lunes, 16 de octubre de 2017

 
 
LA LITERATURA Y SU PODER SIMBÓLICO
 
 
 



        Si el ámbito cultural insiste en establecer fechas puntuales de celebración como el "Día de las Escritoras", la mujer corre el riesgo de reproducir simbólicamente el esquema de opresión patriarcal del que se siente víctima. Aceptar que existe una literatura "masculina" y otra "femenina" es perpetuar la creencia de una superioridad o inferioridad que no comparto. Sucede, a veces, que el mundo femenino copia los mismos patrones de exclusión sin darse cuenta de que su respuesta alternativa es un producto de dominación. Por consiguiente, para escapar de ese círculo vicioso de clasificaciones del viejo orden (según edad, sexo, origen, raza, credo, etc.), habría que empezar a liberarse de las estructuras de pensamiento dual y transitar por las vías de la complejidad, sin atender diferencias que agraven esa huella del pasado en las heridas. 

       Hablo de un espacio abierto en que la literatura actual se sitúe como un referente de normalidad entre "personas". La escritura nos ofrece la oportunidad de cambiar la repetición de la desigualdad entre géneros sólo con las armas de las palabras. Y puedo asegurarles que, al abordar una obra literaria en mi experiencia profesional como traductora, siempre analizo los marcadores comunicativos del texto original antes de investigar la fisonomía de quien escribe. Insisto: el texto literario. Ésa es la cuestión.


Teresa Iturriaga Osa
Escritora y traductora
 

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