miércoles, 15 de marzo de 2017

 
Presentación de DeLirium

 
 
de Teresa Iturriaga Osa
 

 
Ed. La vocal de Lis, Barcelona. (http://lavocaldelis.com/)


Club de Lectura de El Corte Inglés
LPGC

 

Teresa Iturriaga Osa en conversación con el escritor Emilio González Déniz, autor del prólogo.


 
Jueves 23 –Marzo
19.00h
 
Sala de Ámbito Cultural Mesa y López, 18
6ª planta
 
Las Palmas de Gran Canaria
 
 
El libro está disponible en
la Librería de El Corte Inglés de Las Palmas
y en todos sus centros de la geografía
nacional.
 
https://www.elcorteingles.es/centroscomerciales/es/eci/centros/centro-comercial-jose-mesa-y-lopez/eventos/delirium


domingo, 5 de marzo de 2017

 
 
Invitación a la próxima presentación
 

 
 

 
 
TERESA ITURRIAGA OSA
 
DeLirium
 
 
LIBRERÍA CÁMARA
 
Euskalduna Kalea, 6
 
Bilbao
 
 
Presenta la escritora María José Mielgo Busturia
 
 
 
 
Jueves 9 de marzo de 2017
 
19.30 h.



 
 
 
 
Con Javier Cámara
 
 
 

miércoles, 1 de marzo de 2017


Teresa Iturriaga: "Hay vendedores de humo que traicionan el espíritu de la palabra"

 
Por EDURNE G. ORDÓÑEZ. 18/02/2017
COLUMNA CERO / CULTURA

En unos días está en las librerías ‘DeLirium’, última obra de Teresa Iturriaga Osa, que comienza presentaciones por la geografía nacional. Escritora, traductora y luchadora.



Es un placer leer a Teresa Iturriaga Osa; es de esas veces que, cuando lees, te dan ganas de ir en busca del autor y darle un achuchón. Achuchones se merece la incansable Teresa, a la que conocí cuan ambas estábamos por África. Ella con Que suenen las olas. Desde entonces: Ecos II, Doble o nada, Espirales Poéticas, Madrid en los Poetas Canarios… Y ahora, DeLirium.


Emilio González Déniz dice, en el prólogo que, “leemos este libro con la seguridad de que no vamos a encontrar una sola rendija por la que pueda entrar la decepción”. La obra combina poemas y relatos en perfecto equilibrio y acaba de salir de imprenta, editada por ‘La vocal de Lis’, en Barcelona (http://lavocaldelis.com).

Pues qué mejor momento que éste, en el que DeLirium está camino de las librerías, para hacernos una charlita con Teresa.

  • Este 'síndrome de confusión aguda', “DeLirium”, es un momento por el que pasas o forma parte de tu vida?, o es un lirio, una flor?
  • Mi lenguaje poético roza varias dimensiones entre el delirio y el amor a lo vivo. Porque cuando entro en el túnel de las palabras se produce en mi un cambio de estado y accedo a otra esfera de la realidad, al mundo esencial de las cosas. Una vez dentro de ese proceso, el material me va llevando al interior de mi misma, pero en ese tránsito podría caer en la locura, en la más grave adicción. Es un difícil equilibrio al entrar y salir de un profundo abismamiento. Por eso, el título de este libro. Por eso, DeLirium. En mi experiencia, la escritura literaria es un acto creativo que fluye con un ritmo nada medido ni obsesivo. Más bien, le gobierna un desorden regido por la improvisación y el azar de la luz, que a su capricho enfoca uno u otro objeto, según el grado de intensidad del día. Entonces, al pasar a su lado, la materia elegida pide su turno de presencia. Así comienza el proceso inspirado en un plato roto, en una arruga de mantel, en un pañuelo firmado con dos gotas de colonia o en un resto de carmín exhibiendo sus manchas insistentes sobre el alma. Las inquietudes nunca son las mismas.

  • Recién salido de máquinas y a punto de comenzar las presentaciones, que te llevan a…

  • Este libro ha sido editado en Barcelona por una editorial formada por mujeres: 'La vocal de Lis'. Es una joven editorial, que nació con el impulso femenino de apostar por la creatividad y la literatura, como motor de cambio humano. Desde el momento en que conocí a su editora Imma Domenech y a su equipo, las cosas han ido funcionando con un diálogo transparente y profesional. En el mundo de la edición, hay muchos vendedores de humo que traicionan el espíritu de la palabra, por eso, encontrar gente sería y trabajadora es una gran suerte. Y he querido publicar el libro en Barcelona, porque desde niña estoy vinculada a esa ciudad por su proximidad a Mallorca, donde nací y viví hasta los 14 años. La Ciudad Condal era el paisaje mágico de tránsito a Zumaia, el pueblo de mi madre, donde pasaba los veranos en mi infancia. También una ciudad con los mejores especialistas de riñón que salvaron la vida de mi padre en situaciones muy graves. En fin, Barcelona fue, es y será una ciudad muy entrañable para mi. Pronto estaré en Sant Jordi firmando libros con ilusión, aunque en breve voy a presentar DeLirium en dos ciudades que amo profundamente: Las Palmas de Gran Canaria y Bilbao.

  • Una obra poética sólida; te metes en narración cuando te apetece y traduces de lenguas de aquí y allá. ¿Mucho lío no?

  • En absoluto. La materia prima es la palabra, lo demás son cuestiones formales, estructuras que hay que saber manejar según el estado anímico. Emilio González Déniz, en su prólogo del libro, dice que en mi prosa nunca abandono mi inquietante mirada poética, y yo creo que tiene mucha razón. Es decir, las palabras de un texto poético, ya sea en verso o en prosa, me llegan desde el exterior y se fusionan con mi interior de poeta -vive en los nombres o en los verbos, en los adjetivos, los pronombres, los adverbios o en cualquier signo de lo suprasegmental -, en un juego que arrastra fuerzas incontrolables. Como si desencadenaran una reacción, las asociaciones son libres y ellas mismas organizan a su antojo mi mundo verbal.

  • Te sigo desde hace más de 10 años y sé que no paras de currar en artes complicadas, es difícil sacar la cabeza (y más si eres mujer)?

  • Nada se consigue sin esfuerzo, seas hombre o mujer. En lo que respecta a mi escritura, siempre he recibido apoyo literario y académico sin atender a cuestiones de género. Y sí alguna vez he tenido enemigos -y no voy a negarlo-, tanto ellas como ellos saben muy bien que no me entretengo en desplumar gallinas. Mi energía mira al horizonte, hay mucho que navegar y pescar. Con los años he aprendido a centrarme en lo importante. No me interesa la superficialidad ni las intrigas de los círculos culturales, aunque quien me conoce en la batalla, sabe que manejo bien la espada. Sólo pido respeto.
     
"Una escritura sin fronteras"

DeLirium viene a confirmar lo que ya sabíamos: Teresa Iturriaga Osa es una escritora que, sin abandonar nunca su inquietante mirada poética, posee también el don de la narración. Los que conocemos su poesía, que casi tiene cuerpo físico, y sus relatos, siempre sorprendentes, leemos este libro con la seguridad de que no vamos a encontrar una sola rendija por la que pueda entrar la decepción. (Del prólogo de Emilio González Déniz, para DeLirium)


Breve biografía

Teresa iturriaga Osa es Doctora en Traducción e Interpretación por la ULPGC (Canarias, España). Trabaja en periodismo cultural, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Ha dirigido proyectos literarios con voces de mujer. En su bibliografía: Mi Playa de las Canteras, Juego astral, Yedra en vuelo, Revuelto de isleñas, Desvelos, Sobre el andén, Gata en tránsito, Campos Elíseos, En la ciudad sin puertas y DeLirium. Participación en varias antologías españolas: Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Que suenen las olas, Ecos II, Doble o nada, Espirales Poéticas, Madrid en los Poetas Canarios, París, Mujeres en la Historia I-II-III y Casa de fieras.



jueves, 23 de febrero de 2017



DeLirium
 
 
Poemas y relatos de Teresa Iturriaga Osa
Editorial La vocal de Lis, Barcelona (http://lavocaldelis.com)
Próximas presentaciones en Las Palmas de Gran Canaria, Bilbao, Barcelona...

 
  
Prólogo de Emilio González Déniz
 
 
 
Una escritura sin fronteras

 
DeLirium viene a confirmar lo que ya sabíamos: Teresa Iturriaga Osa es una escritora que, sin abandonar nunca su inquietante mirada poética, posee también el don de la narración. Los que conocemos su poesía, que casi tiene cuerpo físico, y sus relatos, siempre sorprendentes, leemos este libro con la seguridad de que no vamos a encontrar una sola rendija por la que pueda entrar la decepción. Lo que sí confieso que me sorprende es que entregue poemas y prosa narrativa en una misma publicación, aunque a poco que avancemos en el texto nos iremos dando cuenta de que todos los textos son piezas de un mismo engranaje.
 
No es tan raro que un libro contenga poesía y prosa, aunque esto suele ocurrir con la prosa poética, y esa mixtura la encontramos en la modernidad de nuestra lengua desde la publicación de Diario de un poeta recién casado, texto en el que Juan Ramón alterna prosa y verso sin perder el pulso de la poesía. Se me dirá que, años antes, el propio poeta de Moguer usó la prosa en un libro tan poético como Platero y yo. Hay dos diferencias fundamentales que aclaran este punto: en el primero de los libros se amalgaman poemas y textos en prosa que son fogonazos, instantes, ideas, que nunca adquieren olor de relato; en Platero y yo sí que hay una estructura narrativa que sirve de soporte a los instantes poéticos que inundan todo el libro.
 
El volumen DeLirium participa de ambas concepciones. Hay una parte final que se presenta gráficamente como un poemario, precedida de un conjunto de dieciocho composiciones en prosa. Es en esta parte en la que reside, a mi juicio, la mayor curiosidad del libro, porque no se trata solo de prosas poéticas, que aparece como tal en aproximadamente la mitad de los textos, hechos de imágenes construidas con materiales cuidadosamente seleccionados; muestra de ello son momentos tan luminosos como Alquimia o Madrid Pas de Deux, entre otros. Los demás siguen siendo afilada poesía, pero a la vez contienen una estructura narrativa que los convierte claramente en cuentos sugeridores de historias más largas, que la escritora pone a funcionar y deja al albur del lector. Así se fraguan relatos como Sueños de guerra y paz o Estación Neptuno. El azar, el destino y la casualidad –que a menudo es causalidad- son los motores habituales, y es especialmente paradigmático el relato En las arquerías del amor, en el que el devenir narrativo y la mirada poética conforman un tándem que roza la perfección.
 
En cuanto a los poemas, es palmario que la autora está en todos, a veces en apenas un verso: “Recitando sonrojos de azotea”. Es una mujer que mira desde muy lejos, conoce el territorio de una colectividad contaminada por miles de años de historia, y siempre acaba haciendo emerger lo femenino como el sonido de una campanilla que llama al orden, o a romperlo: “No concibo la vida sin mariposas en la frente...”
 
Es muy característico en la escritura de Teresa Iturriaga Osa que se rompa la barrera del idioma, no solo por el uso de palabras y expresiones en otras lenguas –especialmente el francés-, sino porque ella transita por ellas en su vida cotidiana, y se ha insertado en culturas distintas que convergen en una mirada muy particular. Sus poemas tienen en el origen el lejano reflejo del simbolismo francés y sus relatos, aunque no estén ambientados en París, huelen a fragancia parisina ese aroma que viene de Maupassant y que respiran los que desde fuera asumen París como suyo, sean Henry Miller, Beckett, Cortázar o Kundera. En la escritura de nuestra autora se funden el desparpajo de la Toscana, la dureza vasca, la música mediterránea de su infancia, la ironía británica de las Islas Canarias y también, por esas islas, un regusto de saudade portuguesa. Todo eso, bien disuelto lo uno en lo otro por una gran sensibilidad poética y humana, dan como resultado una forma única de literatura que se llama Teresa Iturriaga Osa.
 
El libro está disponible on line: http://lavocaldelis.com/libros/delirium/
 
 

miércoles, 8 de febrero de 2017


Bello linaje




 
          Entre tu alma y la mía un niño dibuja un octógono,
una torre muy alta de silencio rompe aguas
al mirarnos las manos,
las líneas precipitan su hueco en desorden de lluvias, un púrpura de noche
va subiendo su nuca a la estrella con manto mullido, seda
que todo lo ve
que todo lo perdona
que todo lo siente.

         Alientas cada paso en firme, bella geometría del ocho,
nos digieres enteros en lo humano y lo divino,
cobijas al ser anfibio que torpemente inventamos.
Ángeles o demonios, no repudias la descendencia de la duda,
a tu linaje le construyes una mansión con vista al mar,
en el horizonte levantas tus mejores grúas de acero
y con sol braseas el suelo frío de la estructura majestuosa
que palpamos verso a verso, amor.

          Y es lo que pasa
cuando aún se tienen brazos y piernas
para tenerte, no importa a oscuras,
presente, con coraje y en serio.
 
Teresa Iturriaga Osa

 

 

miércoles, 1 de febrero de 2017


Entre papiros

 
 
 

Caderas de odalisca.
Las mías.
Todo empezó ahí.
Lo peor vino después, en un giro de las manos,
cuando no esperaba nada.
Llovieron los deseos por docenas,
el corcel se detuvo a beberme la sangre,
violentamente, enterré reproches y cáscaras
en las arenas del desierto,
podrían hacer más mal que bien al peregrino.
Y me puse en marcha.
Unos viajan para aprender, otros para enseñar,
yo estoy aquí para olvidar.

En vidas pasadas alisé mi cabello
con púas de escorpión,
lo rompí con palabras ásperas.
Caí en las redes de la costumbre.
Griterío de fonemas sin límite de crueldad
a bocajarro.
Ahora, en esta fuente pienso, cuido,
retengo cada sonido antes de hablar
no quiero herir,
callo del todo, para siempre,
masco el papiro de mis versos en silencio
por si acaso.
El odio no tiene fecha de caducidad.

 


Teresa Iturriaga Osa


miércoles, 11 de enero de 2017


Ecce Homo
 
 
        Era un árbol de capa caída, mustio el hombro, en mueca de esfinge, un eccehomo trazado sin pena ni gloria, carne de augurio y arco partido. Pero una mañana llegó a la estación una
mujer de improviso, calzada elegante, se bajó del tren en pleno tránsito de vida, y sus ramas temblaron, se le cayeron los errores por la vía, qué nerviosismo, había abierto las cortinas... ¡Viento, andén y chispa!
 
 
         Pasó corriendo una niña con el pelo enhebrado de copas y el gran reloj derramó burbujas en los manteles mortecinos. Una tras otra, las yemas comenzaron a danzar, abrazaron sus rizos de savia y musgo... Reptaron dragones de tinta por su piel, dibujándole un cuerpo vegetal con mil riachuelos.
Y allí donde había sombra, rugió una boca de luz.
Ese día le crecieron tres tigres en las manos. Dentro de un gran nido de ave, ciegos, tan blancos como el olvido. Cada uno de ellos merodeó la figura femenina. El pequeño la atacó en los pies. Otro olfateó su cintura con un giro travieso. Y el último, el más distante, dio un salto mortal y se encaramó a su nuca como un ágil bombero.
Resbaló por la rampa del ombligo y ella lo escondió bajo su jungla. A ese lo están buscando sus hermanos, han mirado por todas partes, pero de ahí aún no ha salido.
 
Teresa Iturriaga Osa