso de AZUL ULTRAMAR, hay que confesar que fondo y forma constituyen un potente amplificador de la intención de la autora, que no es otra que despertar el espíritu investigador a través de su obra. Carmen, siempre entre libros y estrellas, ha aprendido a mirar la vida por telescopio y perderse en el asombro de un universo infinito de constelaciones donde todo se expande. De ahí que su mente abierta le haya ido mostrando con muy buen criterio la puerta de entrada al juego de la complejidad, al cromatismo que se aleja del pobre discurso del saber cuadriculado. Como una mariposa del caos, en AZUL ULTRAMAR, ella emprende su vuelo entre capas atmosféricas en sintonía. Del cuadro al poema, del poema al cuadro, pasando por el mundo interior de quien observa, el proceso nos enseña que en el aprendizaje nada se detiene, porque la energía se transforma constantemente. Desde el primer verso, la poeta avanza como una onda cuántica por territorios que los guardianes de la cultura aún se empeñan en mantener alejados, pero ella insiste y sus electrones se despliegan más allá del azul. De un polo a otro buscan su equilibrio hasta que por fin se encuentran en la dimensión ultramar, espacio donde se abrazan las artes. Carmen nos invita a seguir la espiral y danzar con los trazos y los versos en su transparencia. Es su modo de decirnos que en ese viaje sensible cada cual es libre de interpretar.

Y no es la primera vez que el azul inspira a un artista y envuelve su obra con la intensidad de sus tonos. Ese color ultramar, piedra lapislázuli cuyo simbolismo impregna todo el libro con su lenguaje jeroglífico, nos transporta a la magia de Egipto, pero también al alma de los pueblos pescadores del Mediterráneo. Cómo no recordar las paredes de la villa y el jardín que Jacques Majorelle convirtió en un cuadro vivo al pintar de azul su residencia de Marrakech.

La pintura, como la poesía, posee una sintaxis y un ritmo musical rebosante de creatividad. De ese modo, Carmen Del Puerto ha conseguido adaptar, versionar, traducir la obra artística en palabra, y lo ha hecho con un estilo que no se detiene en la mera copia que se desprende del original. Es una bella manera de explorar el arte guiado por la escritura poética. Nada mejor que unos versos del libro para confirmarlo:

 

No te sientas derrotada,

pues tu arte es genuino.

Duplicaste tu mirada,

desafiaste al destino.

 

Enhorabuena. 

*****

Campaña de Crowdfunding:

https://edicioneseldrago.com/producto/azul-ultramar-de-carmen-del-puerto-varela/