miércoles, 21 de diciembre de 2016

  
 

Magia al sol


El vendedor empezó a limpiar los libros antiguos, estaban llenos de polvo e intentaba adecentarlos con la manga de su camisa, pero yo le detuve.


        -No, no, no se preocupe, eso no me interesa; alcánceme, por favor, la lámpara de plata. 
        Él extendió su brazo hacia la vitrina y lentamente volvió a iniciar su ritual del decoro, ocultando las manchas del metal.

        Envolvió la joya con un fino paño de seda que bordeaba sus extremos con ribete azul. 
        Estaba predestinada. Todos los objetos de aquel anticuario tenían un mago dormido en su vientre. 

Teresa Iturriaga Osa
 

viernes, 16 de diciembre de 2016

 
Cuernos de gacela en el Café Maure
 
Teresa Iturriaga Osa
 
 
 
 
 
Ella no creía en la mala suerte, sino en el deber de afrontar la vida con sus miedos e impotencias… y a pesar de los pesares: “Al toro por los cuernos” (era su lema). Así que introdujo un disco de música en el ordenador para cambiar el tono trágico del paisaje y la estancia se llenó de luz. Vibraba Carlos Cano, vivo, vivito y coleando, las caracolas aún le resonaban en el pecho. Después, su mirada se lanzó al océano de fotones, una zambullida astral, un juego que había aprendido de niña mientras se aburría.
 
Salía del mundo visible sin ser notada, atrás quedaba la apariencia, la pose necesaria para que nadie se diera cuenta de que su verdadero ser ya no estaba. Siempre era al atardecer. Entonces bajaba las calles azules de la kasbah hasta la terraza del Café Maure a tomarse un té a la menta con pastas de almendra y miel. Allí se sentaba tranquilamente a observar la paz de las tinajas. Y sólo cuando cerraban la puerta de Bab El Kébir, ella regresaba a su antigua casa frente al mar.


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viernes, 9 de diciembre de 2016

 
Bodas de luz

 
 Teresa Iturriaga Osa

 

 
 
 
Cuando el atardecer se viste de terciopelo azul y un colorete malva recorre las mejillas de la costa,


desciende la luz por su alfombra nupcial y las almas se pasean en el festín sobre las rocas.


Hace un silencio de estrellas.


Una paz donde se cobijan los peces querubines y los pulpos reposan su hambre voraz.

 
Es la hora en que la noosfera absorbe el pulso del agua, abrazando lo mejor de nosotros.


Todo queda registrado, ya memoria y carne del salitre.


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viernes, 2 de diciembre de 2016

 
Mutaciones

Teresa Iturriaga Osa


Ha llovido mucho y recojo los sarmientos de la tierra que se orea a ritmo de latidos.

Ya no me salen las cuentas del campo, habría que podar este invierno del que nadie se cree la floración de las semillas.

Yo me resisto y exploro sus contornos con asombro de niña, sin plancharme las arrugas.

Una videncia hecha de mil colores me anuncia que las yemas no están lejos y que sabremos esperar el tiempo de la hierba.

Sencillamente.

Una tranquila perseverancia trae ventura.

Palabra de I Ching.


(Flashes)