lunes, 20 de noviembre de 2017


 
Dos, de Santiago Gil.
 
Somos idénticas a ella”: un pacto de aniquilación
 

          En esta novela, Santiago Gil aborda en profundidad la anorexia como una enfermedad que va más allá de un trastorno alimentario. Su pluma corta muchas cabezas de Hidra que renacen con virulencia a medida que avanzamos por el texto. En efecto, Dos insiste en una idea compleja: “El trastorno era la belleza. Todos creían que nos dejábamos morir y nosotras solo buscábamos ser bellas”. Los acontecimientos que se van sucediendo en la vida de la protagonista nos llevan a un análisis de sus relaciones familiares, culturales y sociales, que desembocan en graves alteraciones mentales. Es un recorrido por los factores de riesgo que alimentan la ansiedad, la soledad y el miedo hasta el extremo. Gil nos interpela con su historia y nos pone frente al espejo. Y, una vez dentro del caso clínico, la propia dinámica de la novela va recetando al lector una dieta emocional saludable para prevenirle de una psicopatología con múltiples trastornos de personalidad.

          Hay muchos factores que favorecen el desarrollo de esta enfermedad que aleja al individuo de su centro y construye en su lugar una figura ideal, como les ocurre a las gemelas de Dos, obsesionadas por ser una imagen ficticia de cuento de hadas. “Nosotras queríamos ser princesas”: un lento suicidio que llega a sublimar la muerte. Terrible. Ahora bien, hay que reconocer que nuestra sociedad de consumo tampoco contribuye a crear seres humanos con autocontrol, autoestima y equilibrio. De manera que no es fácil para nadie escapar del comercio de sus redes y, menos aún, para los jóvenes, cautivados por los modelos de belleza en la publicidad, el cine, la música, etc. Y así, como un error sistémico, se va reproduciendo el mito de emulación de los falsos estereotipos sobre la perfección de los cuerpos.
 
          Otro factor de presión sociocultural que confunde a las personas es la búsqueda desesperada del alma gemela fuera de la realidad. Nuestro imaginario colectivo está lleno de mitos y leyendas que justifican esa necesidad de buscar nuestra parte complementaria. Y esa carencia que provoca la dualidad de los opuestos hace que gran parte de la humanidad se pase la vida buscando fuera lo que podría encontrar dentro. Nadie está libre de sufrir las turbulencias psíquicas provocadas por el intento de alcanzar un sueño no resuelto. El bosque narrativo de Dos nos conduce al límite de la anorexia y nos involucra en su caos afectivo para ahondar en los sentimientos y valores que podrían salvarnos de una anemia vital. Cada lector sabrá extrapolar las distintas fases de la novela comparándolas con su experiencia particular y reafirmarse en la madurez de las relaciones, que no son idílicas, tal como quieren hacernos creer las protagonistas. En ningún caso, el amor consiste en aniquilar a una de las partes haciéndose esclavo de la fascinación bajo un pacto de rechazo y silencio; hay que aceptar el cambio entre padres e hijos, amigos, pareja, ideologías.

          Esta novela es un ejercicio de introspección que gira en torno a los progenitores de las gemelas, origen y destino del conflicto. Todo se justifica desde el vacío familiar. Por un lado, Gil resalta el poder simbólico de la madre -también anoréxica-; y, por otro, la ausencia emocional del padre, incapaz de asumir sus responsabilidades. El estado anímico de las dos hermanas es tan demencial que les lleva a convertirse en clones de su madre con el fin de paliar sus carencias afectivas (“Somos idénticas a ella”/”Nunca se fue porque nosotros nos convertimos en ella”), en lugar de potenciar sus identidades y tejer su propio destino.

           Todo el mundo ha experimentado pérdidas en la vida que golpean duramente hasta perder el apetito, el sueño y la capacidad de concentración en actividades laborales o académicas. Por consiguiente, la reflexión literaria es un buen método para defenderse ante la amenaza de la dispersión. De ahí que Santiago Gil ondee su bandera amarilla, avisando a sus lectores del peligro de las relaciones tóxicas que destruyen la libertad personal. Cada ser humano es único e irrepetible. Porque, a pesar de las apariencias, la conocida expresión de la protagonista “Éramos dos gotas de agua” es científicamente falsa y me explico. Si acercamos el microscopio a cada una de esas gotas, comprobaremos que su composición y estructura molecular varía en contacto con cualquier vibración. Y ése es el mensaje de Dos: ningún ruido debe distorsionar nuestra salud física y mental. Ante las primeras señales de alarma, se impone un cambio de música y de paisaje. Esta novela hace temblar el esqueleto y revisa nuestras alas antes de aspirar a ser instructores de vuelo.
 
              Reseña de Teresa Iturriaga Osa
 
 
      ***   
       
Acto de presentación de 2
en LIBRERÍA SINOPSIS (17/11/2017)

 
 
 

 
 
Fotos/ Santiago Gil
 
 
 

martes, 7 de noviembre de 2017


 
Teresa Iturriaga Osa:
«Huyo de la lectura fácil»



ENTREVISTA EXPRÉS EN DRAGARIA / Por Mayte Martín
6 noviembre, 2017

Viajera empedernida por placer y por trabajo, esta mujer nacida en Palma de Mallorca lleva más de 30 años viviendo en Canarias. Se dedica a la publicidad turística y el periodismo de viajes, pero es además doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Comprometida con las realidades sociales, está muy vinculada al trabajo de cooperación entre Canarias y África. De gran imaginación, nos sorprende en esta entrevista con un cuento basado en el personaje de DRAGARIA que le gustaría ser. Vitalista y defensora de las mujeres, aglutina en Plataforma de Mujeres Creadoras a artistas de diferentes disciplinas culturales.

TRES CLAVES DE TU ÚLTIMO TRABAJO

Mi último libro de poemas y relatos se titula DeLirium (Editorial La vocal de Lis, Barcelona, 2017): un mundo poético entre el delirio y el amor a lo vivo. Porque cuando entro en el túnel de las palabras, se produce en mí un cambio de estado y accedo a otra esfera de la realidad. Una vez dentro del proceso, el material literario me va llevando al fondo de mí misma, pero en ese tránsito podría caer en la locura, en la más grave adicción. Intento buscar el equilibrio al entrar y al salir de un profundo abismamiento. Por eso, el título de este libro. Por eso, DeLirium.




¿QUÉ AUTOR O AUTORA TE INSPIRA?

A lo largo de mi vida, he leído grandes obras de hombres y mujeres que, sin duda, me han modelado el pulso y el alma, estoy hecha de palabras. Es imposible nombrarlos a todos. Aun así, en poesía citaré a Gelman, Sabines, Huidobro, Salinas, Caballero Bonald, Neruda, Benedetti, Whitman... Blanca Varela, Olvido García Valdés, Szymborska, Denise Levertov, Véronique Tadjo. La nueva poesía árabe es otra de mis debilidades: Mahmud Darwish, Nizar Qabbani, Adonis (entre los favoritos para el Nobel de Literatura). Por mis estudios de traducción, he tenido la oportunidad de estudiar sus obras en profundidad. Y qué decir de la prosa del mago Cortázar, Borges, Balzac, Víctor Hugo, Faulkner, Duras, Yourcenar... y tantos maestros de la substancia y de la forma. En cualquier caso, confieso que me apasionan las novelas como ejercicio de introspección en cualquier contexto en que la narración sea sensible a las preocupaciones de su época y nos acerque a lo social y a lo existencial. Personalmente, a la literatura le pido el dominio de una estética simbólica y un esfuerzo hacia la esencia, huyo de la lectura fácil. Es un viaje a nado con las olas de un mar de emociones entre lo físico y lo anímico, con la incertidumbre, el temor, la obsesión, la traición, la rabia, la ira, la decepción, la cobardía, el conflicto, la impotencia y, sobre todo, el valor y el amor hasta el delirio.
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 UN POEMA, UNA NOVELA, UN CUENTO

— Un poema: Gotán, de Juan Gelman. Un hombre atravesado por la espada, un padre en medio de la pérdida que es capaz de componer un canto para superar la muerte. Esa mujer se parecía a la palabra nunca,/desde la nuca le subía un encanto particular,/una especie de olvido donde guardar los ojos,/esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo/ (…). El amor, en efecto, la gran puerta por donde escaparse y salvar la propia vida. Admiro a aquel ser humano roto por el dolor que sabe levantar el vuelo y crear un mundo poético donde reine la belleza. Chapeau! Entonces llega la hora de escribir, en ese preciso instante, cuando la oscura realidad entra sin aviso en nuestra casa, y lo hace con sus botas sucias, gritando su sed fea de venganza y dispuesta a agredirnos la noche, a aplastarnos los sueños. Una vez abierta la caja de Pandora, los males del mundo se esparcen por la Tierra, pero siempre nos quedará la esperanza, y ésa es la fuerza de la palabra que sirve su paz a los cuatro vientos.

— Una novela: La Orden del Tigre, de J.J. Armas Marcelo, nuestro escritor más universal. "La memoria es un arma que carga el diablo con metralla y dinamita, dijo la Tigra, envuelta en susurros de fumadora implacable" (…). Así comienza esta novela, como un salto en el tiempo que nos lleva al pasado de Argentina, masacrada por el terror militar. Y son el amor, la amistad y la lealtad los tres pilares de su templo narrativo. Una larga historia de torturas y crímenes golpea el recuerdo del protagonista, Álvaro Montes (Samurai), que regresa en busca del amor de Morelba Sucre, refugiada en el Delta unos años después. Es una obra que destaca por una escritura de sutiles matices descriptivos y la fuerza emotiva de sus diálogos. Además, Armas Marcelo exhibe una gran destreza literaria tanto en el empleo de las variedades lingüísticas de Hispanoamérica como en el conocimiento de la complejidad política que expone en la narración. Ahora bien, si algo me fascina en esta novela es su valor simbólico. El autor nos ofrece una revisión de la vida y la muerte, una diagnosis de la existencia sin miedo a los límites, a partir de una mirada atenta sobre las constelaciones humanas. La Orden del Tigre es un viaje de regreso a esa integridad personal que termina por olvidarse con el cansancio de los años, en el ir y venir por los laberintos del mundo. Por ello, la novela nos habla de la memoria de lo genuino, de aquellos idilios que marcaron nuestra personalidad incipiente, de las ilusiones de juventud que hicieron que un día fuéramos héroes –casi dioses- en la recreación de un mundo bello y justo.

— Un cuento: El cisne, de Roald Dahl. Es uno de los relatos de su libro Historias extraordinarias. Lo leí en inglés hace muchos años y me impactó por su enseñanza emocional. En él dos chicos locos y peligrosos, sin ninguna conciencia del bien y del mal, se divierten atormentando a un niño bueno de su pueblo. Nos enfrenta a un caso de bullying o acoso infantil en versión rural, una violencia que se repite en el tiempo, un maltrato físico y psicológico de crueldad insoportable, nada nuevo bajo el sol. Es un cuento con una mezcla de fantasía y realidad de esos que nos hacen temblar porque sabemos que la delincuencia juvenil es un problema muy actual que hunde sus raíces en la falta de educación en valores y, en el peor de los casos, se justifica desde la tradición familiar. Roald Dahl nos hace vivir una experiencia aterradora hasta conducirnos a un final brillante, a un desenlace inesperado con el que nos libera de la miseria humana a través de su magia y justicia literaria. Su relato anima a combatir la brutalidad para no caer nunca en la rendición de nuestro espíritu indomable.

UNA OBRA DE TEATRO, UN GUIÓN CINEMATOGRÁFICO

Una obra de teatro: Muerte de un viajante, de Arthur Miller. Tuve la oportunidad de asistir a la magnífica interpretacion de José Sacristán en el Teatro Cuyás. Es una obra visionaria que nos lleva a una reflexión profunda sobre las fisuras del sistema capitalista y la disgregación del individuo sometido a sus presiones. Nos cuestiona la sociedad de consumo que abandona las relaciones afectivas a cambio del progreso material. El equilibrio entre el ser y el tener. Un problema que afecta a todo el planeta.

-Un guión cinematográfico: El Padrino, basada en la novela homónima de Mario Puzo. Las luchas de poder y las intrigas del mundo de la familia Corleone reflejan las pasiones humanas universales. Nos identificamos siempre con uno de los personajes, pero las circunstancias podrían involucrarnos a todos en cualquier punto de la trama, haciendo tambalear en segundos los valores que nos sostienen en tiempos de normalidad. En las crisis, en las guerras, nadie es ajeno al caos. Por eso, juzgar al otro desde la comodidad del sillón, es hipócrita. Todos podemos librar una batalla cuando algo sobrepasa nuestros límites. Depende de lo que esté en juego, de lo que nos roben, de lo que nos hieran.
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PROYECTOS

Voy a escribir mi primera novela en 2018, inspirada en la vida de la bailarina Carmen Tórtola Valencia. He solicitado una beca de investigación en centros de documentación de Cataluña. Actualmente, trabajo en varios libros de poemas y antologías de relatos.

¿QUÉ PERSONAJE DE DRAGARIA SERÍAS?

Me gustaría ser una Dragarysflamboyant, un linaje de mujeres de ímpetu atlántico también conocidas como las hijas del Árbol de la Llama en el País de Dragaria. Esta variedad de árbol no soporta los climas fríos y llora si no ve el mar... Una Dragarysflamboyant cuida diariamente sus flores de color rojo intenso, estirando y aireando la humedad desde las ramas más altas hacia las más bajas con su abanico de seda. Y, cuando ve pasar a las palomas torcaces hacia África, sopla las flores como velas encendidas para que, al caer, formen alfombras de humus y las aves puedan construir sus nidos. Este fenómeno no se da en cualquier parte. Es un milagro. Sí, es muy cierto que el Árbol de la Llama puede crecer en muchas regiones de la Península, pero por alguna misteriosa razón, sólo florece en la costa subtropical de Granada, en Canarias y en las costas de Dragaria. Su gran copa de fuego se adapta sin problema al trazado de nuestras calles y plazas, siempre y cuando suene en ellas la cálida música que toda mujer Dragarysflamboyant tararea desde que nace. Sin ese ritmo, el árbol no da frutos. Por eso, cada vez que puedo, saco de la vitrina el abanico y me transformo en hija de ese ser vegetal que da vida y sombra a los habitantes de Dragaria sin distinción. Nada como la imaginación para volar muy alto... ¡Dragarys!


RESEÑA BIOGRÁFICA

Teresa Iturriaga Osa es doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Reside en Gran Canaria desde 1985. Ha trabajado en gestión y periodismo cultural, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Ha dirigido proyectos literarios con voces de mujer. Ha publicado los libros Mi Playa de las Canteras, Juego astral, Yedra en vuelo, Revuelto de isleñas, Desvelos, Sobre el andén, Gata en tránsito, Campos Elíseos, En la ciudad sin puertas y DeLirium. Ha participado en varias antologías españolas: Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Que suenen las olas, Ecos II, Doble o nada, Espirales Poéticas, Madrid en los Poetas Canarios, París, Mujeres en la Historia I-II-III y Casa de fieras.

Fuente: DRAGARIA Revista canaria de literatura

lunes, 16 de octubre de 2017

 
 
LA LITERATURA Y SU PODER SIMBÓLICO
 
 
 



        Si el ámbito cultural insiste en establecer fechas puntuales de celebración como el "Día de las Escritoras", la mujer corre el riesgo de reproducir simbólicamente el esquema de opresión patriarcal del que se siente víctima. Aceptar que existe una literatura "masculina" y otra "femenina" es perpetuar la creencia de una superioridad o inferioridad que no comparto. Sucede, a veces, que el mundo femenino copia los mismos patrones de exclusión sin darse cuenta de que su respuesta alternativa es un producto de dominación. Por consiguiente, para escapar de ese círculo vicioso de clasificaciones del viejo orden (según edad, sexo, origen, raza, credo, etc.), habría que empezar a liberarse de las estructuras de pensamiento dual y transitar por las vías de la complejidad, sin atender diferencias que agraven esa huella del pasado en las heridas. 

       Hablo de un espacio abierto en que la literatura actual se sitúe como un referente de normalidad entre "personas". La escritura nos ofrece la oportunidad de cambiar la repetición de la desigualdad entre géneros sólo con las armas de las palabras. Y puedo asegurarles que, al abordar una obra literaria en mi experiencia profesional como traductora, siempre analizo los marcadores comunicativos del texto original antes de investigar la fisonomía de quien escribe. Insisto: el texto literario. Ésa es la cuestión.


Teresa Iturriaga Osa
Escritora y traductora
 

miércoles, 11 de octubre de 2017


Orbe de hiedra ocre
 
  
Una conversación con olor a té rojo
se funde a trompicones
con el ruido de la tarde.


La gran ciudad emana
rostros asiáticos, amarilla
espesura de vidas transeúntes
ahorrando céntimos y afectos.
 
 
Mi tónica amarga y sin hielo
exprime el limón verde de la medianoche,
sonríe el beso atado al cuello,
la nuca donde se posan las libélulas, torres
fantasía de crestas con frutas,
multicolor aullido de picos abiertos.
La hiedra ocre del pórtico tiñe de hojas,
flores, lirios, insectos,
lava y despeina las cabezas de los hombres.


 
Cronopios, hijos de grillos y famas en calabaza
corroen su bronce, destilan caridad
al dejarse mimar por la piedra,
y preguntan a la luz por la llave del pozo.



Un orbe áurico repta los muros sin tregua ni espera
Oh, tú, el Más allá de todo...
¿Cómo llamarte con otro nombre?
 
 
***

 

Teresa Iturriaga Osa
 

***

(Poema del libro DeLirium,
escrito ante el Pórtico de la Caridad de Etsuro Sotoo.
La Sagrada Familia)
 
 
Editorial La Vocal de Lis, 2017.
***

sábado, 7 de octubre de 2017


Quimera con Luna
 
 
Esta tarde zarparán nuestras almas
en ese barco de especias.

Mira que lleva largas las velas,
un sol con respaldo ligero
y cojines de seda
para sentar la luz.

Un campo entre aguas,
fugaz espacio del sueño,
tan corto como un disparo, tapiz
de llanto y paciencia.

Será temblor, loco de péndulo,
por los atajos divinos,
girando mundos, probables, posibles...
Cuarzo rosa en plan crucero.

Y todo eso, amor
alfombrado de Luna.
 
 
 Teresa Iturriaga Osa

 
 
 

lunes, 25 de septiembre de 2017


La Fortaleza diamante

Teresa Iturriaga Osa
 
 
 

Bebes tu solera negra
en una copa con piedras
de paz azul, nueva parábola
del vino en odres.
Te rugen las tripas quemadas
al crepitar las almas
en tu charco jareal.

Y al sacudirte las olas,
los baluartes bajan peldaños hasta el mar.
Levantas la ciudad por sus brazos,
bailas ágil la memoria,
surcas un arrecife de horas.
Los días invaden tu arrabal,
te crían perlas las noches.

Una larga historia de agravios,
bombardeos y saqueos
deshace nudos con versos,
besa tu frente y camina. Camina.
La geria avanza por la retaguardia
mientras preside la mesa de magma
donde se sienta a hablar con la luz.

Hubo una vez un poema
que cambió el tiempo en llanura
y la llanura en placer.
Siempre ante el ruido de cañones.
Sus mil rostros siguen llorando la guerra.
Cuando el odio esparce su vértigo,
lo vomita por la espiral.

De roca a roca,
con mensajes clandestinos,
un grito salta a la atmósfera
y ya nos llueve sobre el hombro.
Ahoga al sol en su sequía
solo para enseñarnos
cuanto clamor hay que nadar...


 

Arrecife de Lanzarote, Castillo de San Gabriel, 24/9/2017.


martes, 19 de septiembre de 2017


Anthurium Tremens
 
 
 
           Recuerdo que se abrió la puerta del ascensor en la planta 23 del AC Hotel Gran Canaria y entré en el restaurante. En cuestión de segundos, hice una inmersión en su estanque de ambiente exquisito y fui deslizándome suavemente por la sala. El lenguaje minimalista me cogió del brazo y me llevó hacia una mesa. Me absorbió el silencio, la decoración sensual del templo viviente, las ofrendas se movían entre colores ikebana y grandes espacios de luz. Sonaba una música de fondo con una voz femenina en francés que, instantáneamente, me trasladó a un elegante café de París. Orquídeas. Giverny. Monet. La Tour Eiffel. Avancé entre ondas por un túnel sinuoso de ficción y realidad, pero yo seguía allí. Lo sabía porque ese savoir-faire interior se completaba con una impresionante vista panorámica de la ciudad: Las Palmas de Gran Canaria. Mi ciudad. Y desde allí, todo hay que decirlo, la veía como nunca, fantástica a sus años, una ciudad madura de los pies a la cabeza, con la solera de sus arrugas portuarias y esa vida salvaje que escondía su litoral. Gris y amarilla, azul. Cetácea. Me era difícil dibujar su belleza, pero al alejarme de ella, la descubría en la distancia y reconocía su perfección. Era la ciudad sin cicatrices que reposaba su sueño a mis pies. Abducida, me dejé transportar por el aire, como a vista de pájaro, suspendida sobre las ramas de un gran tronco milenario... en la cima de un tepui, una montaña-isla en medio de la selva. No sabía si pedirme un martini bianco o un café... Estaba en la gloria. Esa era la sensación que siempre se me quedaba en el cuerpo con las nuevas miradas que me abrían las puertas de los sentidos. Miradas. Siempre las miradas. Más tarde, vinieron a mí los aromas, fueron llegando los sabores y, sin duda, la bienvenida y el trato amable de las gentes de Anthuriun.
 
Teresa Iturriaga Osa / DeLirium / Ed. La vocal de Lis, 2017.
 
 

viernes, 15 de septiembre de 2017



DeLirium
 
Poemas y relatos
 
Teresa Iturriaga Osa
 
 
 
 
Editorial La Vocal de Lis, Barcelona, 2017. 

 
 
 

Una escritura sin fronteras

              DeLirium viene a confirmar lo que ya sabíamos: Teresa Iturriaga Osa es una escritora que, sin abandonar nunca su inquietante mirada poética, posee también el don de la narración. Los que conocemos su poesía, que casi tiene cuerpo físico, y sus relatos, siempre sorprendentes, leemos este libro con la seguridad de que no vamos a encontrar una sola rendija por la que pueda entrar la decepción. Lo que sí confieso que me sorprende es que entregue poemas y prosa narrativa en una misma publicación, aunque a poco que avancemos en el texto nos iremos dando cuenta de que todos los textos son piezas de un mismo engranaje.
            No es tan raro que un libro contenga poesía y prosa, aunque esto suele ocurrir con la prosa poética, y esa mixtura la encontramos en la modernidad de nuestra lengua desde la publicación de Diario de un poeta recién casado, texto en el que Juan Ramón alterna prosa y verso sin perder el pulso de la poesía. Se me dirá que, años antes, el propio poeta de Moguer usó la prosa en un libro tan poético como Platero y yo. Hay dos diferencias fundamentales que aclaran este punto: en el primero de los libros se amalgaman poemas y textos en prosa que son fogonazos, instantes, ideas, que nunca adquieren olor de relato; en Platero y yo sí que hay una estructura narrativa que sirve de soporte a los instantes poéticos que inundan todo el libro.
              El volumen DeLirium participa de ambas concepciones. Hay una parte final que se presenta gráficamente como un poemario, precedida de un conjunto de dieciocho composiciones en prosa. Es en esta parte en la que reside, a mi juicio, la mayor curiosidad del libro, porque no se trata solo de prosas poéticas, que aparece como tal en aproximadamente la mitad de los textos, hechos de imágenes construidas con materiales cuidadosamente seleccionados; muestra de ello son momentos tan luminosos como Alquimia o Madrid Pas de Deux, entre otros. Los demás siguen siendo afilada poesía, pero a la vez contienen una estructura narrativa que los convierte claramente en cuentos sugeridores de historias más largas, que la escritora pone a funcionar y deja al albur del lector. Así se fraguan relatos como Sueños de guerra y paz o Estación Neptuno. El azar, el destino y la casualidad –que a menudo es causalidad- son los motores habituales, y es especialmente paradigmático el relato En las arquerías del amor, en el que el devenir narrativo y la mirada poética conforman un tándem que roza la perfección.
             En cuanto a los poemas, es palmario que la autora está en todos, a veces en apenas un verso: “Recitando sonrojos de azotea”. Es una mujer que mira desde muy lejos, conoce el territorio de una colectividad contaminada por miles de años de historia, y siempre acaba haciendo emerger lo femenino como el sonido de una campanilla que llama al orden, o a romperlo: “No concibo la vida sin mariposas en la frente...”
 Es muy característico en la escritura de Teresa Iturriaga Osa que se rompa la barrera del idioma, no solo por el uso de palabras y expresiones en otras lenguas –especialmente el francés-, sino porque ella transita por ellas en su vida cotidiana, y se ha insertado en culturas distintas que convergen en una mirada muy particular. Sus poemas tienen en el origen el lejano reflejo del simbolismo francés y sus relatos, aunque no estén ambientados en París, huelen a fragancia parisina ese aroma que viene de Maupassant y que respiran los que desde fuera asumen París como suyo, sean Henry Miller, Beckett, Cortázar o Kundera. En la escritura de nuestra autora se funden el desparpajo de la Toscana, la dureza vasca, la música mediterránea de su infancia, la ironía británica de las Islas Canarias y también, por esas islas, un regusto de saudade portuguesa. Todo eso, bien disuelto lo uno en lo otro por una gran sensibilidad poética y humana, dan como resultado una forma única de literatura que se llama Teresa Iturriaga Osa.

 
***
Prólogo del escritor canario Emilio González Déniz
 

 
Las Palmas de Gran Canaria
 
 

lunes, 11 de septiembre de 2017

 
 
Presentación del libro “DeLirium”
de Teresa Iturriaga Osa

Biblioteca Municipal de Teguise (Lanzarote)

El acto tuvo lugar 
a las 20.00 h. del viernes 22 de septiembre de 2017

La autora conversó con
el escritor Manuel Concepción

Editorial La Vocal de Lis, Barcelona, 2017.




"Una escritura sin fronteras"


          DeLirium viene a confirmar lo que ya sabíamos: Teresa Iturriaga Osa es una escritora que, sin abandonar nunca su inquietante mirada poética, posee también el don de la narración. Los que conocemos su poesía, que casi tiene cuerpo físico, y sus relatos, siempre sorprendentes, leemos este libro con la seguridad de que no vamos a encontrar una sola rendija por la que pueda entrar la decepción.
(Del prólogo de Emilio González Déniz, para DeLirium)

 


Breve biografía
Teresa Iturriaga Osa es Doctora en Traducción e Interpretación por la ULPGC (Gran Canaria). Trabaja en periodismo cultural, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Ha colaborado en proyectos de investigación europeos y ha dirigido encuentros interculturales con voces de mujer. En su bibliografía: Mi Playa de las Canteras, Juego astral, Yedra en vuelo, Revuelto de isleñas, Desvelos, Sobre el andén, Gata en tránsito, Campos Elíseos, En la ciudad sin puertas y DeLirium. Participación en varias antologías: Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Que suenen las olas, Ecos II, Doble o nada, Espirales Poéticas, Madrid en los Poetas Canarios, París, Mujeres en la Historia I-II-III y Casa de fieras.

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lunes, 4 de septiembre de 2017


 
MILAGRO
 
 
 
 
*
Nada me ha costado tanto
como el cuidado del amor.
 
Bajo la lluvia ácida, el jardín
se esmera en las primeras semillas
y asiste a la fiesta de los ríos.

Es la luz, ella me dijo.
La que ríe y riega sus brotes todos los días. 


*
 
Teresa Iturriaga Osa