miércoles, 13 de junio de 2018

 
 
Primer Festival Hispanoamericano de Escritores promovido por el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane y la Cátedra Vargas Llosa
 
 
 
En el siglo XVI, la isla de La Palma recibió el privilegio de comerciar con América. La prosperidad de la isla, al principio de su historia moderna, se encuentra especialmente ligada a este hecho. La isla se convirtió enseguida en uno de los puertos más importantes del Imperio Español. Los otros puertos que atesoraban este privilegio eran Amberes y Sevilla. La isla de La Palma, por tanto, fue para los americanos, en aquel momento —primeros años de hispanidad—, la tierra española más próxima a América.
Es mucho lo común, lo compartido y lo asimilado entre América y La Palma. Se trata de territorios hermanados por diversos hitos históricos y un buen número de manifestaciones culturales, además de por la lengua. Migraciones de ida y vuelta, cultivos, gastronomía, la música popular, la arquitectura colonial, y —entre otras muchas cosas más—, la música del propio idioma español, que produce múltiples y diversas simpatías entre americanos y canarios. La Palma, como el conjunto de Canarias, es esa tierra a medio camino, atlántica, entre el territorio español peninsular y los países americanos de habla española (y viceversa).
En la Plaza de España de la ciudad de Los Llanos de Aridane se encuentran los laureles de Indias que los emigrantes de Los Llanos llevaron para su tierra a la vuelta de Cuba. El Cristo de la Salud, que se encuentra en la Iglesia de los Remedios, es un Cristo de Maíz moldeado en el siglo XVI por los indios Tarascos de México. El padre de la antropología social moderna, Malinowski, en su introducción —fechada en Yale University en 1940— al libro Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, de Fernando Ortiz, afirma: “He conocido y amado a Cuba desde los días de una temporada y larga estancia mía en las Islas Canarias, en la Isla de La Palma. Para los canarios, Cuba era la tierra de promisión, adonde iban los isleños a ganar dinero para retornar a sus nativas tierras en las laderas del Pico de Teide o alrededor de la Gran Caldera”.
Este Festival Hispanoamericano de Escritores supone un encuentro entre escritores españoles y americanos, con la particularidad de que concederá espacio a los escritores españoles del conjunto de las islas, que ejercerán de anfitriones.
Entre los invitados a su primera edición, el festival contará con al menos 12 importantes autores hispanoamericanos: el Premio Cervantes Jorge Edwards, Gioconda Belli, Mónica Lavín, Juan Carlos Méndez Guédez, Jorge Eduardo Benavides, Valeria Correa Fiz, Hernán Lara Zavala, Carlos Franz, José Balza, Juan Carlos Chirinos, Gonzalo Celorio y Alberto Ruy Sánchez.
El número de participantes del ámbito literario nacional será de 8: Olvido García Valdés, José Esteban, Ernesto Pérez Zúñiga, J.J. Armas Marcelo, Carmen Posadas, Fernando Rodríguez Lafuente, Juan Cruz y Juan Manuel Bonet. Y a estos se sumarán 12 autores españoles que desarrollan sus obras en las islas: Elsa López, Santiago Gil, Anelio Rodríguez Concepción, José Correa, Teresa Iturriaga Osa, Ernesto Suárez, Alba Sabina Pérez, la Premio Canarias de Literatura Cecilia Domínguez Luis, Ricardo Hernández Bravo, Luis León Barreto, Roberto Cabrera y Alexis Ravelo.
Además, en esta ocasión, contaremos con un grupo de observadores, prescriptores internacionales de literatura, como el editor francés Jean Marie Desbois, el crítico ecuatoriano-estadounidense Wilfrido H. Corral, el librero y editor peruano-suizo Rodrigo Díaz Pino, etcétera.
 
Fuente: El Cultural de Canarias (13/6/18)
 
 
 

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